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Una centella de locura, sacude Nunca Jamás

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Una centella de locura, sacude Nunca Jamás

Ya ha llegado el fin de semana y vas a venir Peter Pan.

¡Qué fiesta¡ ¡Qué risa¡ ¡Qué sed de ti¡

Apresúrate, Peter, apresúrate,

abandona Nunca Jamás y ven a mí.

Y tu sombra  mírala,

¡qué descarada¡

cómo ríe, como baila

en el hueco de mi mirada.

Pero ¡venga¡ ¡date prisa¡

    que yo me estoy poniendo

el traje de fiesta

para recibirte,

¡la falda de la imaginación¡

¡las botas de siete leguas¡

    y mi pelo lo estoy peinando de gemas:

estirado, revuelto, libre ya mi melena

de las gomas

describe tirabuzones de seda.

Pero apresúrate Peter, apresúrate

que yo  estoy escribiendo

todos los sueños alegres

para la ventanas de tus ojos,

Y mientras me estoy vistiendo

tu sombra me desconcierta,

Lentamente se acerca,

es tan tenue e inocente

clara como sinfonía,

consigue su objetivo:

atrapa a mis ojos.

El color de mi corazón

se pinta de esperanza.

¿Qué dices? – pregunto

  La luz de tus ojos es un semáforo verde

que describe círculos,

sólo oigo el lenguaje de tus ojos

  ¿Por  qué  te callas? Si sueñas, si sonríes

si quieres jugar conmigo

por qué callas.

Yo ya sé que tus ojos se dilatan y dudan

anhelan palparme el alma

Y tus pasos vacilan, se detienen

al llegar a mi ventana.

 Brincas, piensas en mí

¿acaso dudas?

Impregnada de sinceridad

toda mi imagen

quiere  ya estar contigo

¿Cómo puedes vivir tan distante

si yo ya te siento

en el más pequeño rincón  

de mi persona

tímido, pero  decidido

a recoger pedacitos de mí?

Tu código secreto

es la ley del optimismo

y tu sueño, el vuelo por la nave

de la tierra,

parece que nunca

quieras aterrizar, Peter

Luchas contra la adversidad

haga frío o calor

estés temblando o estés triste

todos los días llegas a tu destino.

Puede que a veces te juegues la vida

pero es tan bonito verte

luchad contra el viento insaciable

como una paloma libre,

que juguetea con su destino.

Luces el casco de tu personalidad

y siempre vas calzado

con las sandalias aladas

de la amistad,

con los polvos mágicos

de la sinceridad.

Hago un gesto efímero.

Te miro como si fuera

mi única ansiedad el mirarte

una y otra vez.

¿Qué lenguaje nos une?

-Hola-, dices.  Ya me has desconcertado.

Bajo los ojos para que suba tu corazón.

Has conseguido detener el tiempo,

que este viejo zigzaguee y se pierda.

¡Qué alto el trono de marfil

de tu mirada! Esa diosa

 alargada, serena, mágica.

   Poco a poco vas desprendiendo

   el iceberg de mi corazón,

     contagiándome,

   abriendo la ventana

    grabando con fuego

   tu nombre, con todo lujo de detalles.

  Poco a poco voy quitando la venda

  de tus ojos, descubriendo cómo eres.

    En ese cielo  de tus ojos

     no hay engaños

     ¿Acaso eres el príncipe de los sueños?- pregunto

   y te lanzo mi zapatito de cristal

        para que  me invites al baile, al carrusel de tu alegría.

    Tus lindos ojos me abren a sentimientos

     de lujo, una amistad

      alimentada por dulce jugo de naranja.

Quiero volar contigo, si me invitas

 quiero que  subir al firmamento

para poder tocar las estrellas

que me alcanza tu mano.  

Ahora lo sé,

sé que siempre he deseado

que soñases conmigo,

que te descalzases para bailar,

que invitases a los miles de holas

que te acompañan a la fiesta.

Oigo sus voces y al fin los veo

en el aire.

Hacen piruetas:

Hacia atrás, del derecho,

se vuelven del revés.

   Los espíritus son súbitos

    amantes de la noche.               

  Ellos tejen con lino delicado

   un traje con doseles,

   luego, trepan audazmente

 y me entregan un pastel gigante

 de chocolate.

   Eso sí, me prohíben

   que lo corte con preguntas u horas de regreso

     y me piden una condición:

     que intercambie el alma de Peter con la mía,

      que acceda a seguirse a la isla inaudita

     de Nunca Jamás.

Ellos me ponen el anillo

de la  fantasía, para que no olvide

que las ilusiones,

son diamantes irrompibles.  

  Al fin, es el momento del baile,

   del hechizo, de que seamos evanescentes.

.   de que los duendes se beban

     todas nuestras piruetas,

    de que se crucen los cables de la razón

     y echen chispas.

    Es una sensación múltiple.

Tus manos aladas se enredan, giran, danzan.

Ahora me estrechas.

Ahora me curvas.

De viento, tu risa.

De fuego, tus ojos.

-¡Ay, que me lío¡

-¡Ay, que no sé¡

-¡Ay, que me voy a caer¡

Que yo prefiero otro baile.

Que yo prefiero bailar

en tu alma.

¿Ves? Eso sí sé.

     De pronto oigo el sonido campaniforme

   de la bienvenida

    todos sonríen al hada Fantasía,

    que nos invita al Círculo mágico

    y me dice dulcemente

       que no sienta miedo

     que deje que mi corazón absorba  

     las nuevas experiencias

      como una esponja.

    Impregnas, Peter, de energía

    la palma de mi mano

      y una centella de locura

      sacude Nunca Jamás.

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Comentarios Una centella de locura, sacude Nunca Jamás

y un gozo leerte ya ese cuento mi alma se ha quitado desilusiones varias que da esta sociedad

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