Avisar de contenido inadecuado

Bravísima la poesía de Carmen Gil

{
}

Todo aquel que se aproxima a la obra de Carmen Gil, se da cuenta enseguida de  que para ella la escritura es una vocación, que disfruta enormemente de su trabajo y que siente un cariño especial por los niños a los que se aproxima regalándoles un saco repleto de palabras mágicas. Palabras para soñar, para construir castillos donde guarecerse de la lluvia, palabras que curan porque contienen un bálsamo prodigioso que abre ventanas de esperanza; porque trasportan sueños que susurran.

Es probable –sin embargo- que algún adulto o adulta, piense  que su vocación es un destierro, que la literatura infantil es una literatura menor, una escritura forjada por un ratón que se sobresalta cuando ve al gato. Entonces tal vez le vendría “ una pregunta terrible”, de la que se avergonzaría de inmediato, una pregunta que se quedaría en el aire, porque tal vez no se atrevería a hacerla; al fin y al cabo los adultos tenemos un miedo horrible a hacer el ridículo. ¿Es acaso la literatura infantil la hermana pobre, la cenicienta de la literatura “adulta”? Carmen Gil no lo cree ni yo tampoco.

Porque discernir entre literatura infantil y adulta, nos conduce a un terreno resbaladizo y todo lo que decimos cae en saco roto. La verdadera pregunta, la que lanza el hada madrina al aire es la que hace enmudecer a los asistentes a la fiesta literaria: ¿qué hace que una obra sea literaria y otra no lo sea? ¿Qué criterio debemos validar a la hora de calificar una obra como literaria y otra, como literatura menor? En realidad yo esto no lo sé y tal vez Carmen Gil, tampoco. Lo cierto es que si somos sinceros con nosotros mismos reconoceremos al menos que esos “ libros menores”, son los que nos enseñaron el cálido camino de las baldosas que conduce a la fantasía, los que guardamos como joyas preciosas en nuestras librerías y los que leemos con entusiasmo a nuestros hijos. A ellos volvemos una y otra vez con entusiasmo, refrescando esa memoria con el agua vivificante de la aventura.

En definitiva lo que quiero decir es que la literatura es sólo literatura y lo que sentimos cuando leemos no depende de modas, géneros o autores, sino de la huella que queda, del pan del que nos hemos alimentado.

 Los niños tienen una capacidad ilimitada para inventarse mundos fantásticos, para descorchar esa botella de sugerencias que es la poesía, para crear nuevos personajes, nuevos aliados, nuevos territorios u personajes a partir de una lectura. ¿Por qué no les preguntamos a ellos lo que desean? ¿Tiene algún sentido imbuirles la cabeza con panfletos o doctrinas?  Yo creo que no, yo creo que ocultar consignas en los pliegues de las lecturas, es como darles un caramelo amargo. Ya sabemos que el mundo está mal y que los niños son el futuro y que hay que educarlos en valores.  Pero seguramente sería mucho más inteligente desinhibirnos, olvidar nuestro mal humor y dejarles disfrutar. Permitir que sean ellos los que descubran qué se esconde detrás de una buena lectura, insuflar su camino con pistas y que sean ellos los que sigan a Pulgarcito, los que descubran el regalo y extraigan con naturalidad sus conclusiones.

A los adultos nos basta con abrirles puertas, con mostrarles la realidad de forma clarividente, con sugerir que participen en el juego, mostrando una gran sonrisa. Debería bastarnos con acercarles a los libros, con acompañarles en su lectura, con recitarles poemas. Sólo así hallaran el manantial, sólo así permanecerán expectantes, atentos y abiertos ante la vida que se les avecina. Sólo permitiéndoles mascar ese chicle  que les permite convulsionar su cuerpo para metamorfosearse en gigante, libélula o princesa; sólo así desterraremos a la madrastra y conseguiremos que crezca su espíritu.

Por eso quién escribe para niños, sabe que tiene una suerte inmensa. Primero porque la sonrisa de un niño es un regalo impagable y, segundo, porque puede colocarse muchos vestidos y eso a Carmen Gil le encanta. Ella sabe siempre saca  la punta necesaria  al lápiz y sabe qué debe borrar. La imaginación de un niño es  una piedra preciosa sin aristas, e incluso, en ocasiones son ellos mismos los que quitan la venda de sus ojos. Ellos siempre corren con mayor velocidad, ellos lanzan muchas más piedras que nosotros, con ese tirachinas de sus ojos. Un escritor construye un puente, pero un niño –lo que no debería sorprendernos- coge al vuelo su mochila y lo atraviesa sin dudarlo; no importa el disfraz que nos hayamos puesto, él sabe más, el siempre crea su dibujo, si hemos sabido sacarle punta al lápiz con eficacia.

Estos poemas son lápices afilados a conciencia. Cada uno de ellos abre una caja de sorpresas. Cada uno, estira las palabras, juega, saca jugo a la naranja del ritmo, inventa, apunta a la diana. 

Por eso te lanzo el sortilegio: cuando estés triste, cuando descalces la pereza, cuando quieras abrir tu corazón, cuando quieras soñar; sólo tienes que visitarla.

Entra en el huerto de la fantasía, sólo tienes que apuntar con el ratón:

 

 

www.poemitas.com/cosicosas.htm

www.poemitas.com

 

 

   Besos

 

Hay besos de caramelo,

dulces como una sonrisa.

Y están los besos con prisa,

que hay que cogerlos al vuelo.

 

Los besos de mariposa

rozándote las mejillas

¡pueden hacerte cosquillas!

y son de color de rosa.

 

 El beso con achuchón,

tan calentito y tan tierno

como una manta en invierno,

¡es un beso de algodón!

 

 ¿Y qué tal el beso alado

que te pilla de sorpresa,

y, además, el que te besa

puede estar en cualquier lado?

 

 También está el de tornillo,

beso que mágicamente

despertó a Bella Durmiente

e hizo temblar el castillo.

 

¿Y los besos con caricia

que llegan en ventolera

y huelen a primavera

como una buena noticia?

 

 Fantástico el beso-guiño.

Es chisposo y titilante

como una estrella brillante

con mil vatios de cariño.

                     

 

Ser hada madrina

        

        Trabajar de hada madrina

es, sin duda, una tarea

la mar de dura y cansina

que a cualquier hada marea.

 

Si te toca un pez dorado

que está aprendiendo a nadar,

es un rollo lo mojado

y lo frío que está el mar.

 

Si un murciélago cegato,

no puedes perder puntada;

pues se pasa todo el rato

de tropezón en trompada.

 

Lo peor es si una moza

polvorienta y desastrada

quiere ir al baile en carroza

la mar de emperejilada.

 

Hay que buscar, ¡qué trajín!,

ratones y calabazas

por el huerto y el jardín,

por salones y terrazas.

 

A un meneo de varita,

pronunciar un trabalenguas

para ponerla bonita

sin que se líe la lengua.

 

Y es que un hada vive a cien

esforzándose un montón,

porque esto de hacer el bien

exige dedicación.

 

Se pasa frío y calor

y te da mil sofocones;

¿pero hay oficio mejor

que alegrar los corazones?

 

Nana para dormir a una vampira

 

Duérmete,

vampira mía.

Duérmete

que ya es de día.

 

Duérmete sin inquietud

en tu pequeño ataúd

con la sábana morada,

sin tener miedo de nada.

 

Ten sueños muy apacibles

con murciélagos horribles,

cementerios, sepulturas

y noches negras y oscuras.

 

Duerme mientras brille el sol

con mi nana en si bemol

y tu pijama de andrajos,

sin pensar nunca en los ajos.

 

Y cuando a las doce y cinco

te despiertes dando un brinco,

te daré, bebé llorón,

sangre fresca en biberón.

 

Duérmete,

vampira mía.

Duérmete

que ya es de día.

 

El desordenador

 HELADOS2.jpg image by reyes1508

Anda el ordenador

subido de color

y algo desordenado

desde el martes pasado.

 

Navega en un mensaje

sin pasaje ni viaje.

Vaga etéreo y errático

por el mar informático.

 

Una computadora

cubana lo enamora,

atravesando el charco

sin avión y sin barco.

 

Lo conquista despacio

por el ciberespacio.

Al cabo le da coba,

entre arrobo y arroba..

 

Con un abracadabra,

de palabra en palabra,

lo vuelve del revés:

la cabeza en los pies.

 

Padece hipertensión,

se le mueve el ratón,

se le abre una carpeta,

se vuelve majareta...

 

 

Archiva corazones

por todos los rincones.

Imprime sólo flores

de todos los colores.

 

Y vive enamorado,

día y noche colgado

del hilo telefónico,

en su cielo electrónico.

 

  SERVANDO Y BETUNA

 

Mamá oveja no se alegra;

porque entre ovejitas blancas,

nació a trancas y barrancas

Betuna, la oveja negra.

 

Desde chiquita Betuna

estaba siempre en la luna;

no era una oveja corriente,

ni corriente ni moliente.

 

Aunque era raro y extraño,

nunca seguía al rebaño:

iba cubierta de lana

donde le daba le gana.

 

Y el pobre pastor Servando

a todas horas buscando:

se recorría la sierra,

 el mar, el cielo y la tierra.

 

Es que con mucho donaire

Betuna andaba a su aire.

Era una oveja distinta

por su gusto y por su pinta.

 

Y debajo de un arbusto,

entre sustos y disgustos,

Servando daba a Betuna

más cariño que a ninguna.

 

 

MI MAESTRA

 

Mi maestra

-es mía y es nuestra-

nos pone una muestra

con cinco vocales

que no son iguales

 

La a

Es gordita y tiene cola.

La trae a rastras la ola

y a veces camina sola.

 

La e

Con su frente inteligente;

es elegante y sonriente

y está siempre con la gente.

 

La i

Su puntito te hace un guiño.

Es la vocal de los niños,

la ternura y el cariño.

 

La o

  Redonda, monda y lironda.

Duerme en camisón de blonda

en medio del microondas.

 

La u

Es la última del menú.

Tu tururú tururú.

Entera la tienes tú.

 

La alegría de Lía

 

Sale de casa Lía

con la sonrisa puesta,

armada de alegría

y vestida de fiesta.

 

Al volver una esquina

-como con un hechizo-

su alegría ilumina

el cielo gris plomizo.

 

Cuelga en los corazones

risueñas campanillas

y alfombra los rincones

de flores amarillas.

 

Su alegría que vuela,

igual que un gorrión,

y hace que el aire huela

a menta y a limón.

 

Consigue cualquier cosa

en menos de un segundo.

Arma tan poderosa

puede cambiar el mundo.

 

La alegría de Lía

que, como un girasol,

por triste que esté el día,

encuentra siempre el sol.

 

Te hace su cascabel,

en un mágico encuentro,

caricias en la piel

y cosquillas por dentro.

 

Su alegría radiante

que vuelve, ya lo ves,

-y sólo en un instante-

la vida del revés.

 

Va por la vida Lía

con la sonrisa puesta.

Derramando alegría,

viste el mundo de fiesta.

Don Quijote

 

Montado en flaco rocino,

con lanza y con armadura,

cabalga por la llanura,

más allá del quinto pino.

 

Va paseando errabundo,

decidido y muy sonriente;

quiere salvar a la gente

y arreglar un poco el mundo.

 

Todos llaman don Quijote

a un héroe tan atrevido,

que por flaco y escurrido,

mas parece un monigote.

 

No hay duda de su nobleza,

pero con tanta lectura

y sus ganas de aventura,

ha perdido la cabeza.

 

Y a lomos de Rocinante

-según chismea un vecino-

ha confundido un molino

con un terrible gigante.

 

Suspira por Dulcinea,

una porquera forzuda,

berreona y bigotuda,

que tiene fama de fea.

 

Pero él la ve tan bonita...

Y a todos hace jurar

que es la labriega vulgar

una princesa exquisita.

 

Aunque el hidalgo cenceño*

pase por ser un lunático,

a mí me cae simpático

porque cabalga en un sueño.

           cenceño: flaco, delgado

 

Mozart para niños

 

Esta es la historia de un genio

que en el pasado milenio

hacía brillar el sol

con su do re mi fa sol.

 

Fue Mozart un bebé tierno

que llegó al mundo en invierno

y cuenta quien allí estaba

que en vez de llorar, cantaba.

 

Mientras los niños de al lado

jugaban a ser soldados

con espadas diminutas,

él movía la batuta.

 

Con seis años, el pispajo,

iba ya de arriba abajo

tocando, ¡vaya trajín!,

el piano y el violín.

 

El éxito era rotundo:

¡le aplaudía todo el mundo!

y dejaba boquiabierto

al que oía su concierto.

 

Era Amadeus menudo,

muy gracioso y narigudo,

aprendía muy deprisa

¡y todo le daba risa!

 

Nannerl llamaba bufón

al niño alegre y burlón:

"Este hermanito me asombra:

¡se ríe hasta de su sombra!"

 

Como el niño concertista

era guasón y bromista,

tocaba con la nariz:

¡tocando era tan feliz...!

 

Además de muy simpático,

era un genial matemático,

un infante muy brillante

con memoria de elefante.

 

Cumplidos los ocho años,

aunque nos parezca extraño,

Mozart compuso un buen día

su primera sinfonía.

 

Dentro de su cocorota

bailaban cientos de notas

y formaban todas ellas

las melodías más bellas.

 

Ya daba la serenata

con sus óperas, sonatas,

sinfonías y cuartetos:

¡era un artista completo!

 

Después de muchas andanzas

se enamoró de Constanza.

Juntos pasaron la vida,

pobre, pero divertida.

 

Amadeus con maestría

componía noche y día,

una música excelente

que fascinaba a la gente.

 

Su existencia musical

tuvo un oscuro final,

pues murió de modo extraño

con solo treinta y seis años..

 

Aunque Mozart, a su modo,

no se fue nunca del todo:

está aquí y todo lo llena

cuando su música suena.

 

Su música, ¡qué delicia!,

mima, envuelve y acaricia,

se cuela directa al centro

y hace cosquillas por dentro.

 

 

     LA PALOMA MARI PAZ

           Una noche en la laguna,

         un mono, sobre la una,

         fue a refrescarse una pata

        y encontró un pastel de nata.

 

        "Voy a comérmelo entero,

         para eso lo vi el primero",

         dijo el mono en un arbusto,

        relamiéndose de gusto.

 

           Y bajo la luna llena,

            agitando su melena,

              dijo airado el Rey León,

               enfadándose un montón:

 

             "¡Ay!, de eso nada, monada,.

              Esta tarta merengada

              es mía según la ley;

            ¿no ves que yo soy el rey?"

 

              La hipopótama Frasquilla

              le gritó desde la orilla:

            "Aunque tú seas monarca,

             yo soy reina de esta charca

 

             El pastel me pertenece.

            Cariño, ¿no te parece?"

          Y un hipopótamo enorme

           le contestó: "Estoy conforme".

 

           Llegó en ese mismo instante

           Casimiro el Elefante.

          "¿Tendrá dentro trufa o moca?

          Se me hace agua la boca”.

 

           Seguro que está de muerte,

             y como soy el más fuerte

             y todos me tienen miedo,

            yo esta tarta me la quedo."

 

             A rabazos, a zarpazos,

             cabezazos y trompazos,

             quisieron, con fuerza bruta,

              acabar con la disputa.

 

           Llegó en esto, muy locuaz,

           la paloma Mari Paz

           y, zurea que zurea,

           puso fin a la pelea.

 

          "¿Os parece bien, ceporros,

         arreglar esto a mamporros?

        Ser salvajes y violentos

          sólo causa sufrimientos.

 

           ¡Vaya cuatro majaderos!

           Estáis que da pena veros:

          despeinados, magullados

           y con los ojos morados."

 

              Y mientras tanto el pastel

             se lo llevó el sol con él:

             la luz del amanecer

             lo hizo desaparecer.

 

             Y los cuatro, hechos un lío,

             vieron el lago vacío:

             el pastel tan deseado

              no estaba por ningún lado.

 

            "No tengáis pena ninguna

             que volverá con la luna.

             Prestadme mucha atención;

              ¡ya tengo la solución!:

 

                Compartid vuestro pastel

               y disfrutaréis más de él.

               Repartiendo justamente,

                hay para toda la gente."

 

                  Con gran fiesta y alborozo

                  comen cada noche un trozo.

                 El pastel tan singular

                 dura medio mes lunar.

 

                 Pero ya no sienten pena,

                 pues cuando haya luna llena,

                   en la laguna de plata

                  habrá otro pastel de nata.

 

Nana para dormir un hada

Hadita sin cucurucho,

duérmete y descansa mucho.

Sueña con un mundo rosa,

sin miedo a ninguna cosa.  

Lleno de gente encantada:

¡no te preocupes por nada!

Sueña feliz, en tu cuna

con brujas que no den una,

con conjuros sin efecto

que no hechicen ni a un insecto.

Sueña, también con varitas que,

Soltando chiribitas,

remedien el mal ajeno:

¡camben lo malo por bueno!

Hadita sin cucurucho,

duerme y descansa mucho.



 

 

 

{
}
{
}

Comentarios Bravísima la poesía de Carmen Gil

Me ha encantado tu forma de relatar tus poesias ,ke ingenio ,,ke bonito,,un abrazo.
Joana Joana 23/07/2010 a las 23:57
me encantan tus poemas eres toda una genio Carmen Gil 
lisa lisa 06/11/2010 a las 19:07

Deja tu comentario Bravísima la poesía de Carmen Gil

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.