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La caída del Antiguo Régimen y sus consecuencias

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La Revolución burguesa y la caída del Antiguo Régimen
La caída del Antiguo Régimen y sus consecuencias


1. ¿Qué fue la Revolución?


A diferencia de otras revoluciones, la Francesa fue una revolución total. Realizada por la burguesía, resumió todas las posibilidades sociales: se despertaron contra los nobles rurales las jacqueríes campesinas, se desató la violencia ciudadana a extremos insospechados; participó por primera vez el bajo pueblo urbano, las masas asalariadas y, como caso original, el elemento femenino; hay reivindicaciones liberales, resistencias absolutistas, reacciones aristocráticas; se separó la Iglesia y el Estado en un proceso superior del viejo galicanismo; surgen a nivel popular el ateísmo que hasta entonces solo estaban en los libros: la Diosa Razón.
La Revolución Francesa es simultáneamente un cambio ideológico, un cambio estructural y una creación de modelos. Es el ejemplo más claro de la capacidad motora de las ideas para convertirse en hechos. Era algo que ya se constató con la independencia americana. El temor a las ideologías comenzará ahora en Europa y continuará hasta nuestros días.


¿Qué se consolidó en ella?


Algunas ideas del decenio 1789-1799 quedarán institucionalizadas: la idea enciclopedista y fisiocrática de la libertad natural reflejada en el Derecho; la idea de la necesidad de una Constitución que refleje el consensus social y el equilibrio de los tres poderes, una Constitución como ley fundamental, por encima de todos los ciudadanos, incluso del rey, que debe jurarla como expresión de la soberanía que reside, a partir de ahora, en la nación; la idea de la nación, de grupo humano trascendido a la unidad popular, que se había ido forjando desde finales de la Edad Media y que se concreta ahora con un sentido mesiánico de misión salvadora, de fe en un destino concreto para un conjunto social (la Francia revolucionaria) dentro de un marco continental o universal.
La Revolución supone la destrucción de los privilegios de la nobleza (todavía feudales) del sistema monárquico del poder de la Iglesia y sigue el modelo inglés basado en el parlamentarismo, el sufragio y la Constitución escrita. En este momento surge todo el lenguaje político de la Europa moderna: derechas, izquierdas, ultras, ciudadanos, libertad, jacobinismo, reacción, exiliados, popular.
Sin embargo, el sentido que hay que dar a la Revolución Francesa es puesto en discusión por los historiadores. Hoy, reconociendo su papel de bisagra entre dos épocas, hay que dar un nuevo sentido desmitificador de la Revolución del 89 muchos de cuyos logros fueron completamente efímeros. La Revolución fue esencialmente burguesa y en esto no hizo más que consolidar jurídicamente una situación de facto. pero en realidad no cambió algo tan fundamental en una revolución como la estructura de la propiedad ni en el campo( de manera muy limitada) ni, menos aún, en la propiedad urbana. La visión de mares de sangre y guillotina trabajando a destajo tampoco es exacta; los muertos no llegaron a 30.000, lo que con ser sorprendente para la época ha sido ampliamente superado por multitud de revoluciones y sublevaciones hasta nuestros días. Por otro lado, está en duda la destrucción física de la nobleza. Nobles no fueron más que del 10 por ciento de los ajusticiados, la mayoría de la aristocracia pudo emigrar y hubo más muertos por represalias entre facciones que contra los representantes del Antiguo Régimen. La llamada Iglesia Constitucional fracasó, y tras Napoleón, hubo en toda Europa un fuerte resurgir católico.

Su transcendencia.


La revolución tuvo el papel de umbral de los tiempos modernos. Independientemente de los caracteres que ya hemos ido señalando (fin del absolutismo, de la sociedad jerárquica, del poder de la Iglesia, de la unión trono- altar) hay que destacar su papel de gran revulsivo a nivel europeo que transmite y extiende las nuevas ideas por Europa. Después de 1789, Europa ya no será lo mismo. El año 1815 (fin del imperio napoleónico) está más cerca del siglo XX que del siglo XVIII, separándole ochenta y cinco años del primero y solo quince del segundo. El concepto de las leyes, del poder de la ley será a partir de entonces diferente. Habrá un cambio en el control de la educación, hasta entonces en manos de la Iglesia, que pasará al Estado, a la escuela laica. La Revolución estimulará las teorías sociales (que venían dadas por la ideología ilustrada) y de aquí nacerá como consecuencia lógica el socialismo. Marx estaba ya implícito en el siglo XVIII. Así, antes de la consolidación de la Revolución Industrial, la burguesía urbana estaba ya a la defensiva. No debe perderse de vista que esta revolución burguesa lo fue de una parte concreta de la burguesía y no tanto de los comerciantes o de los industriales como de los funcionarios, los ideológicos y, sobre todo, de los hombres de leyes. La Revolución de 1789 fue una revolución concreta en el terreno de lo legal, de la derogación de una estructura jurídica y la creación de otra nueva.
El viejo lema revolucionario y terrible Libertad, Igualdad y Fraternidad se convertirá en el paso del tiempo en un inocente, ingenuo y universalmente lugar común de la ideología política.

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