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Comentario de textos. Selectividad. Filología. José Antonio Hernández Guerrero.

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Filología

José Antonio Hernández Guerrero

            La palabra "filología" no sólo significa -como afirma la mayoría de los manuales- el conjunto de técnicas de análisis históricos de los textos escritos, ni siquiera el estudio científico de las lenguas. "Filología" es también y sobre todo, el amor agradecido, responsable y fecundo al "logos", que es palabra, pensamiento y emoción. "Filólogo" es quien se entrega inteligente e incondicionalmente al verbo hecho voz, dibujo y vida; es el que se dedica al lenguaje humano, ese instrumento que nos proporciona una experiencia inédita de la realidad, esa herramienta que, dotada de un extraordinario poder de transformación, al mismo tiempo, nos pregunta, nos responde, nos ofrece ayuda y nos suplica auxilio.

            Los filólogos leemos y releemos a los autores clásicos, porque nos proporcionan nuevos impulsos; porque nos inquietan, nos interpelan y nos estimulan para que respiremos el aire libre del pensamiento y para que nos sumerjamos en el mar abierto de la fantasía. Cada una de las palabras de esos textos -que, al cabo del tiempo, conservan la lozanía de la flor recién cortada, el olor del pan que acaba de salir del horno y el alimento de la fruta que aún pende del árbol -son fecundas simientes que iluminando las cuestiones de más palpitante actualidad, penetran en nuestras entrañas, germinan y producen frutos gratos y provechosos.

            Por eso afirmamos que, cuando nos orientamos por el camino de la "filología" -del amor a las palabras- elegimos la senda de la razón, de la armonía, de la coherencia y de la unidad. Lean detenidamente, por ejemplo, el siguiente fragmento de Miguel de Cervantes:

 " Mas que ninguno hizo mayor daño / que con la hambrienta, despiadada guerra, / que al natural destruye y al extraño. / Ésta consume, abrasa y echa por tierra/ los reinos, los imperios populosos/ y la paz hermosísima destierra; y sus fieros ministros, codiciosos/ más del rubio metal que de otra cosa, / turban nuestros contentos y reposos" (Trato de Argel, vv. 1337-1345).

            Como, de manera concisa, ceñida y elocuente, nos decía el Rector de la Universidad Autónoma de Madrid, en la inauguración del Seminario Internacional sobre el Siglo de Oro, esta denuncia valiente del autor del Quijote no es sólo un "no" rotundo y público a la guerra, sino un gesto afirmativo y un "" categórico a la palabra.

            Haciendo una profesión de fe en el poder liberador de la palabra, Ángel Gabilondo, con su tono reposado y con su rigor lógico implacable, nos hizo una invitación entusiasta a las aventuras del trabajo mental, a la lectura y a la escritura, al diálogo y a la conversación, al pensamiento y a la acción. Reivindicó la Filología como el medio privilegiado para interpretar la realidad, como el instrumento eficaz para el mutuo entendimiento y como el cauce seguro para la humanización: como una generosa y urgente llamada al encuentro y a al vida, e incluso, como la senda más segura para hacer sensible lo misterioso de los sucesos ordinarios y como el camino más directo para descubrir las entrañas profundas en el ilusorio paraíso de lo cotidiano.

(Diario de Cádiz, 31 de marzo de 2003).

1.Establecimiento del tema del texto, breve resumen de su contenido y descripción y explicación de su esquema organizativo, partes temáticas del texto y articulación de las mismas ( analizante, sintetizante, etc) 3 puntos.

Resumen:

La filología -como ciencia- no significa únicamente el estudio científico de los textos escritos o de las lenguas, deberíamos entenderla más bien como ese instrumento eficaz que nos ayuda a comprender la realidad circundante ya que con el lenguaje la abordamos en todas sus perspectivas. De ahí que estudiar a los clásicos suponga sin duda un estimulante recorrido por las fuentes del pensamiento y la fantasía, una forma de reivindicar la palabra. Es, por lo tanto, uno de los caminos más fiables de reconocernos en lo cotidiano.

Diario de Cádiz, 31 de marzo de 2003.

El autor hace en este texto un alegato, una defensa del estudio de la filología y de la labor realizada por los filólogos en su empeño por el estudio de la palabra y los clásicos.

Una vez establecido el tema, indagamos en el texto, cuya forma de discurso no es otra que la expositiva- argumentativa. En este caso, la estructura textual - según mi criterio- es encuadrada, aunque también podríamos considerarla sintetizante, pues de hecho la fuerza discursiva reside en el último párrafo.

El autor parte de una premisa o evidencia cuando afirma que el lenguaje humano es un instrumento que nos proporciona una experiencia inédita de la realidad, hecho en el que reincide a modo de colofón textual en las líneas finales, al reivindicar que es esa ciencia precisamente el instrumento más viable para nuestra humanización, gracias al cual penetramos en lo cotidiano que queda iluminado por las palabras.

Estructura textual.

Para la defensa o alegato fervoroso a favor de la filología el autor recurre a la explicación metalingüística del término, que bajo su perspectiva resulta insuficiente. Esta aproximación constituye la introducción o exordio donde matiza que más que un simple estudio de lenguas o textos clásicos el filólogo es un amante de las palabras, pues gracias a ellas interpreta la realidad con enfoques inéditos.

Una vez establecido el tema y postulada su postura; en el párrafo siguiente nos especifica la labor del filólogo, que aborda el estudio de los clásicos, porque gracias a ellos consigue siempre una reinterpretación del pensamiento actual y de la fantasía.

Ya nos ha introducido el tema y explicado la importancia de la labor de los filólogos y su amor por las palabras, por eso ahora se detiene en la cita del escritor por antonomasia, Cervantes. Este autor  destierra en su discurso el uso de la guerra; lo que le servirá para defender una vez más la palabra.

En el párrafo siguiente, Hernández Guerrero, reafirma su postura parafraseando al rector de la Universidad Autónoma de Madrid, que en la inauguración del Seminario Internacional sobre el Siglo de Oro. Su cita de Cervantes se convierte en una ferviente defensa de la palabra que invalida las guerras.  La filología es - por lo tanto- el instrumento eficaz que nos humaniza, que nos ayuda a penetrar en lo cotidiano iluminándolo con la nueva luz de las palabras.

Cuestiones de análisis:

Explica el significado de las siguientes palabras: interpelan, elocuente, fecundo e inédita.

Explica el significado de las siguientes expresiones "verbo hecho voz, dibujo y vida". ¿Qué figura retórica es la que utiliza en dicha expresión el autor del texto?

Explica también el significado de la siguiente expresión " la senda más segura para hacer sensible lo misterioso de los sucesos ordinarios". ¿Qué figura retórica es la que utiliza en dicha expresión el autor del texto?

Señala dos ejemplos de adjetivación antepuesta en el texto. Justifica la abundancia de adjetivos, y en particular de la adjetivación antepuesta, en un texto periodístico como éste.

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Comentarios Comentario de textos. Selectividad. Filología. José Antonio Hernández Guerrero.

hola conoci alguien que estudio filologia, un persona del oriente
y segun  esta persona con los rasgos fisicos nos decia como somos espiritualmente
y tambien las caracteristicas de uno como persona.
quisiera saber si esto es verdad
ERIKA ERIKA 07/09/2009 a las 19:33

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