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Apuntes de literatura: Características generales del Modernismo

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El Modernismo

            Una vez más, este término se adscribe a esa crisis finisecular que se desarrolla a finales del siglo XIX y que supuso, por una parte, una crítica mordaz e inquisitiva al espíritu burgués de la segunda mitad del XIX y, por otra, una búsqueda de renovación estética, un conjunto de exploraciones en el arte y la literatura, que se materializaron en un Art Nouveau, en el terreno de las artes plásticas y en un sincretismo literario que abarcaba diversos movimientos animados por un afán de ruptura con lo precedente.      

            Se desarrollo aproximadamente entre 1890 y 1910, pero esa visión supuestamente fugaz, por el corto período de desarrollo,  tuvo predecesores inmediatos (considerados hoy en día como la primera generación modernista), como Martí o Gutiérrez Najera y ocasionó una estela de seguidores que aunque pronto buscaron nuevos caminos, sintieron fascinación por esta exploración poética que tuvo sus seguidores, pero también sus detractores. Por otra parte, muchas de las características dicotómicas que separan el Modernismo de la Generación del 98, no se sostienen hoy, porque atendieron a prejuicios muy concretos, al colocarle al nuevo movimiento una denominación foránea, inconstante, alejada de los temas auténticos, cuyo único carácter positivo era la exploración formal, esa búsqueda deslumbrante de un vocabulario, un ritmo y un territorio de abono para las imágenes más deslumbrantes o novedosas. Nada más. Un castillo en el aire. Mientras que la Generación del 98, era un movimiento mucho más serio, capaz de buscar nuevas salidas temáticas, capaz de explorar en el corazón de las personas, en busca de nuevas rutas hacia la salvación, hacia la regeneración intrínseca. Hoy en día los prejuicios han ido poco a poco desapareciendo, hasta el punto de circunscribir a la incipiente Generación del 98, con el grupo modernista, ya que sus miembros no constituyeron un grupo cohesionado y puesto que en sus espíritus asistimos a esa misma ansia de renovación, de ruptura con lo precedente, de búsqueda.

            Aunque el término modernista fue utilizado por primera vez en 1888 por Darío, para hacer mención a las nuevas tendencias, lo cierto es que este membrete figura también en la encíclica Pascendi dominici grecis de Pío X, donde se condena el movimiento teológico protagonizado por A. Loisy y G. Tyrrell, en cuyas obras se creía ver un sincretismo religioso contrario al dogma católico. Quizá este sería uno de los motivos de esa connotación negativa que lastró su inicio.

            Un movimiento que surgió de muchas actitudes disconformes, que  se materializó  en un culto supremo a la belleza, en unl anhelo continúo de musicalidad, de luz, color y armonía; elementos que se hermanaron para lograr el perfeccionismo, un estilo sin fisuras, que recuerda al perfeccionismo gongorista.

            Aunque se consideró Azul, la obra emblemática que inició el periplo modernista, lo cierto es que no puede olvidarse a autores como Martí o Gutiérrez Najera, en cuyas obras ya se percibe la influencia de movimientos que se fusionaron para generar la nueva estética. La presencia del simbolismo, parnasianismo e impresionismo ya es patente en Martí, en cuya prosa ya se halla un sincretismo de la nueva estética con raíces hispánicas. Por lo tanto, aunque Darío fue el prototipo,  no se puede olvidar a estos predecesores. Tampoco sería justo olvidar las renovaciones realizadas por R. Gil, Salvador Rueda. Reina, Campoamor o de los postrománticos como Bécquer o Rosalía. Todos ellos ya exploran nuevos metros e imágenes, que señalan indicios que se consolidarán posteriormente. Ellos ya instan a esa exploración formal.  Incluso Rubén, al considerarse romántico, al decir ¿quién no se considera romántico?, reconoce estos tanteos tan importantes para la exploración poética.

            Pero, cuáles son los caminos, los temas y las exploraciones más sintomáticas, cómo estos escritores se apartan, desvinculándose de las ideas naturalistas o del positivismo en boga.

            Existen en primer lugar una serie de temas recurrentes, como la búsqueda de un mundo exótico donde poder evadirse, puesto que es obvio que no les gusta la sociedad vulgar que los rodea. Esa búsqueda se realiza por diversas vías. En primer lugar, esta la introspección, la búsqueda de los estratos más profundos de la conciencia (las galerías del alma de Machado). Es un camino que siguen muchos de nuestros modernistas. Hay autores como Valle que se inmiscuyen en un territorio mítico que sienten cercano, como podía ser Galicia y su pasado de leyenda. Otros, como Darío, sentirán fascinación por el París versallesco,  o buscan las respuestas a su identidad rastreando en las culturas precolombinas y sus personajes más emblemáticos. De ahí el tema del indigenismo en sus obras, donde cobran vida personajes como Caupolican, Moztezuma, etc.; personajes que retoma  Rubén por su inocencia y valor y que contrastan evidentemente con la degradación de su entorno. 

            Por otra parte, la corriente decadentista proporciona una aureola de erotismo, que se concibe como un anhelo de liberación e idealización de la mujer que aparece sublimada, de forma similar a como hace Verlaine. Sin embargo, otras mujeres muestran el envés de la moneda, como las prostitutas  que retrata Baudelaire. Rubén explora ese erotismo en su mundo de fantasía, nos muestra a sus ninfas desnudas, en ese erotismo coincide con Valle, que también se siente fascinado por esa belleza erótica que irradian sus personajes femeninos.

            Otro de los temas más comunes y que cobra una fuerza inusitada, es la exploración del cosmos, las relaciones entre cultura y religión y el interés por el ocultismo. Los modernistas recogen aspectos de religiones como el budismo o el cristianismo y las contrastan con la filosofía griega , los mitos y leyendas grecolatinos. De los griegos, por ejemplo, recogen la idea del número, el ritmo y la armonía que constituyen el universo según Pitágoras. A esa idea añaden la exaltación de la música o las ideas órfico- dionisiacas que exaltan el placer erótico o el vino; incluso se recrean ante la mentalidad de Sócrates y su búsqueda de armonía entre la mente y la sensibilidad.  A todas esas raíces clásicas les añaden ideas budistas, relacionadas con la concepción cíclica de la existencia -por ejemplo- y la búsqueda de la serenidad interior. El propio Rubén recuerda cómo se solapan Orfeo y Pitágoras en su alma, cómo estos se confunden.   .Así resuenan una y otra vez los mitos clásicos en nuestros oídos (Orfeo bajando a los infiernos, Jasón y los Argonautas, Ceres y Démeter, Prometeo). También las bellas heroínas, diosas, ninfas, (Venus, Leda,).

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En cuanto al ocultismo este surge porque los modernistas anhelan hallar nuevos caminos donde explorar los misterios y enigmas del hombre. Así Darío, Lugones, Nervo o Tablada, buscan de forma consciente esa realidad misteriosa e inefable del universo que revierte directamente en un deseo de armonía y musicalidad en la construcción poética. En este caso son las palabras de Valle las que resuenan en nuestros oídos: Solamente cuando nos perdemos por los musicales senderos de la selva pánica podemos oír los pasos y evocar las sombras del desconocido que va con nosotros  ( La lámpara maravillosa)

Pero, es en el nivel del lenguaje poético donde se encuentra esa ruptura con la tradición anterior aunque esta ruptura no suponga rechazo a los clásicos sino admiración por ellos. Es una transformación de la poesía y la prosa comparable a la realizada por Garcilaso o por los poetas barrocos, puesto que como ellos  se explora el culto a la palabra, se buscan las sonoridades y se amplía su capacidad de sugestión. El universo de los sentidos recrea las vivencias. Se incorporan palabras alusivas a esa realidad exótica que les sirve de evasión, así como los nombres de todos esos personajes mitológicos que añaden nuevas evocaciones dentro de todo ese  preciosismo. Las realidades misteriosas se muestran en un universo aristocrático, puesto que el poeta se sitúa en un territorio inédito que huye de la vulgaridad  y de ahí la presencia de pagodas, castillos, salones versallescos, mandarines o odaliscas. Es frecuente además la presencia de palabras esdrújulas dado el carácter eufónico del verso, aunque a veces estas cansan. También es lógica l una adjetivación colorista, inmersa en sensaciones que deja juegos metafóricos y sinestésicos constantemente.

Por último no podemos olvidar la renovación métrica, con esa recuperación de metros olvidados o poco utilizados (alejandrinos, dodecasílabos, eneasílabos) u la creación de otros nuevos, como los versos de dieciséis a veintiuna sílabas o el uso del verso libre y las alternancias de asonancias de asonancias o consonancias.

El mar como un vasto cristal azogado

refleja la lámina de un cielo de cinc,

lejanas bandadas de pájaros manchan

el fondo teñido de pálido gris.

El sol, como un vidrio, redondo y opaco,

Con paso de enfermo, camina al cenit,

el viento marino descansa en la sombra

teniendo de alfombra su negro clarín.

Como declarara Rubén, siguiendo a Verlaine, al trazar su universo poético había buscado tratado siempre de obedecerl

            "al divino imperio de la música, música de las ideas, música del verbo".

La armonía de los vocablos, acentos, sonidos y rima buscaba ante todo enriquecer el lenguaje poético. Ahora ya no interesa la observación meticulosa de la realidad, sino la expresión de lo subjetivo, de los sentimientos íntimos. La vuelta hacia la fantasía o el ensueño les sirve a estos poetas para ocultar esos aspectos sórdidos de una realidad que detestan. Se sienten impulsados a crearse un mundo a su medida, y en ese mundo crean jardines de ensueño o cisnes sin mancha. Sin embargo, no es justo que se crea que esta estética se olvida de las inquietudes de tipo social e ideológico. De hecho el propio Rubén las tiene muy presente, en esa crítica a la situación Hispanoamérica o en poemas donde aparece el tema de la muerte, como el archiconocido, Lo fatal.

            No olvidemos el momento en el que se gesto el movimiento, la idea del "arte por el arte", sin otro tipo de connotaciones estaba muy vigente, pero también la consabida angustia romántica y su pasión desenfrenada. De ahí también la presencia de la melancolía y el camino íntimo de los sueños:

. Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía

Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.

Voy bajo tempestades y tormentas

Ciego de ensueño y loco de armonía.

Ese es mi mal. Soñar. La poesía

Es la camina férrea de mil puntas cruentas

Que llevo sobre el alma.

Las espinas sangrientas

Dejan caer las gotas de mi melancolía.

Y aunque la influencia de la poesía de fin de siglo - inglesa, italiana y alemana- sea primordial, no podemos obviar el rastreo de los clásicos (los poetas medievales, renacentistas o barrocos) , estos son nombrados, recordados continuamente, con un fervor sincero, que alaba sus logros y descubrimientos.

Aunque  la influencia más emblemática de este movimiento es la francesa. El parnasianismo, por ejemplo, creado por Théopile Gautier y seguido por Leconte Lisle o Baudelaire fue el que propugno la idea del arte por el arte y el culto a la perfección formal. Una poesía impersonal, consciente y culta, impecable en la forma, precisa y rara, cuyo aliento es esa belleza inigualable de la forma, que será también  cultivada por la Generación del 27 ( poesía pura). No obstante,  el modernismo evoluciona y en ese trayecto se deja seducir por el simbolismo. Acoge los principios de Mallarmé: Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del goce del poema. Adivinar poco a poco, sugerirlo, tal es el sueño" Los simbolistas creen que la labor del poeta es descubrir lo que oculta la realidad. Buscan sugerir más que describir. Les interesa la belleza, pero también lo irracional, lo que existe más allá de la realidad. Por eso utilizan procedimientos como la sinestesia (mezclar los sentidos) o los símbolos. A estos dos movimientos añadiríamos la influencia del decadentismo, con esa reivindicación de lo prohibido o de una forma bohemia de vida que se sitúa a expensas de la sociedad y se rodea de paraísos artificiales como el alcohol, o drogas tan comunes entonces, como el opio. Por último señalamos algunas concomitancias más personales, como la admiración por Poe o Whitman, quienes también dejan sus huellas y resonancias. Así el modernismo se constituye como un sincretismo de múltiples estilos e ideas, unos u otros intimistas o preciosistas, pero todos anclados por una idea fija e inamovible: el anhelo de belleza.

Poemas:

El albatros

" A menudo y por divertirse, los marineros/ cazan albatros, grandes pájaros de los mares/ que como indolentes compañeros de viaje acompañan/ al barco que navega por crueles abismos.

Esos reyes del azur, torpes y vergonzosos, / en cuanto los arrojan sobre la cubierta/ lastimosamente muestran sus grandes alas blancas/ cual remos abandonados//¡Ay, viajero alado, cuán triste y apático/ Antes tan hermoso, ¡ cuán risible y feo ahora/ Un marinero con su pipa, el pico le quema/ y otro imita, renqueando, a un inválido volador.

El poeta es como un príncipe de las nubes / que frecuenta tormentas y se burla de las flechas; / exiliado en las tierra, en medio de mofas, / sus alas de gigante le impiden caminar. (Baudelaire: Las flores del mal)

Baudelaire

Himno a la Belleza

¿Bajas del hondo cielo o emerges del abismo,

Belleza? Tu mirada, infernal y divina

Confusamente vierte crimen y beneficio

Por lo que se te podría al vino compararte.

Albergas en tus ojos al poniente y a la aurora,

Cual tarde huracanada exhalas tu perfume,

Son un filtro sus besos y un ánfora tu boca

Que hace cobarde al héroe y al niño valeroso.

¿Del negro abismo emerges o bajas de los astros?

Como un perro, el Destino sigue ciego tu falda,

Y al azar vas sembrando el luto y la alegría

Y todo lo gobiernas sin responder a nada

Caminas sobre los muertos, Belleza y de ellos te ríes;

El Horror, de tus joyas no es la más hermosa

Y el Crimen, entre todas tus costosas paseas

Danza amorosamente entre tu vientre triunfal.

(...) Qué tu llegues del cielo o el infierno, ¿qué importa?
Belleza, inmenso monstruo pavoroso e ingenuo,

Si tu mirar, tu risa, tu pie, me abren las puertas

De un infinito que amo y nunca conocí

Satánica o divina ¿qué importa? Ángel, Sirena,

¿ué importa? Si tu vuelves, hada de ojos de raso,

resplandor, ritmo, aroma, ¡ oh mi señora única¡

Menos odioso el mundo, más ligero el instante.

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Comentarios Apuntes de literatura: Características generales del Modernismo

:-) gracias Aghata

Lerna Lerna 03/02/2009 a las 14:31

CIAO ARLEQUINI !!!

Hago lo imposible por ver las cosas de la mejor manera aunque te he de confesar que tengo mis dìas malos tambien donde "me llueve y me llovizna"       

Èste mes viene una fiesta mas, y tu debes estar allà tambien una vez màs.


CIAO
SALUTI

El Modernismo hispanoamericano es excelente. Trascendental.

Tienes razón Magda. El modernismo fue el inicio de todo tipo de exploraciones lingüísticas, el inicio de la revolución literaria, y aunque hoy esté un  poco olvidado, es ahí donde comienza la literatura contemporánea.
Saludos

jajaja kiisiiera saber mas osea‼ :-P

ReSuMiR mas el texto delas
caracteristicas del Modernismo :-P

osea komo diije ke sea + kortho aveces da weva :-)
leer thodho el texto(iinformaciiòn)

aganla mejor ii mas kortiitha jijijijijiji no olviiden pazar ;-)

por mii metroflog: qe es :www.metroflog.com/gata_the_amo_98 ¬¬U

Yazxmiin..♥ Yazxmiin..♥ 09/09/2009 a las 02:51

AaY MUchAaS GrAx


Me SiViOo MuCHoO Tu SiTiIoO


KOn LOs MoViMiNToOs


lItEeRaRiOoS


GrAxX

alma sc alma sc 30/09/2009 a las 04:51
me gusta esta clase waaao k tremenda clase
maria maria 17/01/2013 a las 21:50

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