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Apuntes de Literatura Miguel de Unamuno

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Miguel de Uunamuno 

 

Figura clave de las letras españolas en el siglo XX. Escritor eximio en todos los géneros que tocó, de temperamento batallador, fue ante todo un "inquietador de conciencias". Sentía los problemas esenciales de la vida con terrible intensidad y dedicó todo su esfuerzo a comunicar a los demás la angustiosa inquietud que agitaba su alma, su profunda zozobra.

Le preocupa la trascendencia del hombre y la inmortalidad y su angustia vital se traduce en una lucha continua que queda retratada en su ensayo " La agonía del cristianismo".  En el ensayo "Del sentimiento trágico de la vida" ahonda en el conflicto entre razón y fe. Ambos conceptos están en lucha perpetua, pese a lo cual, el hombre se siente fatalmente unido a ambos conceptos porque la lógica y la vida forman parte de su propia conciencia como ser humano:

 

 

"Razón y fe son dos enemigos que no pueden sostenerse el uno sin el otro. Tienen que apoyarse uno en otro y asociarse. Pero asociarse en lucha, ya que la lucha es un modo de asociación... Es mantener esa lucha entre el corazón y la cabeza, entre el entendimiento y la inteligencia, y en que aquél diga ¡si¡ mientras ésta dice ¡no¡, y ¡no¡ cuando la otra diga ¡si¡ en esto y en no ponerles de acuerdo consiste la fe fecunda y salvadora."

 

Como el resto de escritores del 98, comienza su trayectoria situándose frente a la realidad española y su tradición. En " En torno al casticismo" aparece el anhelo de acercar España a Europa, de ahí ese ¡Muera don Quijote! Sin embargo esa actitud inicial cambiará cuando se descubra la tradición: una tradición que se haya indisoluble unida al pueblo español: la intrahistoria, es decir, la verdadera esencia de España. Esa esencia se descubre a través del paisaje, de su arte, su lengua y sus costumbres. Es entonces cuando considera que debemos trasmitir a Europa nuestras más hondas convicciones, debemos españolizar a Europa:

 

Tengo la profunda convicción de que la verdadera y honda europeización de España, es decir, nuestra digestión de aquella parte de espíritu europeo que pueda hacerse espíritu nuestro, no empieza hasta que no tratamos de imponernos en el orden espiritual a Europa, de hacerle tragar lo nuestro, a cambio de lo suyo, hasta que no tratemos de Españolizar a Europa.

 

Ha dicho Unamuno que el fondo intrahistórico del pueblo español, la verdadera esencia de España se encuentra entre otros sitios en el paisaje. Por esta razón escribe una serie de libros sobre el paisaje. Destacan entre ellos "Por tierras de Portugal y España" y "Andanzas y visiones españolas". El autor interpreta en estos libros el paisaje rural y urbano, dejándose llevar por el sentimiento cordial y estético que le hace descubrir sutiles relaciones entre la realidad física y el alma de España:

" Yo no he encontrado todavía paisaje feo ni comprendo cómo hay quien lo encuentre. Como no comprendo que se confunda lo triste con lo feo. Hay tierras tristes, tristísimas, desoladas, saháricas, esteparias, pero muy hermosas, solemnemente hermosas. Y esas tierras trágicas de hacia Sigüenza, esas tierras que parecen leprosas, son bellas también"

 

Otra cima en la producción de Unamuno la constituyen sus novelas. Sus novelas vienen a ser una proyección literaria de sus problemas personales: el sentido trágico de la vida, el hambre de inmortalidad, la teoría del Creador y de la criatura. Sus personajes son a menudo mera encarnación de sus ideas y sentimientos. Son novelas que muestran su drama íntimo, el autor las llama nívolas:

En Niebla, por ejemplo, Unamuno desarrolla a un personaje que se rebela contra su autor, al resistirse a morir, cuando este se lo ordena.

En Abel Sánchez nos muestra un profundo estudio sobre la envidia fratricida. El personaje de Joaquín, que mata a Abel por envidia se constituye en todo un símbolo. La tía Tula, por su parte, ofrece al lector un estudio sobre el sentimiento de la maternidad. Amor y pedagogía, otra de sus obras, es una acerca crítica de la pedagogía positivista.

San Manuel Bueno Mártir es sin duda una de las obras que mejor refleja el problema de la fe, que asoló al autor. En ella, Don Manuel, el cura de la aldea de Valverde de Lucerna, se debate trágicamente ante el problema de la fe, mostrando en todo su grafismo el problema de la fe del propio Unamuno. Finalmente, en Paz en guerra, el autor hace un recorrido por la segunda guerra carlista, centrando el conflicto en el espacio bilbaíno.

 

 

En cuanto a su poesía, ésta se sitúa al margen del modernismo. Unamuno decía que el arte debía eternizar el momento, para él la esencia de la poesía es eternizar la experiencia ante el paisaje, una idea o un sentimiento. Él mismo distinguía en su poesía dos momentos: "hijos del silencio" e "hijos de la bullanga". Para él, los primeros nacen en lo más recatado de su ser, en los últimos escondrijos del alma,  No los llaman a existir reclamos de voces públicas ni tampoco las urgencias de la actualidad externa, porque nacen en sus entrañas, de ahí que los reconozca como hijos. Los "hijos de la bullanga", manan del momento político y de la superficie de su persona, son los expósitos. Unamuno no entendía que éstos fueran los aclamados, mientras que los otros, se silenciasen y fuesen denostados por la mayoría:

Aguarda

para tus hijos propios mejor tiempo.

Déjalos al mañana.

            El extenso poema "El Cristo de Velázquez" es una de sus obras más conocidas. En ella aflora una religiosidad sentida y conmovedora, muestra de su propia angustia. En "Vendrá la noche", aparece nuevamente la inquietud ante la muerte:

"Vendrá de noche cuando todo duerma

vendrá de noche cuando el alma enferma

se emboca en vida,

vendrá de noche con su paso quedo

vendrá de noche y posará su dedo

sobre la herida"

 

 

 

Finalmente, Unamuno es también autor dramático. Su teatro, igual que sus novelas, no guardan relación con el teatro de la época. Rudimentario en recursos escénicos, es sin embargo rico por su interés espiritual y humano. Sus obras son "Fedra", "El otro" ( el mismo tema de su novela Abel Sánchez) "Sombras de sueño" " Medea" y "El hermano Juan"

 

A mi buitre

 

Este buitre voraz de ceño torvo

que me devora las entrañas fiero

y es mi único constante compañero

labra mis penas con su pico torvo.

 

El día en que le toque el postrer sorbo

apurar de mi negra sangre quiero

que me dejéis con él solo y señero

un momento, sin nadie como estorbo.

 

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía,

mientras él mi último despojo traga,

sorprender en sus ojos la sombría

 

mirada al ver al suerte que le amaga

sin esta presa en que satisfacía

el hambre atroz que nunca se le apaga.

 

 

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El Cristo de Velázquez

     Fragmento

 

                      Mi amado es blanco...

 

                          ( Cantares, V, 10)

 

        Questo occhio vede in quella bianchezza tucto

      Dio et tucto uomo, la natura divina unita con la

      natura umana.

 

               ( Santa Caterina de Siena, Libro della

                  Divina Dottrina, cap. CXI)  

 

 

 

          ¿En qué piensas Tu, muerto, Cristo mío?

      ¿Por qué ese velo de cerrada noche

        de tu abundosa cabellera negra

        de nazareno cae sobre tu frente?

        Miras dentro de Ti, donde está el reino

        de Dios, dentro de Ti, donde alborea

       el sol eterno de las almas vivas.

       Blanco tu cuerpo está como el espejo

       del padre de la luz, del sol vivífico;

       blanco tu cuerpo al modo de la luna

       que muerta ronda en torno de su madre

       nuestra cansada vagabunda tierra;

   blanco tu cuerpo está como la hostia

   del cielo de la noche soberana,

   de ese cielo tan negro como el velo

   de tu abundosa cabellera negra

   de nazareno.

 

           Que eres, Cristo, el único

  Hombre que sucumbió de pleno grado,

  triunfador de la muerte, que a la vida

  por Ti quedó encumbrada. Desde entonces

  por Ti nos vivifica esa tu muerte,

  por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,

  por Ti la muerte es el amparo dulce

  que azucara amargores de la vida;

  por Ti, el Hombre muerto que no muere,

  blanco cual luna de la noche. Es sueño,

  Cristo, la vida, y es la muerte vela.

  Mientras la tierra sueña solitaria,

  vela la blanca luna; vela el Hombre

  desde su cruz, mientras los hombres sueñan;

  como la luna de la noche negra;

  vela el Hombre que dio toda su sangra

  por que las gentes sepan que son hombres.

  Tú salvaste a la muerte. Abres tu brazos

   a la noche, que es negra y muy hermosa,

  porque el sol de la vida la ha mirado

  con sus ojos de fuego: que a la noche

  morena la hizo el sol y tan hermosa.

 

 Y es hermosa la luna solitaria,

  la blanca luna en la estrellada noche

  negra cual la abundosa cabellera

  negra del nazareno. Blanca luna

  como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo

 del sol de vida, del que nunca muere.

  Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre

  nos guían en la noche de este mundo,

  ungiéndonos con la esperanza recia

  de un día eterno. Noche cariñosa,

  ¡oh noche, madre de los blandos sueños,

 madre de la esperanza, dulce Noche,

 noche oscura del alma, eres nodriza

 de la esperanza en Cristo Salvador!

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Comentarios Apuntes de Literatura Miguel de Unamuno

Muchas Gracias por la entrada de M.Unamuno. La información clara y directa, mucho mejor que en otras páginas. Felicitaciones.
Alumna de Bachillerato Alumna de Bachillerato 27/03/2014 a las 23:18

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