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Comprensión textual

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Comprensión textual.

 

Simbad, el marino.

 

 Divide el siguiente texto en partes. ¿Cuál crees que es el tema? Justifícalo.

 

-¿Y cómo distingues la ilusión de la realidad?- Preguntó el sultán.

-Debemos usar los sentidos y la inteligencia que Dios nos ha dado- respondió  tras un momento de duda.

-Continúa Simbad-dijo el sultán moviendo la cabeza.

-También he aprendido, Majestad, que no se debe dormir más de lo necesario y mientras haya vida no hay razón para la desesperación. Una vez nuestra embarcación chocó contra las rocas cortantes de una isla. Era una isla desnuda, donde no había agua ni árboles, pero llevábamos alimentos y recipientes con agua. Vi una gran roca no muy lejos y me dije que podría dormir un rato a su sombra. Cuando me desperté no vi a mis compañeros. Los llamé pero no escuché respuesta

Entonces volví a la playa y divisé una embarcación  navegando en el horizonte. Las olas producían ruido de desesperación y muerte. Me di cuenta de que la embarcación había recogido a mis compañeros, los cuales con la alegría de la salvación se habían olvidado del compañero que estaba dormido detrás de la roca.

No se oía ningún sonido de ser vivo ni se veía nada en la superficie de la desolada isla excepto la roca. ¡Pero qué roca! La miré con detenimiento y me percaté de que no era una roca, como habían creído mis exhaustos sentidos, sino un huevo del tamaño de una gran casa. ¿El huevo de algún pájaro? Me aterrorizó el presentimiento de que de un enemigo desconocido mientras me sumergía en el vacío de la muerte lenta. Entonces la luz del sol se apagó. Y flotó por el aire algo negro. Miré hacia arriba y vi una especie de águila pero, pero cientos de veces más grande.

Descendió lentamente hasta posarse sobre el huevo y me di cuenta  de que lo estaba cogiendo para volar con él. Se me ocurrió entonces una idea descabellada. Me até a una de sus patas, que era tan larga como un mástil, y me llevó flotando sobre la tierra. Todo me pareció pequeño e insignificante, como si no latiera en ello esperanza o dolor, hasta que el ave se posó en la cima de la montaña. Me desaté y me arrastré hasta un árbol de una especie que jamás había visto. El águila descanso un rato y luego continúo su viaje hacia lo desconocido mientras a mí me vencía el sueño (...). Luego descendí a la playa, donde me rescató una embarcación que pasaba.

 

Las l y Una noches (Simbad el Marino).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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