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Comentario de un texto filológico-literario: Un rato se levanta mi esperanza.

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Comentario de texto filológico literario

 

Un rato se levanta mi esperanza

mas cansada d´haberse levantado,

torna a caer, que deja a mal mi grado,

libre el lugar a la desconfianza.

 

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza

del bien al mal? ¡Oh corazón cansado,

esfuerza en la miseria de tu estado,

que tras fortuna suele haber bonanza!

 

Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos

romper un monte que otro no rompiera,

de mil inconvenientes muy espeso;

 

muerte, prisión no pueden ni embarazos,

quitarme de ir a veros como quiera,

desnudo espírtu o hombre en carne y hueso.

 

            Nos encontramos ante un texto del español clásico, lo que se evidencia en la total actualización del castellano o romance. Los rasgos fónicos, morfológicos, sintácticos y semánticos prácticamente están actualizados. No hallamos grafías medievales, ni vacilaciones vocálicas o consonánticas. Salvo mesmo, distinta vocal, y espirtu ( síncopa), que poco pueden decir acerca de la datación textual. Observamos a su vez algún caso de sinalefa (d´haberse, apócope de la vocal e), lo que era frecuente con las preposiciones. En este caso, puede significar que la h se aspiraba, lo que variaba de un lugar a otro. Por otro lado la colocación del posesivo entre el adjetivo y el nombre era habitual en los textos literarios, sobre todo en el período renacentista; sin embargo, este hecho tampoco es suficiente para datar nuestro poema. Desde una perspectiva semántica, podemos observar que aparecen algunos vocablos cuyo significado es inusual hoy, o sea, que no muestran el mismo haz de referencia sémica. Por ejemplo, embarazos, en este caso, dificultades; grado, etc. Italianismo típico del petrarquismo es espirtu (espíritu) que en ocasiones aludía a la teoría de los espíritus: el hecho de que por los ojos de la amada pasaba el espíritu, imagen muy plástica. Este espíritu se clavaba en el amado,  permaneciendo en él indisolublemente.

 

Otros términos propios del petrarquismo que demuestran la filiación textual del poema a esta corriente poética son: esperanza, desconfianza, mudanza, miseria, estado, muerte, prisión. Los sonetos mostraron su momento inaugural en el comienzo del Renacimiento, pese a que la moda italiana llegó antes. Recordemos los intentos, no demasiado felices de Santillana o Villasandino, que no cuajaron. Habría que esperar a la genialidad de Garcilaso para esa aclimatación del endecasílabo; él sí supo aclimatarlo,  al conseguir  esa perfecta adecuación entre fondo y forma.

 

Veamos, a continuación, como el autor actualiza en el poema esos tópicos petrarquistas que hemos mencionado con anterioridad.

 

Adoptamos para el análisis una perspectiva inmanente, partiendo de los postulados de la Estilística. Por lo tanto, en primer lugar, intentaremos dilucidar cuál es el tema aglutinador de los motivos temáticos. Al no existir ningún índice catafórico o título ni citas textuales, abordamos directamente el contenido del soneto.

 

El tema o tópico petrarquista expuesto es la ausencia de la amada. El actor lírico muestra la angustia que le produce esa falta que llega a resultar insoportable.

A partir de esos motivos esenciales se organiza el poema. El primer cuarteto, cumple una función enmarcativa. Con estas dos palabras, esperanza- desconfianza- el poeta estructura toda la composición subsiguiente. Se dirige a un enunciatario – la amada- a la que increpa tanto por su impiedad, pues ha mudado su actitud; como por su deseo inquebrantable de encontrarse con ella, pese a las dificultades de la separación.

 

Esos motivos iniciales se reiteran en la segunda estrofa que cumple una función intensificadora. Desconfianza: áspera mudanza, corazón cansado, fortuna… Esperanza: bonanza. Tras esos cuartetos que muestran de forma hiperbólica su desesperada situación, se hallan los tercetos, donde el poeta evidencia con aire voluntarioso su deseo de acometer la acción de ir a buscarla, lo que no impedirá la esquivez de la amada, ni su dolor, ni siquiera la muerte.

 

Dividimos el texto en dos partes simétricas, aunque seamos conscientes de que él último terceto muestra una intensidad evidente. Los dos primeros cuartetos explican la situación en la que se halla, para lo que utiliza graduaciones. Los dos tercetos –por su parte- el deseo de no desistir ni flaquear ante la adversidad.

 

El modelo compositivo es simétrico. Tanto el primer cuarteto como el primer terceto muestran los sentimientos del sujeto lírico, mientras que el segundo cuarteto y el segundo terceto incrementan esos valores, logrando así un intenso lirismo. El momento climático nos es dado con la interrogación del segundo cuarteto: de eso se trata, de mudar su estado. La línea de tensión viene remarcada por el apóstrofe al corazón, al que increpa para que resista la adversidad. Este hecho facilita la argumentación posterior, donde explica el porqué de su fe. El sujeto lírico se convierte así en actor y voz del enunciador poemático lo que provoca gran intensidad.

 

Para mostrar sus sentimientos utiliza un haz de elementos semánticos que evidencian tanto los campos asociativos como las isotopías. Existen una serie de esferas o campos semánticos. En primer lugar, en torno al sentimiento amoroso: esperanza, estado.

También en torno a los impedimentos o dificultades: áspera mudanza, monte, inconvenientes, embarazos, muerte, prisión.

 

El sentimiento amoroso muestra una tonalidad negativa que observamos en los adjetivos negativos  y los sustantivos que recorren toda la composición: cansada, áspera, bonanza, miseria de tu estado, mil inconvenientes, desnudo espíritu. Por tanto, esos adjetivos son notas claras de la isotopía negativa; mientras que los verbos van coloreando la composición mostrando la intensidad de su deseo: levanta, torna a caer, sufrirá, esfuerza, romper, no pueden quitarme. Es significativo que los dos verbos más importantes aparezcan en futuro: sufrirá, emprenderé. El primero, dentro de una interrogación retórica que canaliza un estado emocional; el segundo, resaltado con el intensificador mesmo, que indica que él mismo paliará su dolor.

 

El uso de sustantivos abstractos: esperanza, mudanza, miseria, estado, fortuna, espirtu… es propio de la tópica petrarquista. Estos sustantivos aparecen modificados por complementos adnominales u adjetivos que,en algún ejemplo, tiene el valor de epíteto. Así tenemos: esperanza más cansada, áspera mudanza, corazón cansado, miseria de tu estado…Sustantivos que se apoyan en verbos y perífrasis que en algunos casos son claros circunloquios, se levanta, haberse levantado, torna a caer, deja, esfuerza, quitarme de ir… Es pues constante la reiteración obsesiva del sufrimiento.

 

El uso del subjuntivo rompiera, niega el carácter desiderativo de otros sujetos, incapaces de acometer su misma acción. Un texto pues con una clara bilateralidad en cuanto a los usos verbales y nominales; ya que estos adquieren un significado especial, diseminándose por todo el texto, para conseguir la fuerza expresiva necesaria al tono.

 

También podemos constatar como pragmáticamente el poema se ancla en una deixis temporal imprecisa un rato, es decir, un momento, un instante…recordando ese momento implícito en el que siente esperanza.

 

Podemos encontrar algunas figuras estilísticas tópicas del petrarquismo:

Antítesis: esperanza/ desconfianza; levantarse/ torna a caer.

Epíteto: desnudo espirtu; corazón cansado.

Metonimia: hombre en carne y hueso

Hipérbole: De mil inconvenientes muy espeso.

Personificación o prosopopeya: un rato se levanta mi esperanza

Interrogación retórica: ¿Quién sufrirá tan áspera mudanza del bien al mal?

Apóstrofe: ¡Oh corazón cansado esfuerza… ( personificación)

 

Es interesante recordar el significado del término fortuna. La fortuna siempre es caprichosa, pero puede cambiarse… El hado, sin embargo, adquiere un sentido más negativo, un significado premonitorio, está implícito en el destino de cada uno.

 

Pese a la aparente simplicidad compositiva del soneto nos encontramos la presencia de subordinación: torna a caer, que deja a mal mi grado, libre el lugar a la desconfianza.

Que tras fortuna suele haber mudanza

Romper un monte que otro no rompiera

También hallamos en el poema la presencia del hipérbaton: romper un monte que otro no rompiera de mil inconvenientes muy espeso…  Este recurso adquiere lógicamente un carácter intensificador, sirve para resaltar más si cabe su deseo.

 

En cuanto a la métrica, el soneto se constituye como un típico ejemplo renacentista, muy adecuado para encerrar el sentimiento amoroso, aunque fuese usado para todo tipo de temas e incluso para versar la casuística amorosa a lo divino (Sebastián Orozco).

El ritmo es yámbico, puesto que como soneto, el acento cae en signo par. La intensidad emotiva viene remarcada por los acentos extrarítmicos que aparecen, en ocasiones, en el inicio versal. El axis rítmico es isopolar y las estrofas isométricas. La rima consonante perfecta se distribuye de la siguiente manera ABBAABBACDCCDC. En cuanto al análisis de las pausas, hallamos un soneto entrecortado en el que predominan los versos pausados y polipausados (3, 12) así como la existencia de algunos encabalgamientos. Podemos constatar también la presencia de aliteraciones (10, 12, aliteración de la r). De todas formas la proliferación de fonemas de tonalidad fuerte se reitera a lo largo de toda la composición, contribuyendo de esta manera a su significado.

 

En definitiva, un soneto muy trabado,  con una perfecta adecuación entre  forma y contenido.. En él, el actor lírico muestra su sentimiento amoroso con gran intensidad. El poema oscila entre el terror provocado por su ausencia y el deseo de reencuentro, de salvar todos los obstáculos que se crucen a su paso, incluso la muerte.

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