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Apuntes de lengua: registros y variedades lingüísticas

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Apuntes de lengua: registros  y variedades lingüísticas

Sabemos que una lengua es  esencialmente un sistema de comunicación social y que su función fundamental es el entendimiento entre los miembros de una comunidad lingüística, por eso mismo requiere una serie de reglas y normas que permitan el consenso y el entendimiento entre sus diversos miembros.

Si queremos un intercambio eficaz, los hablantes debemos tener en cuenta la situación en la que se produce el intercambio comunicativo y los interlocutores que participan en esa interacción. La capacidad para variar de registro, para amoldarse a cada situación refleja tanto nuestra competencia comunicativa como el dominio que tenemos de las modalidades discursivas.

En esencia esa competencia comunicativa abarca tres niveles:

a)      La competencia lingüística o el conocimiento de las habilidades en los diversos campos de estratificación del lenguaje: el fónico (o gráfico, en el intercambio escrito), el gramatical y el léxico-semántico.

b)      La competencia pragmática o mecanismos no lingüísticos que intervienen en la comunicación y que contribuyen a que ésta sea efectiva. Está relacionado con las máximas conversacionales y con el principio de Cooperación comunicativa.

c)       La competencia periférica, o el conocimiento de los aspectos sociolingüísticos, culturales, psicolingüísticos y textuales que intervienen en la producción de los textos.

Si atendemos específicamente a los registros, podemos distinguir básicamente dos: el formal y el informal. El primero se corresponde con los usos estereotipados de la lengua escrita y con las situaciones orales que requieren un alto grado de formalidad (una conferencia, por ejemplo). El segundo es el propio de los intercambios distendidos donde se usa la lengua hablada- coloquial.

Así diferenciamos:

a)      Registro culto que, podemos dividir en literario o técnico. El culto literario es el que emplean los escritores en los textos literarios y se caracteriza por el uso de determinados procedimientos retóricos, sintácticos y léxicos.  En ocasiones puede manifestarse de forma oral.  El registro culto técnico abarca los “lenguajes especiales” propios de diversas disciplinas científicas o ramas del saber. En estos lenguajes, se utilizan términos de significado unívoco (los tecnicismos), que evitan las ambigüedades.

b)      No culto, que presenta diferentes modalidades: estándar, coloquial y vulgar.

El nivel estándar se caracteriza por la uniformidad, al eliminarse las diferencias dialectales. Es el registro habitual para los usos oficiales de los miembros de una comunidad lingüística heterogénea. Este nivel es el regula las normas y reglas, el que aúna los criterios para unificar criterios que faciliten la interacción comunicativa. Cuando se decide un uso normativo, éste debe coincidir con aquella solución que es aceptada por la generalidad de los hablantes. No se trata pues de criterios arbitrarios, sino consensuados. Por otra parte, esa solución suele tener una justificación lingüística que se apoya en la propia evolución idiomática. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los plurales de términos extranjeros que penetran en nuestro idioma: el castellano siempre busca una adscripción similar a nuestras propias reglas: club, clubes.

 

El  nivel coloquial  se corresponde con la forma espontánea de expresión oral. Es el que empleamos en la conversación cotidiana, hasta el extremo de asimilarse al lenguaje familiar, o sea, los intercambios desprovistos de formalidades.  En estas interacciones existen una serie de fórmulas concretas, adscritas a la cortesía: fórmulas que evitan los silencios incómodos, expresiones de saludo, preguntas clichés que tienden a mantener el interés del interlocutor, etc.

 

Por último, el nivel vulgar, es empleado por personas con una formación cultural deficiente. En él son habituales los errores idiomáticos, los vulgarismos, el abuso de muletillas, palabras ómnibus, y todo tipo de sincopas e incorrecciones: metátesis o cambios de orden entre sonidos (Grabiel), pérdida de sonidos (cansao), conglomerados (p´atrás), confusión de sonidos (abujero), alteraciones del orden sintáctico (me se ha caído), usos erróneos de palabras o expresiones (llegó en olor de multitudes, por en loor de multitudes).

 

 

No siempre se posee la suficiente capacidad idiomática para cambiar de registro o para distinguir qué uso es el apropiado en una situación determinada.  En los intercambios orales es frecuente la alternancia de registros, dado el carácter fugaz de las intervenciones; pero esta alternancia no es tan permisiva en las interacciones escritas, que requieren un mayor grado de formalidad y el uso del registro estándar.

 

La elección que realiza el hablante de un registro u otro depende de una serie de factores.

a)      El tema del que se habla, cotidiano o propio de una disciplina determinada, condiciona el léxico y las estructuras sintácticas.

b)      El canal, a través del cual se comunican y que continuamente está recibiendo nuevas pautas de desarrollo, según el medio a través del cual se produce la interacción (SMS, conversaciones telefónicas, foros de internet,  los diferentes medios condicionan los usos orales y escritos).

c)       La intención que persigue el hablante en su discurso (informar, explicar, convencer, entretener,  ironizar, hacer una demostración de sus conocimientos, etc.) condicionará la objetividad o subjetividad, el grado de formalidad, los usos coloquiales o formales, etc. Recordemos además la capacidad de prevaricación, propia de una lengua.

d)      La situación, es decir, el lugar y el tiempo concreto en que se desarrolla la intervención y las circunstancias que la rodean. Exigirá el uso de un registro u otro.  Hay situaciones que requieren un alto grado de formalidad (como una entrevista para un puesto de trabajo); otras, sin embargo, facilitan la espontaneidad idiomática (una conversación entre amigos, por ejemplo).

e)      La relación social entre los interlocutores determina el empleo de unas fórmulas  u otras de cortesía (mayor o menor de camaradería provocado por el grado de proximidad o  desconocimiento del interlocutor).  Este hecho condiciona el tratamiento de las fórmulas pronominales de cortesía (tú, usted), etc. 

 

Diferencias lingüísticas y sociales en el uso de la lengua.

 

Sabemos que los textos difieren en su estructura y naturaleza y que poseen unos rasgos delimitados por el nivel cultural, el grupo social y el lugar geográfico al que pertenece el hablante. Por muy uniforme que pueda parecernos el registro estándar, existen elementos que sirven para diferenciar las variedades idiomáticas. Encontramos pues variedades diatópicas, diacrónicas,  diastráticas y diafásicas que delimitan los registros y niveles del hablante y del oyente.

 

Las diferencias o variedades  diatópicas  dependen de la adscripción del interlocutor a un determinado marco geográfico.  En España existen diferentes lenguas y dialectos. La disciplina que se encarga de su estudio es la Dialectología.

 

Las diferencias  o variedades diacrónicas que afectan a la evolución de una lengua a lo largo de su historia. La evolución del castellano –como la de cualquier lengua-  ha pasado por diversas etapas o estratos: Edad Media, Siglos de Oro, el intento de unificación de las Reales Academias, que se inicia en el siglo XVIII, etc.  Son el objeto de estudio de la Gramática Histórica.

 

Las diferencias  o variedades diastráticas que se  refieren a las modalidades de una misma lengua o dialecto y dependen de la estratificación social. Se llaman también sociolectos o variedades sociales, aunque hoy  la educación palia en gran medida las distinciones. Atienden a los usos lingüísticos de las clases altas; los propios del medio rural o urbano, los lenguajes de los grupos marginales, el lenguaje juvenil, el sexismo del lenguaje. En este caso es la Sociolingüística, la disciplina que estudia estos usos, que también son conocidos como jergas o argots específicos. Una jerga, por ejemplo, hace referencia a la creación de un grupo de términos o vocablos con una implicación afectiva, que sirven para marcar diferencias, y se adscriben a un grupo social, profesional o ideológico determinado.

 

Existen muchos sociolectos. Algunos de los más estudiados son:

 

a)      Los usos estudiantiles, que abundan en transformaciones léxicas y abreviaciones: mate, profe, filo, etc.; expresiones como chuparse una clase, catear, pelarse una clase, etc.

b)      El juvenil en general, que se caracteriza por la presencia cada vez más abundante de los anglicismos como diskjokey, punky, O.K.; también es frecuente aquí la   presencia de palabras comodines que pueden presentar varios significados como sucede  con colega, chachi, legal, enrollar, loro. El lenguaje juvenil está además influenciado por los frecuentes préstamos de otras lenguas, dada la movilidad de las sociedades: carro, birra, pibe, payo.  El lenguaje que emplea la juventud marginal se denomina lenguaje cheli.

c)       El mundo de la delincuencia genera a su vez un argot propio que sirve de autodefensa, de rasgo distintivo: marrón, chinarse, pringarse, etc. También se conoce como germanía.

d)      El mundo de la política, Internet, etc., son otros medios que presentan términos concretos: chatear, ugetistas, etc.

 

 

Por último, las diferencias o variedades diafásicas, dependen propiamente de a situación comunicativa.  En este caso entran en juego factores como el tema del que se está hablando, la atmósfera o espacio de interacción, la propia personalidad del hablante: el lenguaje técnico, el habla infantil o el argot callejero dependen de estas circunstancias.  En muchos casos vienen delimitadas por la propia división técnica del trabajo, lo que se conoce como jergas profesionales: lenguaje jurídico, administrativo, periodísticos. También se llaman lenguajes especiales.

 

 A todas estas variedades se las conoce también como diatipos. Todo hablante posee una serie de marcas diatípicas que caracterizan su idiolecto, lo singularizan dentro de la homogeneidad lingüística.

 

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Comentarios Apuntes de lengua: registros y variedades lingüísticas

Hola Aghata, muy buen post!. Esta bien que nos refresques la memoria... me recuerda a mi época de estudiante.

Ahora te hago yo una pregunta, amiga. Porqué son tantos los 'jovenes' que escriben tan mal?, quiero decir que escriben textos como si escribieran mensajes de movil, pero llenos de fallos ortograficos y de k , eso me resulta tan sumamente desagradable que directamente paso de leerlos, pero resulta que muchos de ellos escriben en blogs !

A ver si un dia nos escribes un post hablando de este tema tan interesante.

Un beso a ti y a todos, desde los Pariles... buen fin de semana!!! 

luzdeluna1 Inma 21/05/2010 a las 16:28

¡Ay Inma! ¡Cuánta razón tienes! Es la moda. Muchos jóvenes pasan del diccionario, se acostumbran a escribir mediante abreviaciones o con determinados íconos o fonemas y se olvidan de las reglas. Lo peligroso no son las abreviaturas en sí, sino el hecho de que no diferencien las situaciones comunicativas, que no sepan delimitar cómo deben escribir en una situación u otra: escriben o hablan de forma similar o idéntica en todas las situaciones y ahí está el problema, el fallo. Es un problema de difícil solución, porque por muy erre que te erre que pongamos los profesores, ellos deben concienciarse y aprender a cambiar de registro, amoldarse al momento, al lugar, al tipo de escrito u conversación... Pero, ya sabes la respuesta, ¡qué paliza! ¡qué coñazo!...ejem... perdón por la expresión.  Pero en fin, por eso yo prefiero que escriban los trabajos a mano, luego que hagan todas las portadas habidas y por haber, pero quiero ver sus letras, que aprendan a usar las sangrías, que escriban adecuadamente, que realicen los trabajos con pulcritud... A veces es complicado por la letra... pero así les obligo a habituarse. Si no se acostumbran luego no saben hacer un examen de selectividad, contestar a un cuestionario en una empresa, etc.
En fin, yo al menos pongo mi granito de arena, aunque sea tan pequeño.
Un beso gigante

De pequeño nada Aghata, haces muchisimo por ellos y espero que algun dia te lo sepan agradecer.

Pienso que ser profesora/profesor debe ser uno de los oficios mas duros , al menos asi lo veo yo... yo como profesora sufriria mucho porque soy muy exigente y no soporto ciertas cosas, como la reveldia o la falta de respeto.

Un besote!!! 

luzdeluna1 Inma 21/05/2010 a las 16:53

Hola, como estan? sus comentários son muy buenos, felicidades a las dos.
Pues la verdad, soy enamorado por idiomas, tanto es asi que estoy por aqui por Brasil estudiando português... estoy con mucha dificultad, ya que misturo todo y se me hace dificil aprender ortografia. gracias abrazos.

Rafael Rafael 25/07/2010 a las 21:22

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