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Apuntes de literatura, 2º Bachillerato. El teatro hasta 1939. Valle-Inclán: Estudio de Luces de bohemia

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EL TEATRO HASTA 1939

 

I.- INTRODUCCIÓN.

  

Durante el último cuarto del siglo XIX, el teatro en España empieza a tener como objetivo lograr beneficios, dado que las empresas teatrales son privadas. Por ello, se representan 2 o 3 funciones diarias y se programan obras burguesas y sin compromiso crítico, dado que el público es mayoritariamente burgués. El teatro español se mantiene al margen –salvo excepciones- del teatro europeo (Henrik Ibsen, Anton Chejov, Luigi Pirandello, se situaron a la cabeza de su renovación). Los empresarios no se arriesgaban a montar obras vanguardistas alejadas de los gustos y la mentalidad burguesa poco dado a la renovación.

El teatro que se representa es un teatro comercial (dramas románticos y modernistas en verso, la alta comedia y el teatro cómico) y este teatro convive con los pocos autores que intentaron innovar y cuyas obras apenas se representaban: García Lorca, Unamuno, Valle, Alberti, Lorca.

 

Esta situación se prolongará en España hasta la Guerra Civil. Durante esta época encontramos un público mayoritario tradicional y poco dispuesto a la autocrítica, y una minoría que prefiere las innovaciones tanto ideológicas como técnicas. Partiendo de esta dicotomía, encontramos tres tipos de teatro que a continuación vamos a analizar.

 

II.- PRINCIPALES CORRIENTES TEATRALES.

 1.- El teatro burgués, que busca la continuidad de las formas teatrales del XIX, sobre todo de José Echegaray. Dentro de esta tendencia encontramos a Jacinto Benavente y su escuela (Manuel Linares Rivas, por ejemplo), que desarrollan la comedia burguesa, así como la corriente teatral modernista, representada por Eduardo Marquina, los hermanos Machado y José María Pemán, los cuales escriben un teatro en verso, con temática post-romántica e ideología tradicionalista.

 

2.- El teatro popular, acogido por todas las clases sociales. A su vez, este tipo de teatro se articula alrededor de dos vertientes:

 

2. 1. - El teatro cómico, representado por:

 

Los Sainetes de Carlos Arniches: basados en el ambiente

madrileño, el lenguaje castizo, y la gracia del diálogo. Posteriormente evolucionará hacia la tragedia grotesca, como por ejemplo en La señorita de Trevélez (1916). Los sainetes se caracterizan por ser piezas teatrales breves, de inspiración costumbrista y hunden sus raíces en los entremeses del Siglo de Oro. Arniches escribe sainetes convencionales y otros a los que llama <<sainetes rápidos>>, inicialmente no destinados a la representación, sino a su publicación en periódicos y revistas. El que lleva por título Los pobres, está incluido en la serie denominada por el autor Del Madrid castizo.

 

El teatro de los hermanos Álvarez Quintero, basado en la imagen de una Andalucía tópica y tradicional y en la gracia de las situaciones.

 

El “astracán” de Pedro Muñoz Seca (La venganza de Don Mendo), basado en el chiste fácil, los juegos de palabras, las semejanzas fonéticas… Se caracteriza por la presencia de situaciones disparatadas: La venganza de don Mendo (1918), es su obra más destacada.

 

2.2. El teatro lírico, concretamente la zarzuela, que trata sobre todo el tema regionalista desde una perspectiva tópica y costumbrista.

  

3.- El teatro elitista, que es el único que busca la innovación que ya se está

produciendo en Europa. También aquí encontramos varias tendencias:

 

3.1. - El teatro del 98 y del novecentismo. Se basa en el mono-diálogo, la renovación escénica y la crítica social.  Destacamos el teatro filosófico de Unamuno, sin apenas acción e influido por la tragedia clásica (Fedra, 1918), El otro, 1926) y el teatro de Azorín, centrado en su tema fetiche, el paso del tiempo (Lo invisible, 1928)

 

3.2. - El teatro de la Generación del 27 y vanguardista, que intentan acercar

el teatro al pueblo e incorporar la Vanguardia. Es el caso del neopopularismo de García Lorca o del teatro de Valle, Luces de bohemia.  Lorca recibe influencias de varios ámbitos: clásica, vanguardista y popular. Su obra se nos ofrece como un sincretismo de modos escénicos y lenguajes y en ella destacamos obras tan increíbles como Yerma (1934), Bodas de sangre (1933); o La casa de Bernarda Alba (1936).

 

 

III.- LAS VANGUARDIAS. EL TEATRO VANGUARDISTA.-

 

1.- La aparición de las vanguardias.-

 

1.1.- La Vanguardia Histórica (años 20): se denomina Vanguardia Histórica o Primera Vanguardia al conjunto de nuevas corrientes artísticas que aparecen

en Europa y América en el período de entreguerras con una clara intención de

distanciarse tanto de la estética dominante, el realismo, como de la realidad en su conjunto. Surgirá así el concepto de ARTE PURO, donde queda establecido que la creación artística es totalmente independiente de la realidad, de la vida cotidiana.

 

El arte se convierte en un refugio desde el que se logra tanto la evasión de una realidad bastante dolorosa para el hombre1 como la creación de una realidad alternativa. De esta forma aparecen, a través de los distintos manifiestos artísticos, los llamados “ISMOS”, capaces de aglutinar en un solo movimiento diferentes manifestaciones artísticas (pintura, literatura, cine,…). De entre ellos destacan:

 

FUTURISMO de Marinetti, con su exaltación de la técnica y el progreso tecnológico.

 

CUBISMO pictórico y literario, con la técnica del “collage” (hay que descomponer la realidad para componer una nueva, a partir de fragmentos de la realidad antigua).

 

DADAÍSMO de Tristan Tzara, donde queda excluida toda lógica y el lenguaje no ha de comunicar nada racional.

 

El SURREALISMO de André Bréton, Buñuel o Dalí, con su culto al subconsciente, la búsqueda de una realidad superior basada en emociones

irracionales, y el rechazo absoluto de todo aquello que tenga una finalidad práctica.

 

En España, el filósofo y crítico literario Ortega y Gasset estableció que la

esencia de este nuevo concepto de arte residía en la DESHUMANIZACIÓN, es decir, la separación del arte y la realidad humana exterior.

 

1.2.- La Vanguardia Social (años 30) o Segunda Vanguardia: alrededor de

los años 30 la Vanguardia da un nuevo giro al incorporar lo social a sus presupuestos: lo vanguardiata, además de ser novedoso, ha de estar comprometido con la realidad, desde la justicia social hasta la reivindicación de los valores individuales. Así, el arte, y por tanto la literatura, se vuelve solidario, y ahora se defiende el antimilitarismo y el pacifismo (como en Tirano Banderas de Valle-Inclán o en Adiós a las armas, de Hemingway), o los valores sociales (como en el caso del influyente novelista ruso Gorki).

 

El ESPERPENTO de Valle-Inclán, y en concreto, Luces de Bohemia (1920), es

una síntesis perfecta de las dos Vanguardias: de la Vanguardia Histórica incorpora el distanciamiento y la no implicación con la realidad, y de la Vanguardia Social la continua denuncia de la realidad sociopolítica del momento. Cuando todo está deformado parece que nos alejemos de la realidad, pero si tras la deformación seguimos reconociendo las miserias de dicha realidad, no cabe duda de que la intención deformadora será también crítica.

En el ámbito mundial: son los años de la I Guerra Mundial, la Revolución Rusa o la Revolución Mexicana.

 

En España: recordamos la conocida como Semana Trágica de Barcelona

(1909), la 1ª huelga general (1920), El Desastre de Annual (1921), la Dictadura de Primo de Rivera (1923).

 

 

 

IV.- EL TEATRO DE VALLE-INCLÁN.

- Problemática inicial: imposibilidad de clasificar la figura De Ramón Mª del Valle-Inclán dentro de un movimiento o corriente concreta: Modernismo, Generación del 98, Vanguardismo. En nuestro autor encontramos una continua fluctuación de géneros y tendencias abordados desde un punto de vista personal.

Partiendo pues de los rasgos propios del autor, estudiaremos su obra partiendo de esta premisa,  de la dificultad de ubicarlo en uno u otro movimiento y de los ciclos o evoluciones de su obra.

 

-

1er. Ciclo: Sonatas.

 

Características:

 

- Memorias del Marqués de Bradomín. Sigue el punto de vista de un viejo seductor que recuerda desde la vejez las conquistas del pasado.

- Mirada melancólica: Valle rememora con nostalgia un tiempo y un mundo que se están perdiendo: el mundo rural, de terratenientes y leales servidores.

- Como narrador, adopta una posición “de rodillas”: crea desde la adoración y la sumisión a su personaje, fascinador y superior.

- El planteamiento estético es el del Decadentismo y la novela lírica modernista.

- La acción transcurre en un ambiente misterioso, fantástico y mágico, pero siempre con un trasfondo macabro.

- Temáticamente, se produce una mezcla entre religión y erotismo, con alusiones culturales al mundo medieval.

- Concepto de sonata: música + literatura: reiteración de motivos.

 

2º ciclo: Comedias Bárbaras.

 

 Características:

 

- Novelas de la Guerra Carlista. Reflejo de un mundo arcaico, situado en Galicia, cuyo protagonista es don Juan Manuel Montenegro, un señor feudal y tirano, acompañado por unos personajes igualmente violentos y a veces marginales.

 

- Mirada irónica: distanciamiento de ese mundo rural gallego.

 - Como narrador, adopta una posición “de pie”, considerándose igual que los

personajes.

 - En su planteamiento estético no busca ya la belleza, sino que predomina lo

alegórico y simbólico.

 3er. Ciclo: EL ESPERPENTO. Se inicia en 1920 con Luces de Bohemia.

 

Características:

 

- En él aparece un mundo contemporáneo, desde el reinado de Isabel II hasta los años 20.

 

- Mirada humorística: entendiendo el humor como una oscilación entre lo cómico y lo trágico, sin decantarse nunca por ninguno de los dos extremos.

- El narrador adopta una actitud “desde el aire”, distanciándose al máximo de los personajes y de la trama, y configurándose así un autor demiurgo, por encima del bien y del mal, en el que los personajes son muy inferiores a él.

- Su planteamiento estético es moralizante, dado que se enfrenta abiertamente al mundo de la historia contemporánea.

 

- El Esperpento se plantea deformar todos los aspectos de la realidad sin llegar a falsearla. Esta deformación sistemática se manifiesta sobre todo a través de los siguientes aspectos:

 

- Deformación de los personajes: los presenta como marionetas, como fantoches, y los conduce hacia un destino trágico, al modo de la tragedia clásica, pero no a través del sufrimiento, sino del gesto ridículo o grotesco. Todo ello enmarcado en la tensión humana propia de esta época: la tensión vida – muerte, y sus consecuencias existenciales. Normalmente, esta deformación se consigue a través de la animalización o cosificación de los personajes, y la humanización de los animales.

 

- Métodos escénicos deformadores de la realidad:

a.- “Espejos cóncavos” donde se miran los personajes.

 

b.- Juego de luces y sombras, manifestado sobre todo en las acotaciones a través de sombras en la escena y luces de pesadilla.

 

- La deformación en el lenguaje: el desgarro lingüístico. Tiene como objetivo lograr un lenguaje vivo, rechazando lo puramente normativo o académico (Teoria de la paraula viva, de Maragall). Por ello, en el Esperpento se produce una utilización en masa de coloquialismos, vulgarismos, términos propios de jergas, gitanismos, madrileñismos y expresiones castizas, junto con un uso especialmente culto y retórico del lenguaje, con el fin de crear un efecto ridículo.

  

Corpus de los Esperpentos de Valle-Inclán:

 

- Antecedentes del Esperpento puro:

 

La pipa de Kif (1919), libro de poemas presidido por el sarcasmo y la provocación a lo burgués.

 

La enamorada del rey

 

Farsa y licencia de la reina castiza

 

Divinas palabras.

 

- Teatro:

Luces de Bohemia (1920)

Martes de Carnaval (1930)

 

- Novelas:

Tirano Banderas (1926)

El ciclo de novelas de El Ruedo Ibérico, en respuesta a los Episodios Nacionales de Galdós, utilizando el concepto de intrahistoria y humorizando la hazaña. Está integrado por:

La Corte de los Milagros (1927)

Viva mi dueño (1928)

Baza de espadas (1932) 

 

LUCES DE BOHEMIA

 

I.- TEMÁTICA.-

 

            A.- Tema principal: el Esperpento.

            Aparece de principio a fin de la obra y está presente en casi todas las situaciones históricas descritas y en casi todos los personajes, incluido, por supuesto, Max Estrella.

Como dice Max, la realidad española es demasiado absurda y tragicómica para ser una tragedia; en lugar de eso es un esperpento:

 

                        Max: La tragedia nuestra no es tragedia.

                        Don Latino: ¡Pues algo será!

                        Max: El Esperpento.

                                                                                  Escena XII

            El Esperpento consiste en deformar la realidad pero sin falsearla. Todos los datos y nombres de personas que Valle aporta sobre la España de los años 20 son reales. A partir de aquí se deforma todo: los personajes, el lenguaje, la realidad en su conjunto, como si todo hubiera pasado por los espejos deformadores del Callejón del Gato:

 

Max: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede verse con una estética sistemáticamente deformada.

                                                                                  Escena XI

 

            Y para deformar hay que distanciarse, porque sólo desde la distancia se puede parodiar y realizar una crítica feroz. Si nos implicamos afectivamente con los hechos no podemos reírnos de ellos ni deformarlos, por eso el Esperpento necesita de un distanciamiento previo. Partiendo de ese distanciamiento es como se consigue deformar todos los aspectos de la obra: Max, un pobre poeta ciego que cree ser “el gran poeta de España”; don Latino, un auténtico canalla que finge amistad y admiración hacia el maestro para engañarlo continuamente; ministros corruptos; policía y fuerzas del orden represoras e insensibles al dolor y a las miserias del pueblo; periodistas vendidos al poder; artistas modernistas “de pacotilla”; la masa popular embrutecida y carente de cualquier sentido ético o preocupación moral…Tan sólo se libra de la parodia, del esperpento, algún personaje: el preso catalán anarquista, la madre que ha perdido a su hijo por una bala perdida; la Lunares, joven prostituta tratada con lirismo e incluso cariño; y el Marqués de Bradomín, personaje meta-literario extraído de las Sonatas, al que Valle admira como eterno seductor y que trata con su visión “de rodillas”, con lo cual es incapaz de parodiarlo.

 

            B.- Crítica social y política de la España reflejada en la obra (1900-1920).

 

            Valle aprovecha el paseo nocturno de Max Estrella y don Latino por las calles madrileñas (paseo que, por otra parte no es más que el esperpento de cualquier viaje mítico al modo de la Odisea de Ulises) para realizar una terrible crítica de la sociedad española del momento, para mostrar así, como dice el propio Max, que “España es una deformación grotesca de la civilización europea” y que “ricos y pobres, la barbarie ibérica es unánime”.

 

-          Crítica política: Max encarna al bohemio antiburgués y antiautoritario que critica continuamente a los políticos contemporáneos, y así aparecen burlas e insultos contra Maura, García Prieto, Castelar o Romanones, e incluso contra la monarquía representada por la Infanta doña Isabel y por Alfonso XIII. A todos ellos se les responsabiliza de la crisis política y económica del país, así como de la continua y generalizada corrupción. Ejemplo de ello es la visita de Max al Ministro (escena VIII): este antiguo bohemio y compañero de Max abandonó dicho mundo para triunfar en la vida pública; ahora, desde su poltrona, se dedica a “no hacer nada” y a gastar arbitrariamente el dinero público (concede a Max una pensión extraída de los fondos públicos de la policía)

 

-          Conflictos sociales, represión y brutalidad de las fuerzas del orden: a partir de la Semana Trágica de Barcelona (1909) reina en España un clima de confrontación social entre el proletariado obrero y el poder oficial que se plasma en huelgas y manifestaciones callejeras que eran brutalmente reprimidas por las fuerzas del orden. Esta situación queda materializada en la obra con la absurda detención de Max a manos de Serafín el Bonito; la bala perdida que mata a un niño inocente y que hace que su madre se retuerza de dolor ante la insensibilidad de los comerciantes que presencian la escena, convirtiéndose en aliados del poder; la Ley de fugas que  permite el asesinato del preso catalán o la Acción Ciudadana, grupo civil defensor del orden establecido que acosaban a huelguistas y sindicalistas.

 

-          La prensa corrupta: aparece parodiada pues está al servicio del poder político, algo evidente en el asesinato del preso anarquista:

El preso: Van a matarme… ¿qué dirá mañana esa prensa canalla?

Max: Lo que le manden

                Lo mismo ocurre con don Filiberto en la redacción del diario Popular, que disiente de los bohemios pues no admite críticas a Maura o a García Prieto y defiende a la juventud que representa Acción Ciudadana.

 

-          Artistas y bohemios sin compromiso: pese a que Max pertenece a la bohemia antiburguesa y es el único consciente de la degradación de la vida española, su entorno no se libra de ser calificado como personajes grotescos y simples fantoches: los jóvenes modernistas, encabezados por Dorio de Gadex, son frívolos e insensibles ante cualquier aspecto doloroso de la realidad, incluida la misma muerte de Max: se limitan a hacer versos fáciles y chistes de mal gusto; don Latino de Hispalis es el prototipo de canalla sin escrúpulos; el librero Zaratustra es un simple estafador e incluso el admirado por Valle, Rubén Darío, creador del Modernismo, aparece un tanto ridículo por su temor a la muerte.

 

-          El mundo marginal de la noche madrileña: presentes en dos escenas de la obra en la taberna de Pica-Lagartos, allí conviven borrachos, prostitutas, chulos y demás elementos cercanos a la delincuencia relacionándose con el mundo de la bohemia. Carecen de moral y ética y aparecen embrutecidos en sus actuaciones y sobre todo en su lenguaje esperpéntico, como luego veremos en el análisis del lenguaje.

 

 

 C.- La muerte.

             Es un tema omnipresente en toda la obra: Max habla de suicidio en la primera escena y acaba muriendo de frío a las puertas de su casa (escena XII); Madama Collet y Claudinita se suicidan en la última escena (el espectador se entera por la lectura de un periódico); Rubén Darío y el Marqués de Bradomín hablan de ella en el cementerio en el epílogo de la obra; el preso catalán y el niño muerto nos recuerdan el mismo tema a lo largo de las estaciones del viaje.

            Pero es en Max Estrella donde la muerte se convierte en un tema fundamental de la obra: desde el principio Max es consciente de que la realidad esperpéntica no tiene arreglo y por tanto la única solución posible es la muerte; de ahí que su muerte sea casi deseada y consentida y por ello formula la teoría del Esperpento justo antes de morir. Sólo ante la muerte somos conscientes de lo que somos en realidad, porque la vida es pura apariencia, farsa, esperpento. Como él mismo dice, en esos últimos momentos “recobra la vista”, es decir, se hace consciente de su verdadera realidad: que no es un grande y admirado poeta, sino sólo un pobre ciego que vive en la miseria.

  

D.- La religión.

 La concepción de la religión en España es muy criticada por Valle-Inclán:

Max: España, en su concepción religiosa, es una tribu del Centro de África.

                                                                                  (Escena II)

            En boca de Max aparece como una religión superficial y chabacana incapaz de afrontar la esencia de la vida y la muerte:

Max: Su religión es una chochez de viejas que disecan al gato cuando se les muere.

 

 

 

II.- ESTRUCTURA DE LA OBRA.-

            La estructura de la obra se basa en las normas de la TRAGEDIA CLÁSICA, pues Valle respeta las tres unidades teorizadas por Aristóteles en su Poética:

 

-          Unidad de tiempo: toda la trama transcurre en un solo día; Max sale de casa al atardecer y muere en la puerta de su casa al amanecer.

 

-          Unidad de espacio: cada escena transcurre en un espacio diferente, pero todos ellos pertenecen a un macro-espacio, Madrid.

 

-          Unidad de acción: una sola trama, el viaje de Max y don Latino por las calles madrileñas: Ellos son nuestros guías en el viaje para mostrarnos la tragedia esperpentizada de Max al tiempo que una realidad deformada y grotesca.

 

A esta triple unidad se puede añadir otra: la unidad de tono, un tono generalizada de esperpento y tragicomedia.

En conclusión, Valle utiliza las normas de la tragedia clásica pero no para crear una tragedia, sino una farsa, un esperpento.

 

En cuanto a la estructura externa, Valle prescinde de la división en actos y sólo recoge la división en 15 escenas. Cada escena es independiente y transcurre en un lugar diferente, pero es como una exposición de cuadros: mirado en su conjunto adquiere un sentido más amplio, la crónica deformada de la España de los años 20.

 

Atendiendo a su estructura interna, la obra es lineal y se divide en dos partes:

 

                        1.- Escena I-XII: viaje de Max y don Latino por las calles madrileñas. Un auténtico “descenso a los infiernos”, parodiando el tema de la literatura clásica. Esta secuencia se podría subdividir a su vez en tres partes:

 

a.- Escena I: prólogo del viaje. Motivaciones del protagonista. Idea del suicidio.

                                   b.- Escena II-XI: el viaje en sí.

c.- Escena XII: fin del viaje, regreso a casa, Teoría del Esperpento, catarsis y muerte de Max.

 

2.- Escena XIII-XV: Epílogo de la obra: velatorio, escena del cementerio y taberna de Pica-Lagartos donde se resuelve el asunto del décimo de lotería y el suicidio de las dos mujeres.

 

            Ambas partes transcurren en 12 horas cada una, planteando así una simetría temporal perfecta. Pero, tras la aparente linealidad, se esconde una estructura circular, con motivos que se repiten al inicio y al final de la obra:

 

-          Inicio en casa del poeta. Final a las puertas de su casa.

-          Presencia de la muerte: planteamiento inicial del suicidio, muerte de frío y suicidio de las dos mujeres.

-          Taberna de Pica-Lagartos: la brutalidad y los engaños continúan, porque la muerte de Max no ha causado ninguna catarsis en ellos.

-          Alucinaciones de Max en torno a la posibilidad de recobrar la vista.

-          Los engaños de don Latino: al inicio engaña a Max con la venta de libros y al final se queda el décimo de lotería premiado.

-          La frase del borracho: “Cráneo previlegiado”

 

La estructura circular se justifica porque es así como el espectador ve que nada ha cambiado del principio al final, y que la odisea y la tragedia de Max no ha hecho mella en ningún personaje: perdura el engaño, la muerte, las canalladas, la corrupción…Sólo Max ha tomado conciencia de que toda la realidad es esperpéntica y todos los personajes son unos fantoches, incluido él mismo. Por eso la única solución es la muerte, el fatalismo.

 

 

III.- ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES.

 

            Excepto el personaje de Max Estrella, los demás se presentan como actantes planos, prácticamente sin estudio psicológico. Valle no pretende que conozcamos al personaje y nos identifiquemos con él, simplemente quiere hacer una caricatura, y por ello utiliza lo que podríamos llamar técnica impresionista: el personaje es definido a partir de muy pocos rasgos que son exagerados y repetidos constantemente: Rubén Darío: ¡Admirable!; don Latino: Max, no te pongas estupendo.

 

            De esta manera, la obra es un continuo desfile de personajes, que varían de una escena a otra, fugaces, y que, dado su elevado número y variada procedencia social nos permiten conocer el conjunto de la sociedad española de la época. Pero sí tienen algo en común: en general, viven de la apariencia, son seres hipócritas y degradados que intentan ocultar su verdadera condición. Son insolidarios, brutales y canallescos. Y el máximo ejemplo de ello es el personaje que acompaña a Max en su viaje: el propio don Latino.

 

            Para conseguir este efecto de galería de personajes del que estamos hablando, Valle recurre a una tipología de actantes muy variada:

-          Personajes de la vida real: Rubén Darío y los jóvenes modernistas.

-          Basados en personalidades de la vida real: Max Estrella (Alejandro Sawa) el librero Zaratustra (el editor Gregorio Pueyo), Peregrino Gay (el escritor Ciro Bayo), el ministro (Julio Burrell, ministro de educación), Basilio Soulinake (el escritor anarquista Ernesto Bark).

-          Personajes literarios: el Marqués de Bradomín, protagonista de las Sonatas.

-          Personajes históricos aludidos: Maura, Romanones, Castelar, etc.

-          Arquetipos o actantes genéricos: el sereno, los guardias.

-          Actantes colectivos: los modernistas, las voces del pueblo.

-          Personajes de ficción: la Pisa-Bien, la Lunares, Pica-Lagartos, el rey de Portugal.

-          Actantes animales: el perrillo de Latino, el loro, el perro y el gato de Zaratustra.

 

Todos estos personajes aparecen, por otra parte animalizados o cosificados, a la vez que los propios animales se personifican, con la intención de degradarlos y convertirlos en esperpentos de la manera más gráfica y teatral posible. Así, don Latino es “el perro fiel” de Max, Zaratustra es descrito como “abichado” y haciendo tertulia con sus animales, un borracho grita “Miau”, don Latino se convierte en “buey del pesebre belenita”, etc. Además, y respecto a la cosificación, muchos personajes aparecen sólo como “bustos” o “sombras”.

 

Atención especial merecen, obviamente, los dos personajes que unifican cada escena: Max Estrella y don Latino de Hispalis.

Max Estrella, auténtico protagonista de la obra, es descrito inicialmente con cierta nobleza, cierta grandeza: “su cabeza rizada y ciega, de un gran carácter clásico-arcaico, recuerda los Hermes” (Escena I); “el ciego (…) levanta su brazo, con magno además de estatua cesárea”  (Escena IX). De hecho, él mismo se considera “el primer poeta de España”, aunque el talento no se reconoce en nuestro país; por eso ataca continuamente a “los cabrones de la Academia”.  Don Latino y los Modernistas le llaman “maestro”, y su ceguera lo convierte en una especie de profeta de la antigüedad (al modo de Tiresias), que le permite ver aquello que el resto de la sociedad no ve: que la corrupción política y periodística lo inunda todo, que el pueblo es bárbaro e inculto, que la rebeldía del artista bohemio se ha perdido…en definitiva, que todo es esperpéntico y grotesco, aunque sólo él sea capaz de comprender la realidad. Pero pese a tanta grandeza aparente vive en la miseria, y tiene que vender sus libros para poder subsistir, convirtiéndose así en “Mala Estrella”, el representante del fracaso de la bohemia frente al mundo burgués al que tanto critica e insulta con sus sarcasmos y sus hirientes palabras. Por eso se muestra rebelde no sólo ante los poderes establecidos, sino ante casi todo.

Esta grandeza se complementa con su solidaridad con los humildes y oprimidos, como se observa en su conmoción y su dolor ante la madre que ha perdido a su hijo o ante la situación del preso catalán. Pero Max es contradictorio, porque pese a este espíritu crítico no duda en aceptar el dinero del ministro o malgastarlo en champaña.

A lo largo de la obra, Max es degradado continuamente por los que le rodean: engañado por Zaratustra y don Latino con la venta de libros, encarcelado injustamente, y de nuevo engañado con el décimo de lotería, que para su “mala estrella” resultará premiado.

 

La suma de todas estas circunstancias convierte así a Max en un fantoche más, y cuando lo comprende, cuando se vuelve lúcido, desea y se deja morir de frío a las puertas de su casa ante la negativa de Latino a dejarle su carrik, porque ya nada tiene sentido ni remedio. Por otra parte, Max alcanza la muerte no a través del gesto heroico como hacían los héroes clásicos, si no a través de un gesto ridículo que perdura incluso en la situación que se produce en su funeral.

Por último, cabe señalar que su personaje inspirador, el escritor y periodista Alejandro Sawa, amigo personal de Valle, que vivió efectivamente en París y murió en Madrid ciego y loco.

 

Don Latino de Hispalis es el contrapunto del protagonista, el antagonista que le acompaña en su viaje para adularlo en apariencia pero engañándolo constantemente e incluso propiciando su muerte. Es seguramente el personaje más esperpéntico de la obra: canalla, cínico, carente de dignidad, parásito…, y el propio Max lo define en este aspecto: “¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela!” (Escena XII) Frente a las preocupaciones sociales o morales de Max, él sencillamente se desentiende: “(…) Yo me inhibo” (escena XII). Su cinismo alcanza sus máximas cotas cuando se presenta borracho al velatorio de Max, pero incluso ebrio es capaz de seguir con su farsa habitual y ensalzar la figura del difunto como gran poeta y calumniar a la Academia. Vive siempre en la apariencia, por eso es el gran fantoche de la obra. Aunque el esperpento en el lenguaje se observa de forma generalizada en todos los personajes (como ya veremos más adelante), es especialmente en don Latino donde más destaca, oscilando entre el uso de coloquialismos, madrileñismos y una retórica hiperbólica vacía de contenido.

 

IV.- ANÁLISIS DEL ESPACIO.

 

            La obra se caracteriza por la multiplicidad espacial: en cada escena un nuevo escenario, si bien, como ya hemos visto, mantiene la unidad del espacio enmarcada en la ciudad de Madrid. Tan solo dos escenarios se repiten: la taberna de Pica-Lagartos y la casa de Max.

            Como el mismo Valle señala, “es el escenario el que crea la situación”. Y así, el cambio espacial le da a la obra un carácter visual, casi cinematográfico, pero complica mucho al mismo tiempo su puesta en escena.

            Por tanto, dentro del macro-espacio de la ciudad de Madrid encontramos una sucesión de micro-espacios que podemos agrupar en espacios abiertos (las calles, parques y plazas que representan la miseria del pueblo, la violencia, el dolor e incluso la falta de solidaridad entre las gentes del pueblo) y espacios cerrados (librería de Zaratustra como esperpento de lo literario, la taberna de Pica-lagartos representando los espacios marginales, la cárcel y el ministerio para deformar los espacios oficiales, la redacción del periódico que nos permite comprobar la corrupción y desinformación de la prensa). En resumen, una multiplicidad de espacios que muestra una realidad en su conjunto totalmente degradada.

 

V.- ANÁLISIS DEL TIEMPO.-

 

            El tiempo histórico de la obra alude como ya hemos dicho a acontecimientos ocurridos entre 1900 y 1920. En este sentido, Valle crea cierto caos temporal, pero nunca falsea los datos; su intención no es la de ser preciso cronológicamente, sino la de recrear una época que coincide con la última parte de la Restauración.

            Sin embargo, en cuanto al tiempo literario interno, el viaje de Max dura apenas 12 horas, desde el atardecer hasta el amanecer, y los sucesos posteriores se suman a las horas anteriores completando un día. A lo largo de estas 24 horas el tiempo es lineal, aunque en algún momento encontramos simultaneidad en las acciones (mientras Max permanece en la comisaría en la escena VI, don Latino y los modernistas acuden a quejarse de la detención a la redacción del Popular en la escena VII). Es cierto que se produce alguna analepsis, pero no en los acontecimientos sino mediatizadas por el recuerdo y las alucinaciones de Max. Por otra parte, hay que señalar que el ritmo temporal interno de los diálogos es ágil y vertiginoso gracias al empleo de frases cortas y nominales y al continuo juego de réplicas y contrarréplicas puesto en boca de los personajes.

 

VI.- ANÁLISIS DE LAS ACOTACIONES.-

 

            Una acotación teatral al uso, tradicional, es una mera instrucción que facilita la representación, utilizando un lenguaje denotativo sin ninguna otra intención, y sin utilizar rasgos de tipo literario. En cambio, las acotaciones en Luces de Bohemia van mucho más allá de las simples indicaciones y sobre todo son muy literarias, abrazando así el ideal que tenía Valle de fusionar la novela con el teatro. Valle consigue dotar a las acotaciones de verdadera personalidad literaria y gracias a ellas descubrimos –por ejemplo- los rasgos más carismáticos de los personajes o nos adentramos en un espacio concreto:

 

(ZARATRUSTRA entra y sale de la trastienda, con una vela encendida. La palmatoria pringosa tiembla en la mano del fantoche. Camina sin ruido, con andar entrapado. La mano, calzada con mitón negro, pasea la luz por los estantes de libros. Media cara en reflejo y media en sombra. Parece que la nariz se le dobla sobre una oreja. El loro ha puesto el pico bajo el ala. Un retén de polizontes pasa con un hombre maniatado. Salen alborotando el barrio un chico pelón montado en una caña, con una bandera.)

 

 

            Principales características y recursos de las acotaciones:

  1. Abundancia de recursos estilísticos y gran precisión adjetival y verbal.
  2. Recurrencia frecuente a los sonidos como fuente de descripción del ambiente: “tumulto de voces”, “trote épico”, “asfalto sonoro”, “cloquea la campanilla de la escalera”.
  3. Prosopopeyas y etopeyas: “la hermosa barba con mechones de canas”, “Dorio de Gadex, feo, burlesco y chepudo”.
  4. 4.      Movimientos y posiciones: “entra y sale en la trastienda”, “caminan y tambalean”.
  5. Gestos: “levanta la cabeza con un gesto doloroso”, “don Latino guiña un ojo”.
  6. 6.      Olores: “antro apestoso de aceite”, “aire de cueva y olor frío de tabaco rancio”.
  7. Colores: “sombras negras”,divanes rojos”.
  8. 8.      Uno de los recursos más frecuentes es el juego de luces, que crea claroscuros, sombras, luces trémulas y mortecinas que dan a la escena una ambientación fantasmal que favorece la deformación sistemática del esperpento: “la palmatoria pringosa tiembla en la mano del fantoche”, “pasea la luz por los estantes”, “la luna partiendo la calle por medio”, “una sombra clandestina”, “las sombras negras de los sepultureros”

 

 

VII.- ANÁLISIS DEL LENGUAJE: EL DESGARRO LINGÜÍSTICO.-

 

            En La lámpara maravillosa (1916), Valle ya explicaba la necesidad de crear un lenguaje que respondiera a su tiempo, alejándose de la tradicional prosa literaria, y que recogiera todos los niveles del habla desde el argot al galicismo modernista. Y esto es lo que recoge en Luces de Bohemia, si bien podemos distinguir dos registros lingüísticos predominantes:

 

1.- Registro culto (lenguaje deformado por exceso):

-          lenguaje afectado y enfático por el continuo uso de exclamaciones e interrogaciones retóricas, abundante sobre todo en Max y don Latino.

-          Uso de repeticiones que caracterizan a los personajes: “¡admirable!” (Rubén Darío), “Max, no te pongas estupendo” (don Latino).

-          Cultismos y latinismos: “Alea jacta est”,Salutem plurimam”, “tabernáculo”

-          Conceptos elevados escritos en mayúsculas: “Vida”, “Muerte”, “Iglesia Católica

-          Selección de expresiones modernistas para criticar su pedantería: “Ella”, “la Dama de luto” (la muerte), “Hamletos”, “Divino William

-          Alusiones mitológicas e históricas: “Minerva”, “Hermes”, “Artemisa”, “Belisario

-          Citas y referencias literarias: “¡Mal Polonia recibe a un extranjero!” (La Vida es Sueño); “¡Padre y maestro mágico, salud!”, “¡Juventud, divino tesoro!” (Rubén Darío). Igualmente encontramos frecuentes alusiones a autores y obras: Palmerín de Constantinopla, Ibsen, Unamuno, Verlaine, Víctor Hugo, los hermanos Quintero o la parodia de Hamlet en el diálogo de los sepultureros.

 

2.- Registro popular (lenguaje deformado por defecto):

-          Vulgarismos: “¡amos!”, “sus lo entrego”, “cráneo privilegiado”.

-          Madrileñismos: “vivales”, “naturaca”, “carcunda”, “guindilla”, “pollo”.

-          Gitanismos: “cate”, “chanelo”, “guipar”.

-          Estilo inapropiado: “No introduzcas tú la pata”, “¿Qué rumbo consagramos?”

-          Coloquialismos y frases hechas

 

 

Un espejo al fondo

 

Alonso Zamora Vicente, en su estudio La realidad esperpéntica,  reflexiona sobre la escena duodécima en la que Valle explica su teoría sobre el esperpento.

 

Todos los madrileños que ya no somos muy jóvenes hemos ido a mirarnos alguna vez a los espejos de la Calle del Gato, alboroto infantil permanente, atracción de paseos ciegos y sin rumbo por la ciudad. A todos nos evoca ese rinconcillo entre la Calle de la Cruz y la de la Gorguera (hoy Núñez de Arce) la presencia de unos gritos, de unas risas, algo que no entra en el quehacer del oficio escogido muchos años después. También Valle- Inclán habrá pasado innumerables veces ante esos espejos y habrá visto su propia figura, ya de por sí algo esperpéntica, en las paredes de la ferretería. Tenemos multitud de testimonios, anécdotas, citas, etc., que revelan cómo Valle- Inclán llamaba extraordinariamente la atención por su atuendo y su figura personales. Llevémosle ante los espejos de la propaganda comercial. Entre la parroquia variopinta, guasa viva, mordaz, que tenían siempre los dichosos espejos, no habrá faltado una voz, una voz de la calle, que le haya destacado algún rasgo cómico al pasar. Ya nada más fácil que hacer una ligera pirueta mental y trasladar su vieja poma modernista a la grotesca gesticulación que los espejos provocaban. En ese Callejón del Gato (de Álvarez Gato, el delicado poeta del siglo XV), atajo para ir del centro, de los numerosos cafés del centro, al Ateneo, al Teatro Español, de vuelta de innumerables tertulias, Valle-Inclán ha visto reflejadas, un brillo inédito en el mirar, conversaciones, actitudes, aquiescencias, profesiones… Y ahí está su explicación del espejo, un gesto más ante el modesto, ingenuo reclamo de una ferretería. Aceptémosla como una más de sus copiosas invenciones, quizá como de tantas apostillas del escritor decididamente visual que fue Valle-Inclán, explicación que ha trascendido para siempre, la existencia de ese pasadizo oscuro, triste, camino de ninguna parte.

 

La realidad esperpéntica, 1974, 2ª de.

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Deja tu comentario Apuntes de literatura, 2º Bachillerato. El teatro hasta 1939. Valle-Inclán: Estudio de Luces de bohemia

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