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Apuntes de literatura: El punto de vista narrativo

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fotografo,J.Frechina,fotografodebodaValencia. http://www.jfrechina.com/

 

El punto de vista narrativo

El narrador puede enfocar la materia narrada desde diferentes puntos de vista.

En los textos narrativos nos podemos encontrar habitualmente:

-El narrador omnisciente, El Señor llega, Gonzalo Torrente Ballester

Tocó un timbre. Entró un criado, que recibió órdenes y volvió en seguida con el sherry. Cristal de Bohemia, claro. Antes de servir, Cayetano hizo sonar las copas, para que Carlos comprobase, por el sonido, la calidad.

-A tu salud, y que estés contento con nosotros. Pues, como te decía...

Bebió un sorbo y encendió un pitillo.

-...soy un hombre de negocios. Lo que me interesa es impulsar la industria, añadir cada año una nueva grada al astillero y meter cincuenta obreros nuevos al trabajo. Pueblanueva tiene un gran porvenir (...)

Concebía a Pueblanueva como una gran fábrica, dirigida por él desde el despacho comprado a un lord.

-No necesito decirte que también para ti hay un puesto.

-¿Para mí? No soy ingeniero, ni siquiera capataz.

 Antes de responderle, Cayetano sirvió nuevas copas.

      -Mira, Carlos: como puedes comprender, conozco la situación económica de todo el mundo, y sé que la tuya no es muy boyante. Lo más que puedes sacarle a tus tierras y a tus bosques, preocupándote de ellos, quiero decir, viviendo para ellos, son quinientas pesetas mensuales el año que venga bueno. Una miseria. Pero tú no querrás dedicarte a eso. Un hombre no se pasa quince años estudiando para pelear después con jornaleros y caseros.

-Nunca he pensado hacerlo.

-Lo suponía. Pero, en este caso, tus tierras no rentarán ni la mitad. Aquí todo el mundo roba lo que puede, como en todas partes. ¿Qué vas a hacer con cincuenta duros? Digo, a no ser que dispongas ya de un empleo.

-Todavía no. Llevo en España muy pocos días.

-Yo te ofrezco, Médico del astillero.

Carlos sonrió.

-Te aseguro que no sé entablillar una pierna rota. Soy médico de locos.

-El narrador testigo, Un día volveré, Juan Marsé

A veces, por la mañana temprano, en mangas de camisa y calzado con viejas sandalias de cuero, le veíamos ir a comprar un litro de leche con el cacharro de aluminio abollado colgando su brazo estirado y rígido, o volviendo del mercadillo de la calle de las Camelias con una lechuga y algunos tomates en la bolsa de rejillas o sacando el cubo de la basura a la calle; ciertamente eran imágenes destrempadoras y zafias, pero ni aún así dejábamos de rastrear en su perfil severo aquella negra magnificencia, una hosca e implacable reflexión consigo mismo, una fatalidad silenciosa y asumida con la cual parecía resignado a convivir desde hacía muchos años: era una prestancia fría y cruel que ocasionalmente se nos mostraba en su denso pelo negro estirado hacia atrás, en su mentón terroso y grávido, en le furor helado de sus pómulos y hasta en su pulcra y a menudo rocambolesca indumentaria casera, algo como una elegancia sospechosa y fraudulenta de malabarista de circo, la extraña incitación a considerarle un impostor, un profesional de la ilusión...

-El narrador protagonista, Primera memoria, Ana María Matute.

 

Su brazo se levantó, como trazando en el aire una imaginaria ruta. Le miré, con la sangre agolpada en la cara, y loco deseo de decir: <<No, no me descubras más cosas, no me digas oscuras cosas de hombres y mujeres, porque no quiero saber nada del mundo que no entiendo. Déjame, déjame, que aún no lo entiendo. >> Pero a él le pasaba igual que a mí: como la infección curada con la navajita de Mauricia. Estaba de perfil, nimbado por la luz verde de los almendros. Como pequeños animales contra la tierra pedregosa nos deslizábamos hacia abajo, por la pendiente del declive. Sólo en aquel momento me di cuenta de que insensiblemente, resbalábamos hacia abajo. Había algo como una amenaza a nuestras espaldas. Y añadió:

-Me enviaba recuerdos de todos aquellos países...

Y de un tirón, como si la respiración se le acabase:

-Y le gustaba...decía él, que yo sería igual, acaso. Pero a mí me daba miedo y algunas veces pensé si no me quedaría para siempre en el Monasterio, con los frailes.

Entonces su mano se levantó y cayó sobre la mía. Me apretó la mano contra la tierra, como si me quisiera retener, para que no cayera allá abajo, a la gran amenaza (...)

El enfoque del narrador protagonista, es decir, el uso de la 1ª persona en el relato, además de aparecer en muchos relatos, es característico de una serie de obras literarias, como:

  • a) Los diarios. Por ejemplo, el Diario de Ana Frank:

<< Sábado, 20 de Junio de 1942.  Hace muchos días que no escribo. Necesitaba pensar de una vez por todas lo que significaba un Diario. Para mí es una sensación muy singular expresar mis pensamientos, no sólo porque no he escrito nunca hasta ahora, sino porque me parece que, más tarde, ni yo ni nadie se interesará por las confidencias de una colegiala de trece años. >>

  • b) Las autobiografías. Por ejemplo, la de Jean- Paul Sastre en Palabras:

                        <> adelantado para mi edad. El director se dio por vencido en todo y me pusieron en la octava clase; yo creí que iba a reunirme con los niños de mi edad. Pues no: después del primer dictado, la administración convocó urgentemente a mi abuelo; volvió a casa furioso, sacó de su cartera un papel lleno de garabatos y de mancas y lo tiró sobre la mesa: era la hoja que yo había entregado.>>

  • c) Las memorias. Por ejemplo, La arboleda perdida de Rafael Alberti:

<<Tenía aún Juan Ramón un negro violento de barba, un perfecto perfil de árabe andaluz y una voz suave, opaca, que a veces se le rayaba en falsete. Se habló de literatura, sonando nombres de su generación: Pérez de Ayala, los Machado, Ortega y Gasset... En esta visita pude darme cuenta de su extraordinaria gracia y mala sangre andaluzas para burlarse de la gente y caricaturizarlas. De quienes más le oí reírse esa tarde fue de Azorín y Eugenio D´Ors. >>

Transforma este texto  de Primera memoria en un texto, cuyo punto de vista sea el del  narrador- omnisciente:

 

Estaba asustada, temerosa de oír aquellas cosas. ¡Era algo tan nuevo para mí! No el haber descubierto el secreto de la vida de Maule - un secreto tan sucio de hombres y mujeres, del que no era culpable -sino por la forma cómo entendía el desconocido mundo.

Primera memoria, Ana María Matute.

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Comentarios Apuntes de literatura: El punto de vista narrativo

gracias por este articulo que me sirvio de mucha ayuda felicitaciones
fernanda tapiaz fernanda tapiaz 21/10/2012 a las 20:25

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