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Apuntes de literatura. La novela en los siglos de Oro (I)

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La novela en los siglos de Oro.

Introducción

La novela es un género narrativo que, puesto que siempre se ha caracterizado por su permeabilidad, resulta difícil señalar sus límites precisos. En la época acotada por este estudio, las distintas ficciones, no aparecían como novelas, sino como tratados, historias, libros, etc. Por otra parte surgen en ese período otros textos de naturaleza más o menos didácticas, como diálogos o misceláneas, que también se caracterizan por su ficcionalidad.

Si nos ceñimos a la prosa narrativa de ficción, reconocemos fácilmente dos grandes divisiones metodológicas: en primer lugar, la prosa de tipo idealista constituida por la novela de caballerías, la pastoril, la bizantina o griega, la morisca y la novella o novela corta; en segundo lugar la de magnitud realista, que estaría formada por la novela picaresca o las continuaciones de La Celestina, así como obras como La Lozana andaluza.  Sin embargo, el término realista no es fiable del todo, porque se producen contaminaciones, entre otras razones porque no se puede considerar esa clasificación como dicotómica,  puesto que tendríamos que señalar continuamente las excepciones, esas obras de difícil delimitación. Por ejemplo, la novela cortesana incorpora elemento de géneros como la narrativa pastoril o picaresca, constituyendo un género híbrido al combinar características de ambos grupos.

Si corremos el velo y nos fijamos una perspectiva diacrónica, esta narrativa cuenta con la eficaz supervivencia de la novela de caballerías o la sentimental, junto a las que surgen géneros genuinamente renacentistas como la novela pastoril, la bizantina, la morisca, la corta y, por supuesto, la novela picaresca. Todos ellos, a excepción de la novela de caballerías, cuyo fin está representado por la "supuesta" parodia de Cervantes en El Quijote y de la sentimental que se diluye en otras formas narrativas, se prolongarán en el XVII con mayor o menor fortuna. En general, en la novela barroca se produce el desgaste de formas como la picaresca, que poco a poco van agotándose; aunque surjan otras innovaciones como El Criticón de Gracián.

Un grupo aparte lo constituyen las obras que continúan la trama de La Celestina, su descendencia, obras como -por ejemplo- La lozana andaluza; otro grupo disidente estaría constituido por todos esos diálogos renacentistas de corte lucianesco o los barrocos, que desembocarán más tarde en la prosa costumbrista.

La divisoria que separa lo realista de lo idealista se verá reforzada por el mundo evocado desde la novela: en un caso -picaresca, obra celestinesca- aparecen los bajos fondos sociales y sus personajes más emblemáticos; en la novela idealista, por su parte, se darán cita personajes de condición elevada, sumidos en ambientes idílicos, que tratan de mostrar una acuarela de los ambientes y valores de la nobleza.

Tampoco resulta fácil definir el género novelístico puesto que existe un vacío, no hay tradición, ni tampoco existían en ese momento teorías literarias que les sirviesen a los autores de modelos. López Estrada  delimita las novelas de la época diciendo que están escritas en prosa, presentan una estructura narrativa y su contenido es ficticio. A partir de ahí, y dado el hibridismo, nos podremos encontrar con cuadros de entremeses, comedias, debates, composiciones lírica, etc.

Sin embargo, la novela bizantina sí que contaba con un pasado ilustre, clásico, por lo que no debemos generalizar.

Lo que si es evidente es la falta de tratados teóricos españoles de la época sobre la novela:

 ".La prosa novelística es la única de las formas literarias existentes que no posee un modelo clásico (con excepción menor de la novela de aventuras bizantinas) ni ningún Aristóteles ni Horacio que dignifique su práctica mediante teorías literarias explícitas "

( W. F. King, 1963)

Tendremos que esperar a la Philosophia Antigua Poética (1596) de Alonso López Pinciano, para hallar algunas ideas teóricas sobre este género, aunque este autor no la disocie de la epopeya.  

En cuanto a los temas, la narrativa de procedencia medieval - caballerías y sentimental- junto a las obras propiamente renacentistas -pastoril, bizantina, morisca, novela corta o cortesana del barroco tendrán su eje temático en el idealismo del amor cortes ( géneros medievales) o en el neoplatonismo renacentista ( en el resto).

 "Los héroes y heroínas de este conjunto supragenérico suelen pertenecer a la nobleza, son caballeros, aristócratas, a veces incluso bajo el disfraz pastoril. Están, idealizados en sus virtudes ética s y en su belleza física. El concepto del amor que defienden y predican, cortés en principio, neoplatónico después, es, asimismo, idealista, fiel, honesto y puro, como corresponde a la visión ennoblecedora en que se encuadra, aunque haya excepciones. Son seres modélicos, de una pieza hieráticos, maduros desde le principio hasta el fin, intemporales. La trama argumental, por otra parte, suele concluir con final feliz los diversos avatares de los personajes principales, como corresponde a una visión del mundo sin fisuras perceptibles, armónica, convencional y nada problemática.

 ( A. Rey Hazas, 1982)."

 

Tanto en la novela de caballerías como en la sentimental nos encontramos con períodos de larga extensión y estructura abierta, con ciclos que se prolongan en un marco geográfico exótico y temporal anacrónico. En ellas, el caballero debe enfrentarse a obstáculos en apariencia gratuitos que deberá vencer para lograr unirse con la dama

( caballeresca). La sentimental, por su parte, acoge narraciones de extensión más corta dentro de ese marco aristocrático en el que los protagonistas viven una pasión amorosa de final desdichado, y en el que es frecuente ( sobre todo en el renacimiento) la técnica epistolar.

Los contagios son patentes: La novela sentimental se nos presenta, como la de caballerías, aunque se haya alterado su proporción y su sentido. El la de caballerías, la dama es un pretexto o acicate para el ejercicio de las armas; en la sentimental, la dama, se merece, aunque no se consiga, por el sacrificio del continuo servicio amoroso. En este caso, las armas son el pretexto para mostrar la pureza y fortaleza del sentimiento amoroso. En ambas el elemento fundamental es el amor. La caballeresca, centra su eje en el devenir de las aventuras y en esos obstáculos que menguan el encuentro amoroso; en la sentimental, el eje es el análisis de esa pasión, llevada hasta sus últimas consecuencias.

La novela pastoril, por citar otro ejemplo, presenta similitudes con la sentimental. En esta última, el amor está presentado dentro de la estructura de la sociedad, si bien en conflicto con ella; mientras que en aquella, está ubicado en su naturaleza, que es previa a la formulación de los cánones sociales. El caballero, que puebla la sentimental, cede paso al pastor, al hombre que vive apegado a la naturaleza. Con todo, existe una evidente continuidad entre ambos géneros, aunque sea continuidad parcial. El carácter de arquetipo de los personajes, la visión tópica del paisaje, el estatismo, el sentimiento amoroso neoplatónico y la intemporalidad son notas que definen la narrativa pastoril.

Con el paso del tiempo el género novelístico evoluciona. De hecho, Cervantes, excelente procurador de técnicas narrativas,  pone en boca del Canónigo las condiciones que debía reunir la novela ideal y que se aproximan al modelo de novela de aventuras.

Riley en "Teoría de la novela de Cervantes", las sintetiza.

  • a) Un amplio campo para descubrir: variedad de sucesos excepcionales, un héroe ejemplar, acontecimientos trágicos y alegres, variedad de caracteres, temática y situaciones humanas.
  • b) Con un estilo agradable en el que prime la invención ingeniosa y la verosimilitud.
  • c) Y con el fin de alcanzar la perfección estética en la obra; sin olvidar, deleitar y enseñar.
  • d) Cree además conveniente la posibilidad de incluir rasgos de los cuatro géneros mayores y las mejores cualidades de la poesía y de la oratoria. Además, la épica puede escribirse tanto en forma de prosa como en verso (En esta última afirmación coincide con Pinciano).

.  Esa doble finalidad, deleitar y enseñar estará presente en todas las formas novelescas de los Siglos de Oro. En unos casos prevalece el entretenimiento; en otros, la moralidad. La excesiva preponderancia de uno de estos aspectos en detrimento del otro tendrá consecuencias negativas. Así, en la novela cortesana, el excesivo afán moralizante será una de las causas premonitorias de su descomposición.

Géneros narrativos de carácter idealista

Novela de caballerías.

 La obra Amadis de Gaula  publicado por Garci Rodríguez de Montalvo, inicia la moda de los libros de caballerías que invadirá con entusiasmo  el panorama literario del siglo XVI, de manera que se perpetuará en  ciclos y cuyo punto culminante -parodiando el sentido del género- lo iba a poner Cervantes en el Quijote. Rodríguez de Montalvo condensó el texto medieval primitivo (siglo XIV), constituido por los tres primeros libros, y añadió el cuarto, original suyo. Posteriormente escribió un quinto sobre Esplandián, hijo de Amadís: Las Sergas de Esplandián

El Amadis inaugurado por Montalvo crea una estirpe y aunque el héroe muere, su sucesión está garantizada.  Amadís aparece delimitado con nombres variopintos: : Doncel del Mar, Beltenebrós, Caballero de la Verde Espada, ...en la estirpe que genera  A él  sucederá  Esplandián,  Lisuarte de Grecia,  Amadís de Grecia,  Florisel de Niquea,. Palmerín, quien a su vez creara  su propia estirpe.

 

El Amadis presenta una estructura  trimembre:

-Situación inicial con relación al héroe y a su grupo que muestra su  virtualidad y potencialidad

-La situación final se caracteriza por la actualización de las virtualidades iniciales

-La tarea caballeresca del héroe se ve marcada por el grupo de episodios sucesivos fragmentados en estratos o niveles intermedios que llevan al protagonista desde las virtualidades iniciales a su actualización en la situación final.

-Entre los objetivos a conseguir para alcanzar el objetivo último  (unión con Oriana):

  • - ser el más valiente caballero( libro I)
  • - convertirse en el más leal enamorado( libro II)
  • - -Superar la discordia entre él y el rey Lisuarte ( Libros III y IV)

Este esquema organizativo se convertirá en la estructura básica del género y se repetirá  insistentemente  en muchas otras novelas. Tan sólo en su última fase, de expansión y evolución se incorporarán elementos de otros géneros y surgirá la parodia que culminará con el Quijote.

Su mérito es proyectar en el Renacimiento una obra caballeresca medieval, destinada a tener un interés creciente y gozar  de un extraordinario éxito entre el público. De hecho su estirpe genealógica llegará a alcanzar doce libros:  Florisando de Páez de Ribera, Lisuarte de Grecia,  atribuido a Feliciano de Silva, etc. Otro ciclo que surgió pronto fue el de los Palmerines, que se inicio en 1511 con el Palmerín de Oliva y fue continuado por Primaleón.

Curto Herrero habla de tres fases del género de caballerías: fundacional, constituyente y de expansión y evolución. La primera culmina con el Amadís, la segunda agrupa obras publicadas entre 1510 y 1512, y la tercera se inicia en 1514, presentando ésta un sentido cada vez más distante, de crítica y burla, que encauza el género hacia el desprestigio y la propia destrucción.

Se escribieron también versiones a lo divino: El caballero del sol, Libro intitulado Peregrinación de la vida del hombre o Caballería celestial de la Rosa fragante

El final de la etapa del género está protagonizado por Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, que clausura el género, y que contenía las distintas vertientes narrativas del XVI, y por ello mismo las supera con creces. La validez mayor del Quijote ha de buscarse en su estructura sintética de corrientes y géneros. En la obra convergen las dos tendencias, la idealista y la realista, que a lo largo del XVI, había evolucionado paralelamente. En su discurso encontramos articulados relatos de diversas procedencias- pastoriles, bizantinos, picarescos- cortesanos etc.

Novela sentimental:

 Aparece con Siervo Libre de amor de Juan Rodríguez del Padrón a mediados del XV. Impulsada por Diego de San Pedro, tiene en Juan de Segura su mejor representante. Este autor escribió Proceso de cartas de amores que, simplificando los distintos componentes que configuraban el género, otorga la absoluta primacía  a la epístola como vehículo  de la íntima expresión amorosa.

Otras novelas sentimentales son la Repetición de amores de Luis de Lucena, texto de carácter misógino, la anónima Cuestión de amor de dos enamorados, reimpresa en varias ocasiones junto a Cárcel de Amor. También constituyen ejemplos imperecederos del género  las tres obras de Juan de Flores: Grimalte y Gradissa, Grisel y Mirabella y Triunfo de Amor.

En sus comienzos la característica del género era la permeabilidad. La fusión preliminar existente entre la poesía del cancionero y de la narración caballeresca. Según Juan I. Ferreras (1987) estos  son los rasgos característicos de la estructura del género:

  • a) Separación casi absoluta entre el protagonista y el universo novelesco. Al desaparecer el espacio entre ambos, no se dan entre ellos relaciones conflictivas. Los conflictos parten siempre del protagonista y discurren con él hasta la desaparición del mismo.
  • b) El universo novelesco está estilizado, apareciendo como telón de fondo del protagonista. La amada o la "belle dame sans mercy", tópico obligado, pertenece a ese universo y como él, tampoco se relaciona con lo que le rodea. En ese universo ni el tiempo ni el espacio tienen entidad propia, es decir, no son capaces de alterar al protagonista.
  • c) Exaltación del yo enamorado que se rige por la normas del amor cortés. Nos encontramos ante un protagonista noble y una dama que emana perfección. En esa relación no se ansía el matrimonio, sino el encuentro amoroso que conduce al fracaso. La frustración por la imposibilidad de consumación o por la tragedia que conlleva, sume al amante en la desesperación. Recordemos que el amante se somete a la dama, que se trata de un amor secreto y oculto donde aparece todo un universo de tintes eróticos, bajo un léxico religioso.
  • d) Es importante además, la creación de ese yo que puede desdoblarse en el yo del narrador y el yo del protagonista, pero que no es un yo libre como el de la novela picaresca sino otro, sujeto a las inamovibles reglas del amor. Se trata de un yo ejemplar y retórico, que cuando no es sujeto mismo de los acontecimientos es un espectador cualificado.
  • e) Por último, destacamos el frecuente uso de la alegoría y del simbolismo que relacionan directamente este tipo de novela con el universo medieval del que procede. No se narra aún un caso individual, sino una aventura que, aunque individualista, intenta ser paradigmática o universal. Las novelas sentimentales no son propiamente didácticas, pero ofrecen modelos de conducta, refinamiento y cortesía, que fueron considerados dignos de imitar.

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El Proceso, primera novela europea completamente epistolar. En ella se simplifican los distintos elementos que conforman la aventura sentimental, a través de la relación epistolar de los protagonistas. Este elemento que al principio era uno más de la organización, y cuyos preliminares se remontan a las Heroidas de Virgilio, la Fiammetta de Boccaccio o la Historia de duobus amantibus de Eneas Silvio Piccolomini, se convierte en el eje constitutivo de la novela.

Por otra parte, en esta novela se sigue la polémica que disociaba a profeministas de antifeministas. En Grises y Mirabella, se combinan las dos corrientes que se remontan a la novela de Boccaccio: la psicológica- sentimental y la antifeminista. En la primera parte, se nos ofrece la historia trágica de los amores de los protagonistas; en la segunda, aparece el largo debate sobre las mujeres sostenido por Torrellas y Braçayda, en el que vence el antifeminismo del primero.

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Comentarios Apuntes de literatura. La novela en los siglos de Oro (I)

Muchas gracias, pill. Ya he aterrizado en tu blog. Tus apreciaciones y comentarios son excelentes. Felicidades.

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