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El arte románico. Apuntes de Historia del Arte. 2º de Bachillerato

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El arte románico. Apuntes de Historia del Arte.

 El término románico hace referencia a una serie de manifestaciones artísticas que se desarrollan en Europa Occidental entre el siglo XI y mediados del siglo XIII.  Se trata de un arte vinculado al florecimiento de las órdenes monacales (en especial la orden benedictina de Cluny), que se vinculan a su vez con las famosas rutas de peregrinación.   Todo esto nos da una pista fundamental: la mayoría de las construcciones románicas tienen carácter religioso ,  sus artífices o sea quienes las construyeron, dependen casi exclusivamente de las autoridades eclesiásticas para llevar a cabo su trabajo.

En ese conjunto arquitectónico destaca sobre todo la iglesia, integrada en el monasterio.

 Se trata de una iglesia construida en piedra, con grandes muros, escasos vanos y, por consiguiente, una iluminación interna limitada. Normalmente es de planta de cruz latina, con una, tres o cinco naves. Por otra parte, aquellas iglesias que formaban parte de los trayectos de peregrinación, solían tener una girola o deambulatorio, que rodeaba por detrás el altar mayor facilitando de esta manera la circulación de fieles en torno a las reliquias. El elemento sustentante fundamental es el arco de medio punto sobre columnas o pilares; unido a estos, el soporte se completa por medio de contrafuertes exteriores. Las naves se cubren con bóveda de cañón, en cuyo cruce se hallan diversos elementos decorativos (arquillos y bandas lombardas, arquivoltas, etc.),   que varían según las regiones y períodos.  Estos elementos decorativos son completados con decoración escultórica y pictórica que cubre muros, capiteles, portadas, y que con su figuración evangélica convierte el templo en todo un muestrario de finalidad didáctica.  Debemos recordar además que las iglesias románicas no eran simplemente un sistema constructivo, en otro aspecto representaban las partes del cuerpo humano o simbólicamente el camino hacia la divinidad, como sucede en  Saturnino de Toulouse, cuyo  ritmo solemne de los pilares de la nave central y la elevada tribuna del triforio nos conducen hacia el ábside curvilíneo.  

La fachada de San Pedro de Angulerna resume los rasgos del románico francés del Suroeste: torres cónicas recubiertas por escamas, arcos ciegos, intensificación de la decoración escultórica.  No obstante cada territorio presenta sus rasgos distintivos, que permiten asignar un conjunto arquitectónico a u territorio u otro.  

Así en Italia, por ejemplo, hallamos  unos rasgos distintivos  muy pronunciados:

  • a) Galerías de arcos vivos (frente a los arcos ciegos, tapiados, franceses).
  • b) Importancia de la columna, bien como elemento decorativo en las fachadas, bien como elemento sustentante en los interiores, donde sustituye a los gruesos pilares característicos del estilo.
  • c) Sustitución de la escultura como elemento decorativo por el color, normalmente con la utilización de mármoles de variado cromatismo.
  • d) Separación del baptisterio y el campanile, como dos construcciones independientes de la iglesia.
  • e) Aparición en las fachadas de elementos clásicos más o menos transformados; por ejemplo, en Parma y Módema son frecuentes los porches con columnas que se apoyan sobre leones, como era habitual en los antiguos pórticos, y en toda la Lombardía y la Toscana el remate de la fachada en un tejadillo a dos vertientes es similar a la parte superior de los frontones.

Una muestra típica del cromatismo sería el conjunto arquitectónico de Pisa: baptisterio, catedral y capanile( torre inclinada). Sobresalen por los  mármoles de colores, las galerías de arcos vivos o la horizontalidad.

Otro ejemplo de diferenciación se observa en el románico alemán con su estilo monumentalista. Se observa claramente en la Catedral de Worms, donde las formas monumentales recuerdan un castillo, la iglesia se concibe  en muchos de estos casos como  una fortaleza religiosa.

En Inglaterra, por su parte, hallamos la introducción de la bóveda de crucería, como sucede en  Durham, aunque los soportes gruesos hacen que reconozcamos  el espíritu románico. La nueva bóveda consigue un ritmo diferente y anticipa el gótico.  En otros casos, como en las catedrales de Winchester y Gloucester, las naves largas, el enorme cimborrio y el doble triforio recuerdan al estilo normando francés.

En España el románico presenta una influencia francesa bastante evidente. Las líneas de penetración van de Este a Oeste. Los primeros edificios, se construyen en Cataluña y a lo  la largo del camino de Santiago se trasladan técnicas y elementos estéticos hasta la sede compostelana. Pero no podemos obviar que el románico se limita a la zona cristiana, atravesada por los caminos de peregrinación a Santiago, mientras que el sur de la Península se adscribe a otro contexto político y cultural (el musulmán), por lo que sus características son diferentes.

Un ejemplo de simbiosis lo constituye el interior de San Isidoro de León del siglo XII. Su arquitectura perfecta es románica pero presenta elementos orientales, como los arcos lobulados que sostienen el cimborrio.  

San Martín de Frómista ( Palencia, s. XI) presenta una planta con tres naves, tres ábsides y cruceros que no se refleja en el exterior, lo que aumenta su unidad axial, presentándose así como un ejemplo carismático de la iglesia de peregrinación.

Por su parte la acusada personalidad del románico segoviano brilla en San Estebán, donde deslumbra la torre por su altura, que se contrapone a la disposición horizontal de la iglesia.

En cuanto a Santiago de Compostela,  este conjunto arquitectónico presenta características específicas que lo disocian del resto. Por una parte, es el centro final de peregrinaciones, por otra parte presenta elementos prerrománicos y finalmente innovaciones importantes. 

 Su planta corresponde a la de las iglesias de peregrinación, con tres naves que se continúan en el crucero, y combina los dos sistemas de cabecera, la girola y los ábsides. La vista de la nave central muestra la amplitud del triforio, el peralte de los arcos y la elegancia constitutiva del conjunto. Si realizamos un alzado, vemos como destaca las torres que encuadraron primero la fachada, el enorme desarrollo del crucero y la complejidad de la cabecera. En la famosa puerta de las Platerías se observan los arcos lobulados de ascendencia árabe dentro de un conjunto escultórico impresionante.

Los monasterios románicos , como es obvio,  van a constituirse en centros económicos y culturales de gran trascendencia, siendo sobre todo los principales protagonistas en la transmisión de la cultura clásica y altomedieval hasta la Edad Moderna.  Se inician sobre todo gracias a la obra de San Benito de Nursia, fundador de una comunidad de monjes en Monte Cassino ( Italia) en el siglo VI. Él será el redactor de una "regla" que define la organización de la actividad monacal. Aunque la regla benedictina no tenía referencias específicamente arquitectónicas, sus preceptos sentarán las bases de la funcionalidad  desde el siglo IV.

El monasterio románico es heredero de estos planteamientos, su desarrollo se debe a la orden benedictina de Cluny (los clunicienses) que  se distribuye por Europa, llegando a contar en el siglo XII con más de 1500 monasterios filiales por todo el continente.

El monasterio se constituye como un organismo autónomo, como si estuviésemos ante una ciudad capaz de autoabastecerse y de ser autosuficiente. Tiene pues las dependencias y los elementos imprescindibles para el mantenimiento de una comunidad que realiza sus actividades colectivamente. Como ya hemos dicho el edificio principal era la iglesia, generalmente de planta de cruz latina, construida en piedras con una o tres naves, cubierta con bóveda de cañón sustentada sobre arcos de medio punto y sobre columnas o pilares y decorada con pinturas al fresco en muros y ábsides y relieves escultóricos en capiteles, portadas y ábsides. Estas pinturas eran como un libro abierto en el que se narraban diversos episodios de la historia sagrada. Aunque la iglesia servía fundamentalmente para uso de la comunidad monacal, a sus pies solía reservarse un espacio para visitantes y peregrinos. A la derecha de la iglesia se encuentra el claustro, un patio cuadrado o rectangular rodeado de galerías cubiertas, centro de comunicaciones, de paseo y de meditación; los capiteles y pilares  esculpidos de sus galerías servían para la difusión de mensajes doctrinales. En el lado este del claustro está la sala capitular, donde le abad reunía a los monjes para darles instrucciones espirituales, y sobre ella, el dormitorio colectivo. Al sur se encuentra el refectorio o comedor colectivo y al oeste suelen hallarse la cocina, la cilla o almacén, las dependencias de los novicios, la enfermería y los talleres. El cementerio, por último, suele situarse junto al ábside de la iglesia. Todo el conjunto solía estar rodeado por jardines  y huertos i aislados del exterior por un muro, tras él se extendían campos de labranza.

Es importante además que diferenciemos los tres períodos fundamentales del arte románico: un primer románico (1000-1050), desarrollado fundamentalmente en el sur de Francia, Lombardía y Cataluña; en el que se establecen las directrices básicas; un románico pleno ( 1050- 1150), donde se produce el proceso de expansión de este arte por toda la Europa Occidental; y un románico tardío (1150- 1250) marcado por la influencia de la orden reformadora de los cistercienses  y la creciente implantación del nuevo estilo gótico.

Entre los principales conjuntos arquitectónicos europeos cabe citar los monasterios de Cluny y  Mont Saint- Michel, las iglesias de peregrinación de Saint- Sernin de Toulose y Saint- Foi de Conques en Francia; los monasterios de Sant Pere de Roda y Ripoll . En ellos y en muchos otros se llevaron a cabo las innovaciones constructivas que posibilitaron el posterior desarrollo de la arquitectura cisterniense y protogótica. Por su parte, los pintores y tallistas que  lo decoraron y los miniaturistas que trabajaron en sus escriptiria contribuyeron al desarrollo de las artes plásticas bajomedievales.

 

En cuanto a la escultura y la pintura románicas, estas se desarrollan  a lo largo de toda Europa Occidental entre los siglos XI y XII,  aunque aparezcan subordinadas  a la decoración de templos y conjuntos monacales. La pintura, realizada al fresco, suele cubrir los muros interiores de la iglesia, aunque también se han conservado frontales de altar pintados al temple sobre tabla. La  escultura, tallada en piedra y originalmente policromada con vivos colores, se desarrolla sobre todo en los tímpanos, columnas y arquivoltas de las portadas, en los capitales de las naves de la iglesia y en los pilares y capiteles de los claustros; también se realizan tallas exentas en madera policromada. 

 

Tanto las representaciones pictóricas como las esculturas que encontramos en los recintos sagrados están protagonizadas por personajes sagrados. En las portadas y en los ábsides es frecuente la aparición del Todopoderoso o Pantocrator rodeado por la mandorla o almendra mística, sentado sobre el arco iris y flanqueado por el tetramorfos o representación simbólica de los cuatro evangelistas (san Marcos -león-, san Lucas -buey-, san Mateo -hombre-, san Juan -águila-), así como los serafines, querubines o arcángeles, bajo ellos suelen aparecer los apósteles y la Virgen. Esta última se representa también durante su Dormición y su Coronación,  y protagoniza numerosas tallas exentas convertidas en sedes Christi (trono de Cristo). En las paredes de las naves se representan distintas escenas evangélicas o alegóricas, al igual que en los capiteles, y en los pies es frecuente la aparición del Juicio Final (que también puede encontrarse esculpido en la portada).

La mayoría de estas representaciones eluden el naturalismo. Pintores y escultores tienden a evitar cualquier elemento realista (texturas de telas y anatomías, detalles narrativos y movimientos) que distraiga la atención del fiel durante su lectura de sus mensajes sagrados. No hay profundidad espacial, los fondos son neutros y lisos o aparecen divididos en bandas de colores, las distintas escenas se separan mediante grecas o líneas y las figuras se someten a los marcos geométricos, mostrando  expresiones graves y adustas. Es precisamente esa abstracción de la realidad visual, su despreocupación por representar los rostros, músculos y movimientos como son o como se ven, lo que dota a las imágenes de espiritualidad, hecho que explica que se conviertan en fuentes de inspiración para las escuelas de la vanguardia del siglo XX, que coinciden en ese deseo de prescindir de la representación de la naturaleza, en esa búsqueda de un mundo que se halle más allá de lo visible.

Entre los principales conjuntos escultóricos románicos, cabe destacar los de Vézelay y Moissac, en Francia y los de Silos y Santiago de Compostela, en España. Respecto a la pintura, son especialmente relevantes las decoraciones pictóricas de San Isidoro de León y Sant Climent y Santa María de Taüll en España.

 En  este último se trata de los conjuntos pictóricos aparecidos en el primer cuarto del siglo XII en el ábside de la iglesia de Sant Climent de Taúll,  que se conserva actualmente en el Museo de Arte de Cataluña ( Barcelona). Es la imagen al fresco de Cristo en Majestad ( maiestas Domini) acompañado de cuatro ángeles que presentan los símbolos de los evangelistas ( el toro de san Lucas, el león de San marcos, el  águila de san Juan y el ángel de san mateo) y de representaciones de la Virgen y los apóstoles. La figura de Cristo aparece en la cuenca absidal, con un tamaño mucho mayor que las restantes, envuelto en la mandorla o almendra mística y coronado con el nimbo crucífero.   En ese conjunto sobresalen los ojos que impresionan por su aspecto de ferocidad. Está sentado sobre una banda semicircular que simboliza la bóveda celeste y bendice con la mano derecha, mientras sostiene en la izquierda las Sagradas Escrituras; las letras alfa y omega, símbolo del principio y el fin de todas las cosas, flanquean su figura. El tratamiento estilístico se aleja por completo del naturalismo y retoma los esquemas propios del mosaico bizantino: no hay profundidad espacial, y las figuras se distribuyen sobre fondos neutros divididos en bandas de colores ( siguiendo una tradición propia de la miniatura mozárabe). Tampoco se intenta crear una sensación ilusoria de volumen: la disposición de los pliegues de los ropajes es meramente ornamental y el tratamiento anatómico resulta simple y esquemático. Todas las figuras muestran una hierática frontalidad, y sus rostros severos parecen ajenos a todo acontecimiento terrenal. Sin embargo, el vivo cromatismo, con predominio de los tonos azules, rojos y ocres, confiere una intensa vitalidad a la representación.

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Comentarios El arte románico. Apuntes de Historia del Arte. 2º de Bachillerato

Buenos días Aghata.
Verdaderos artistas,,son impresionantes las obras maestras en todos los tiempos...
A mí me apasionan las obras de Gaudí.
Conoces la sagrada familia?
Un abrazo y un feliz finde.
lerna Lerna 06/03/2009 a las 09:24
gracias por la informacion y las imagenes! :D me sirvieron muxo! ^^ adios1 y gracias!
Naito-kun Naito-kun 11/11/2009 a las 23:37

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