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Los complementos circunstanciales

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www.jfrechina.com/fotografodebodaenValencia

Imagen del fotógrafo J.Frechina

Complementos circunstanciales: Son aquellos que indican las circunstancias del verbo

De lugar Nos veremos allí, en tu casa, en la tiendaDe tiempo Este año aprobaré. Ven temprano si quieres recogerme. De modo Lo haré bien. Ese ejercicio es fácil, se resuelve mecánicamente. De cantidad  Echa más, bastante. De afirmación Sí, es lo que he dicho. Efectivamente, eso he dicho. De duda Quizás nos veamos pronto. De instrumento Muele el café con el molinillo. De finalidad Lo he comprado para regalárselo.

¿A qué clase pertenecen los complementos circunstanciales subrayados en el texto?

Semáforo.

 Inventa un texto similar. Imagina que vas por la calle, en el metro, estás en el parque y te fijas en la persona que tienes delante de ti. Inventa lo que piensas de ella y deja que ella también se invente una historia sobre ti. Ambas historias se entrelazan desde un punto de vista determinado o entrecruzando ambos, sin que sepamos muy bien lo que están diciendo.

              Esa chica de azul que espera ahí en frente en el semáforo, ¿quién será?, ¿de dónde vendrá?, ¿adónde irá con el bolso en bandolera? Parece vulgar. No sé nada de ella, aunque en otras circunstancias pudo haber sido quizá la mujer de mi vida. Por la calle entre los dos, pasa un furgón de policía y el aire de la ciudad se rasga con sirenas de ambulancia. La chica será secretaria, enfermera, ama de casa, camarera o profesora. En el bolso llevará un lápiz de labios, un peine, pañuelos de papel, un bono de autobús, polvos para la nariz y una agenda con el teléfono de unos primos del pueblo, de algún amigo, de algún amante. ¿Cuántos amores frustrados habrá tenido? Los anuncios de bebidas se licuan en la chapa de los automóviles. Hay rumor de motores. La alcantarilla huele a flores negras. La joven me ve desde la otra orilla y probablemente también estará pensando algo de mí. Creerá que soy agente de seguros, un tipo calvo, muy maduro, con esposa y tantos hijos o que tengo un negocio de peletería, un llavero en el bolsillo, un ignorado carné de identidad, una úlcera de estómago y 200 euros en la cartera. Se oye violentos chirridos de caucho, la tarde ya ha prendido las cornisas. El semáforo aún está en rojo.

Si esa mujer y yo nos hubiéramos conocido en cierta ocasión, tal vez nos habríamos besado, amado, casado, odiado, gritado, reconciliado o incluso separado. Lleva un abrigo azul. Parece un poco frágil y vulgar. No sé nada de ella. Desde el otro bordillo, la chica también me observa. ¿Qué estará imaginando? Que soy un sujeto anodino, operado de apendicitis, con muchas letras de cambio firmadas para comprar un video. Sin embargo, pude haber sido el hombre de su vida. Pude haberle llevado a la sierra con una tortita o a Benidorm con grandes toallas y un patito de goma. Finalmente huye el último coche y el semáforo se abre. Por el paso de peatones la chica avanza hacía mí y yo voy hacía ella. Los dos, al cruzarnos, sorbemos sesgadamente nuestro rostro anodino con una mirada y al llegar cada uno a la acera contraria ya para siempre nos hemos olvidado. En la ciudad se oyen sirenas de ambulancia.

Vocabulario:

Busca en el diccionario el significado de las siguientes palabras: Bandolera, licuar, peletería, ignorado, reconciliado, cornisa, frágil, anodino, apendicitis, sesgadamente.

Analiza los complementos circunstanciales  subrayados:

Una vez muerto el mago, Aladín frotó la lámpara maravillosa con mayor fuerza que nunca. El genio apareció de inmediato y Aladín le ordenó:

-Te he llamado para que transportes este palacio a la China tan rápido como te sea posible y lo coloque en el mismo lugar del que lo arrancaste.

El esclavo de la lámpara cumplió la orden con fidelidad y rapidez, así que, cuando el sultán se asomó a la ventana en el amanecer del día siguiente, comprobó que la mansión se encontraba de nuevo frente a su palacio. Loco de contento, corrió a abrazar a la princesa, quien refirió a su padre con todo detalle lo que había sucedido y le convenció de la inocencia de Aladín. Enternecido por el relato, el sultán abrazó a su yerno, quien lo llevó al salón y le mostró el cadáver del hechicero; de esta manera, el monarca pudo comprobar la verdad de todo lo que Badralbudur le había contado.

Por orden del sultán, la ciudad permaneció en fiestas durante diez días para celebrar el regreso de los príncipes. (…)

Aladín y la lámpara maravillosa.

Las mil y una noches. Aula de literatura. Vicens Vives.

 

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