Avisar de contenido inadecuado

Comentario de selectividad. Lengua Castellana. Solución (I) Comunidad Valenciana

{
}

Por mi culpa, Elvira Lindo

Mayo francés

 

Nuestros mayores nos dijeron que la vida era un valle de lágrimas. Nosotros, como venganza, quisimos educar a nuestros hijos haciéndoles creer que la vida era un parque de atracciones. Lo bueno que sería  el partir de una expectativa tan baja, el célebre valle de lágrimas, era que las criaturas nos lanzábamos al mundo con la idea de que todo sería cuesta arriba, de tal manera que la vida, finalmente, resultaba ser una grata sorpresa y nosotros podíamos reservarnos una dosis de rencor, que siempre nos gusta, hacia quien nos había inoculado la idea de que la alegría siempre es un sentimiento que ha de ser castigado. El influjo del valle lágrimas perdura. La felicidad carece de prestigio intelectual. No verán ustedes un escritor que declare su alegría abiertamente: unos dicen sufrir por el mundo desde que se levantan; otros, más sinceros en el fondo, sufren sin descanso por su obra, y los terceros, entre los que reconozco que me encuentro, jamás confesaremos nuestra dicha por terror a perderla. […] De cualquier manera, hay momentos en que me parece mucho más peligros hacer creer a un niño que la vida, esa incógnita, será un parque de atracciones. […] A menudo, escucho a los padres de ahora que lo importante es reforzar la autoestima del niño. Hay, en el mismo instante en que usted lee este artículo, cientos de miles de padres españoles reforzándoles la autoestima a sus niños; es decir, haciéndoles ver que son guapos cuando no lo son tanto; que son listos, cuando está por ver; que se lo merecen todo, cuando no han demostrado nada. El problema es que una vez que las criaturas hayan de convivir con otros niños se enfrentarán al hecho de que nadie les alaba tanto como sus padres y, a menudo, sus desproporcionadas expectativas se verán frustradas. Los padres, angustiados, con la decepción de un niño que encuentra que la vida no es un permanente parque en el que se tiene derecho a ticket  para todas las atracciones, reaccionarán reforzando más si cabe la dichosa autoestima. Como resultado, no es infrecuente encontrarse con chavales rebosantes de autoestima e infelices por no encontrar un mundo a su altura. La psicología barata ha hecho mucho daño poniendo el acento en el yo: hay que aprender a quererse a uno mismo, librarse de la culpa. Parece que se busca un tipo de persona que solo se preocupe por satisfacer sus deseos. Por fortuna, hay otras corrientes que entienden que lo que el individuo necesita es hurgar menos en su interior y estar más atento a lo ocurre en el mundo.

El País, 28-3-2010.

Primera parte del comentario

Comentario crítico del texto ( 0-4)

1. 1. Establecimiento del tema del texto, breve resumen de su contenido y descripción y explicación de su esquema organizativo –partes temáticas constitutivas del texto y articulación de las mismas (3 puntos).

1.2. Explicación y valoración de las ideas expuestas a partir de la cultura del alumno y de su conocimiento del mundo (1 punto).

Cuestiones: (0- 2 puntos cada una).

1.1.  Analice sintácticamente la siguiente oración: A menudo, escucho a los padres de ahora que lo importante es reforzar la autoestima del niño.

1.2. Comente la cohesión léxica del texto.

1.3. Caracterización del esperpento y su reflejo en Luces de bohemia.

Comentario crítico del texto (0-4)

  1. 1. El texto, objeto de este comentario, es un artículo de opinión  escrito por Elvira Lindo que apareció en el mes de marzo del 2010 en el periódico El País. El texto aborda como tema la visión errónea de aquellos que abogan por una desproporcionada autoestima en detrimento de la cohesión social.

En síntesis la autora contrapone la educación antigua (la vida como valle de lágrimas), a la que se ofrece hoy a los hijos a los que se insta a creer que la vida es un “parque de atracciones”.  Nosotros  nos dimos cuenta de que la vida no era tan mala; pese a ello, aún llevamos el estigma de la culpabilidad en los momentos felices.  Educamos –a modo de venganza- a nuestros hijos en la autoestima, abocándolos a la frustración y el desánimo. Es una postura errónea; deberíamos centrarnos más en los demás, en el mundo que nos rodea,  en lugar de mirarnos el ombligo.

Esquema organizativo:

Elvira Lindo nos presenta en las líneas 1-3, el tema que va a tratar: la contraposición entre la educación de antes y la de ahora.  Seguidamente sintetiza  en las líneas 3-25 las lacras y las ventajas de ambas educaciones. Primero (líneas 3-13) hace referencia a la educación de su generación y nos expone lo que a ella misma le enseñaron, haciendo hincapié en la repercusión que tuvo esa educación y en lo que ha quedado de ella. Seguidamente (líneas 13-26) la autora expone la educación que se le está ofreciendo a la generación actual y para ello reincide nuevamente en lo que se le está enseñando, así como en las consecuencias y repercusiones que tiene esa educación. Finalmente, saca la conclusión pertinente: la educación actual no contribuye a esa felicidad añorada, no hace que nuestros jóvenes sean más felices, porque es una educación errónea: centrada en uno mismo, se olvida de la necesidad de abrirse al mundo y a la sociedad.

Se trata pues de un texto expositivo-argumentativo. La autora desglosa en una línea temporal los dos tipos de educaciones. Su propia educación y la que reciben los jóvenes de hoy en día. En la conclusión final aparece con claridad su tesis: Deberíamos educar a nuestros jóvenes en los valores sociales, en lugar de reforzar una autoestima ilusoria que no les proporcionará felicidad.

 

1. 2. Nos encontramos ante un texto periodístico,  seguramente un artículo de opinión, ya que los corchetes nos inducen a pensar que el texto aparece sincopado, no está trascrito todo el artículo. Por el tono empleado, es evidente que el artículo se dirige a la gran mayoría de lectores, con la finalidad de hacerles reflexionar para que abran los ojos, ante uno de los deberes más importantes: educar a nuestros jóvenes adecuadamente. Es pues un tema de vital importancia, que debería interesar a toda la sociedad y que dado los problemas actuales en materia de educación, debería ser prioritario si queremos mejorar la sociedad.

Para llamar la atención del lector la autora ha elegido un titulo poderoso, porque ese “Por mi culpa”, hace referencia a términos implícitos como culpa, pecado, etc. y desde ese punto de vista, resalta poderosamente, si tenemos en cuenta el carácter progresista de la publicación y desde luego, de las opiniones de la autora, que se supone conocida, por su participación habitual en el periódico. De este modo el título se convierte en un recurso pragmático poderoso, pues incita a la lectura y sirve de reclamo, para un lector que probablemente no lo hubiera leído con tanto detenimiento de haberse titulado de otro modo.

La autora entra en materia de inmediato, lo que es óbice del género y del espacio periódico, siempre ecuménico.  Nos habla en primer lugar de la educación que le proporcionaron sus padres, una educación obsoleta probablemente y que parecía estancada en tiempos inmemoriales. De ahí además la concepción de todos conocida de que la vida es un valle de lágrima, concepción eminentemente cristiana y que trae a nuestra memoria la idea del pecado original o palabras lacerantes como trabajo, dolor y muerte. La generación de la autora, la del 68, abogaba por las libertades y logro sus conquistas. Es la generación del Mayo francés, la de la oposición a la guerra de Vietnam, la Primavera de Praga, o esa lucha acuciante contra el fascismo. Una generación que se dejó la piel en las protestas estudiantiles o  los movimientos pacifistas, la generación del movimiento hippie o de la liberación femenina. En esos frentes se movió, como si vengara de una educación tan claustrofóbica. En cierto modo la revolución social, las cadenas humanas lograron por su propio merito, vencer todos esos miedos que les habían inoculado sus mayores. Tal vez por ese motivo esos jóvenes rebeldes, comprometidos con el entorno y con la realidad de su tiempo, han inculcado a sus hijos en la perpetua autoestima, en la creencia de que la vida no es ni mucho menos un valle de lágrimas, sino un camino que merece la pena recorrer, lleno de momentos pletóricos.

Por otra parte, esa rígida educación creó, como contrapartida, un efecto vitalista, positivo: dado que la felicidad era tan improbable; cualquier logro, por pequeño que fuese, les parecía un regalo y se convertía en guijarro, en piedra lanzada con aquellos que les habían augurado tan negro destino. No obstante, el sentimiento de culpa no han podido lavarlo, permanece ahí y los ejemplos de escritores, lo confirman.

Sin embargo y ahí reside el problema angular del texto: tampoco la educación actual es la idónea; en principio, puede parecernos una educación más libre y desde luego, mucho menos represiva.  Ahora parece que se quiere hacer “borrón y cuenta nueva”, que queramos educar a nuestros jóvenes – a modo de venganza- en la autoestima positiva, reconfortante y continua. La autora apela al lector para que no se pierda en vacuidades y comprenda su punto de vista: utiliza para ello una gran cantidad de recursos estilísticos y los condensa en un espacio nimio, de forma que llame poderosamente la atención del lector. Así hallamos el uso de la catáfora, las expresiones coloquiales, las gradaciones, hipérboles, elipsis y contraste: Hay en el mismo instante  […] cientos de miles de padres españoles (hipérbole), reforzándoles la autoestima (catáfora) a sus niños (sustitución de jóvenes por hijos, para lograr una mayor implicación del lector); es decir, haciéndoles ver que son guapos cuando no lo son tanto; que son listos, cuando está por ver; que se lo merecen todo, cuando no han demostrado nada (lítotes).

Apoyada por todos estos recursos la autora llega a dónde quería ir desde un principio: a la crítica exacerbada de la nueva educación, que genera desencanto tanto en padres, como en hijos, pues es inapropiada. Después del caldo de cultivo de la autoestima, el joven se cree en el perpetuo derecho, cree fervientemente que logrará sus metas, con el mínimo esfuerzo y ante la mínima zancadilla, se hunde. Esto es psicología barata, un hedonismo perjudicial pues, ese convencimiento en uno mismo, les hace olvidarse lo que sucede a su alrededor. Postula un egoísmo innato y perjudicial, un egocentrismo que nos aleja más si cabe de los objetivos.

{
}
{
}

Comentarios Comentario de selectividad. Lengua Castellana. Solución (I) Comunidad Valenciana

todo lo de esa escritora da magia  buen escrito
Hola! las cuestiones respondidas me han servido de mucha ayuda pero estaria mejor si tambien estuviera resuelta al menos la cuestion de la cohesión lexica del texto. Un saludo y gracias
Cristina Cristina 04/05/2014 a las 19:00

Deja tu comentario Comentario de selectividad. Lengua Castellana. Solución (I) Comunidad Valenciana

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.