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Bravísima la poesía de Erik Lindegren

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 El hombre sin camino.  Erik Lindegren

 TAGS:undefinedTe presentamos ahora estas “explosiones líricas” pertenecientes al libro El hombre sin camino del sueco Erik Lindegren. El libro penetra de lleno en el mundo del inconsciente para reflejar no sólo el sinsentido de la  segunda guerra mundial, sino también el desarraigo que provocó la neutralidad de Suecia. En ese ambiente de pesadilla el autor delinea la trayectoria de un mundo que navega a la deriva,  alimentado por la furia y la locura.

         El lector asiste a la disolución del hombre a través de un lenguaje alucinógeno, donde las imágenes se suceden como si fuesen pesadillas que nos golpean una y otra vez, sin concedernos el aliento necesario para el entendimiento. Nos sentimos continuamente golpeados, abofeteados por estos “sonetos desgarrados” y nos cuesta encontrar el camino de vuelta, el puente que nos dirija a la compresión de esta  continua catarata de imágenes que estallan dentro de un laberinto cerrado y lleno de espejos por el que se cuela esa sensación angustiosa de que la realidad se ha desmitificado.

El  poeta, que tuvo que publicar el libro en su propia editorial, nos incita a captar no el significado primigenio de gestación poética, ni siquiera el sentido que le ha dado su autor, sino el que gesta cada uno a través de la aureola de sentimientos que el poema le provoca. Porque en definitiva es en esa comunicación íntima donde reside el valor de la poesía, en los sentimientos, en las emociones que provoca. Y no puede ser de otra manera pues –como dice el propio autor “no hay nada que envejezca tan rápidamente como los pensamientos de un poema”.

Por lo tanto este libro se consolida como un ejemplo de la poesía que se gestó en los años de la guerra, de la connatural fuente expresionista que abrazó a todas las artes, del desarraigo, el dolor y el sentido que provocó la guerra, mientras cada uno ahondaba en sus propios demonios en busca de respuestas.

Por estos versos transitan los ecos de Rimbaud, Joyce, Eliot, Ezra Pound… y todos aquellos que buscaron el apadrinamiento artístico, que metieron la cabeza en ese útero materno, en busca de aislamiento; artistas que alzaron sus gritos en un intento por frenar  una civilización que se desmoronaba.

  Este libro, rechazado en un principio,  se convirtió posteriormente en una fuente rica, en ambrosia para las nuevas generaciones.  El propio poeta evolucionó y escribió nuevos títulos como Sviter, libro más acompasado, de una musicalidad exquisita, o Vinteroffer, una reflexión personal sobre la fragilidad de la condición humana, unida de forma indisoluble a la vejez y la muerte. Todos ellos ponen de manifiesto el carácter efímero del pensamiento, la necesaria evolución vital y artística del poeta y demuestran que los pensamientos son amamantados por los sentimientos, por las flechas que lanzamos a la diana de nuestra vida.

 Aghata

 

 

 

 

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                                   I

(en la sala de los espejos donde no sólo Narciso

campea sin vértigo en el pilar de su desesperación

 

amamantaba la eternidad con una mueca

el país de las ilimitadas posibilidades

 

en la sala de los espejos donde un solo gemido infectado

escapó a las espadas cruzadas de la indiferencia

 

y transformó el aire en promesa y humus

que se deslizó por todas las ventanas de la ciudad

 

en la sala de los espejos donde la perfección se estampa

en chapa y se lleva como un preso en el pecho uniforme

 

donde la palabra se hace haraquiri a la luz de las explosiones

y la trompeta sabe a porcelana destrozada y a sangre moribunda

 

en la sala de los espejos donde uno deviene los muy demasiados

y sin embargo querría caer como rocío  en la tumba del tiempo)

 

              

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                                     V

la mano tiembla de vértigo en la escalera de los estranguladores

ávidas lágrimas rechinan en la jaula vacía del ruiseñor

 

hasta el propio duelo se cobra más muertos

incluso un accidente de ferrocarril balbucea perdón

 

un ojo descascarillado arde: cortocircuito y soledad

y el destino fotografía otro cadáver asombrado

 

el fuego devasta también el corazón no asegurado

y el vigilante del sufrimiento huye hacia un fondo de fe

 

espinas anónimas se sueñan una realidad

y meciéndose en la pendiente de la realidad se hacen espinos

 

pero un grito de dolor asciende rodando a una montaña

y se arroja por una pendiente para destrozarlo todo

 

grandioso descansa el vuelo del dolor en el paño de las águilas

mientras el viento baraja las naipes de educados rostros

 

       

                     

 

 

 

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                           XI

Y me voy hundiendo cada vez más en la primavera de la tierra

que germina en mi boca en mis manos mi garganta

 

mientras el crepúsculo acelera sus pasos en el valle

y las sombras arrojan lejos de sí las brasas de la impaciencia

 

como si oyesen los sordos gritos de la tierra que salen de mi boca

y quisiesen encender las alas que arrastran los abetos

 

para huir de tormentos demasiados secretos:

el impulso de la sangrienta espuela de ir a ninguna parte-

 

pero junto a las brillantes raíces de las fuentes donde el ojo del gigante

se deslizó de mi abrazo y ascendió hasta la camilla de las estrellas

 

encontré un claustro de fuerza con corrientes debilitadas

la mano de un silencio que amasaba arcilla

 

y yo descansé seguro bajo el peso de las piedras

bajo la protección del peso en la sangrienta primavera del crepúsculo

 

 

                     

 

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                XXIII

el angosto corazón sufre pero las cicatrices bronceadas

resplandecen en el perfil cortado a cuchillo del amor

 

y por eso caen los amarillos medallones del abedul

tan serenos en esta profundidad de labios de piedras

 

y la lengua de piedras no disuelve la hostia

en recuerdo de las venas hinchadas de las montañas estivales

 

pero el crujido de la telaraña rota

asustó al pájaro del olvido haciéndolo alas de hierro

 

que arañaron el musgo azul celeste del cielo

y salpicaron de rojo la poderosa mano cerrada

 

hasta que el sonido hirvió y se abrieron las cimas de las montañas

para que el sol se demorase largo tiempo

 

enfriase la sangre convirtiéndola en otoñal espuma

martillease las cicatrices hasta un golpe pendular de luz

 

      

 

              XXXVIII

 

 TAGS:undefinedSueño con el recuerdo de la pezuña de la cierva en el laberinto

como las palabras del impasible a aquel que le salvó la vida

 

sueño con espejos y agua corriente como humo de eternidad

como fe amontonada sobre fe en el capitoné de la miseria

 

sueño con todo lo que se repitió y creció hasta la irrealidad

como la canción de los labios rojos sobre amado y ausencia

 

oh recuerdo: oh furia y dios que funden todo

convirtiéndolo en nada y persiguen lo asible hasta la muerte

 

dile a alguien si tal vez los pies de los días caminan

sobre el tambor de la verdad con una mejoría para nosotros

 

di al viento que se arremolina entre las puertas de los horizontes

buscando su posición entre lo ingrávido y lo pesado

 

di al caminante que camina hundiéndose más en el mundo

buscando su talismán de tinieblas y luz

 

El hombre sin camino, Erik Lindegren

Ed. Bassarai.

Fotografías. Juan Frechina.

www.jfrechina.com 

 

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Comentarios Bravísima la poesía de Erik Lindegren

Buenos sentimientos se muestran en estas palabras... Fríos y melancólicos sentimientos salidos de lo más profundo.

Bravísimo.

Fdo. Alexander Vórtice
Alexander Vórtice Alexander Vórtice 13/10/2010 a las 00:16

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