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Apuntes de historia: La escisión religiosa

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La escisión religiosa. El protestantismo

El ansia de reforma


En un mundo que tiene a flor de piel la sensibilidad religiosa, el hecho de que la Iglesia estuviese contaminada por la corrupción de la disciplina eclesiástica, causaba escándalo. La iglesia vendía prebendas y beneficios, como algo lógico y frecuente entre los príncipes de la época. Muchos obispos no eran más que grandes señores que no habían pisado jamás su obispado, pero percibían sus rentas. La Iglesia cobraba impuestos, que alquilaba a los financieros europeos . Las indulgencias se vendían en la práctica y precisamente las que predicaban los dominicos, a principios del siglo XVI solicitando limosnas para los gastos de construcción de la basílica de San Pedro (que eran cobradas por los Fugger) provocaría la protesta de Martín Lutero (1483- 1546).
La idea de la necesidad de una reforma se sentía desde la Edad Media, en la que Joachim de Fioere ya pedía un rey secular que castigase a la iglesia mundana. En la <<Reformatio Segismundi>> se hablaba de un emperador campesino salvador. En Florencia, el dominico Savonarola domina la ciudad a fines del siglo XV, implantando un puritanismo y llamando a hacer penitencia a todos los ciudadanos. Se extienden las devociones, muchas veces nada más que superstición, y proliferan los devocionarios de ars moriendi, para prepararse a morir santamente. Algunas reformas, como las medievales de Wicleff y Juan Huss, que denunciaban los pecados del papado, la inutilidad del sacerdocio y la decadencia moral de los cristianos, contaban con adeptos a pesar de haber sido duramente reprimidas. Las ideas de Erasmo, con sus libros que se leían ávidamente (<<Elogio de la locura>>, el <<Enquiridión>> o los <<Coloquios>>, suponen un anticipo de la Reforma.


Resultaba evidente que la Iglesia, mezclada en asuntos temporales, unida a los poderes políticos, y gozando de fuertes prerrogativas económicas no se ofrecía como un interlocutor entre el hombre y Dios. Y si las estructuras eclesiásticas no servían, sólo había dos caminos: o se reestructuraban por completo o se suprimían. Ante el retraso de la primera solución, gran parte de Europa optó por la segunda.

 

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La reforma luterana


Una de las funciones fundamentales de la Iglesia es la de perdonar a los pecadores las penas temporales mediante la confesión o la obtención de indulgencias, que pueden conceder obispos o el papa a los fieles que realicen determinadas obras, como oraciones, peregrinaciones o limosnas. El abuso de esta última posibilidad sería la punta del iceberg que desencadenaría el drama.


En 1517 Martín Lutero inicia la controversia al discutir en la capilla de Wittemberg la licitud de las indulgencias. Y, como consecuencia lógica, el valor de unas obras sin contenido, sin fe. Los dominicos lo denuncian a Roma, pues la venta de indulgencias se frena. Las tesis de Lutero se imprimen, se traducen, se difunden. León X firma una bula poco aclaratoria en 1520. Y Lutero responde elaborando una crítica total del sistema religioso. Niega a los sacerdotes el papel de intermediarios y ministros de la fe, proclama del licitud del libre examen, es decir, la interpretación personal e individual de la Biblia, rechaza los sacramentos como formalismos vacíos y afirma que es la fe y no las obras lo que salva al hombre. Por último, niega toda autoridad del papa. Y cuando el 30 de diciembre el papa le excomulga, quema públicamente la bula de excomulgación.
Frente a una religión de temor y un mundo <<maligno>> Lutero predica la confianza en Dios, en la fe. La fe, solamente la fe, <<sola fide>>, es la que salva, es el puente entre los hombres y Dios. Las obras son otra cosa, son algo externo. Dice Lutero: << Las buenas obras no hacen bueno al hombre; pero si el hombre es bueno, hará buenas obras.>> Iglesia y sacramentos son arrinconados; el bautismo es únicamente un símbolo, el matrimonio, un contrato.


Muchos príncipes alemanes y masas de campesinos se pasan a la reforma de Lutero. Al predicar una Iglesia pobre; el Estado (los pueblos) se hará cargo de las riquezas de la Iglesia; los campesinos ocuparán tierras de obispados y abadías. Se mezclan así religión y anhelos de reforma social. Pero, además de esto, que se ha presentado demasiadas veces como la razón del triunfo protestante, los adeptos a la Reforma ven en ella un cristianismo más puro, más auténtico, más acorde con el mundo real. Lutero permite el matrimonio de los clérigos, acabando con un motivo de escándalo y muestra un cierto nacionalismo anti-imperial con su opúsculo <<Llamamiento a la nobleza cristiana de la nación alemana>>. La labor de Lutero fue más crítica que doctrinal. La nueva teología sería expuesta por su amigo y colega Melanchton.


Tras Lutero aparecen otros reformadores como Calvino que, dueño de Ginebra, establece un sistema puritano e inquisitorial en el que los hombres están predestinados al nacer a la salvación o a la condecoración. Junto a él aparece Zwinglio. En Escocia, Knox. Y en Inglaterra, Enrique VIII, más en un cisma que en una reforma, separa a su país de la obediencia a Roma (tras haberse opuesto resueltamente al protestantismo) ante la negativa papal a concederle el divorcio de Catalina de Aragón.

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La Reforma católica


La consolidación del protestantismo.


Europa pedía un diálogo y una refutación que no llegarían. El luteranismo se extiende por gran parte de Alemania y los países nórdicos. El anglicanismo se afirma en Inglaterra. el calvinismo triunfa en Suiza, Holanda y gran parte de Francia (los hugonotes). En España, el erasmismo se extiende. Era el nuevo espíritu individualista y crítico ante el cual la Iglesia no quería ceder.


Una y otra vez el emperador instaría a los papas a convocar un Concilio que reconciliase las dos posturas y acabase con la escisión. León X, Adriano VI y Clemente VII se resisten. Tienen miedo. La Reforma está extendiéndose demasiado; quizá en un Concilio peligrase su prestigio y su papel de cabeza suprema de la Iglesia. Pero el emperador ve que el apoyo de los príncipes alemanes a Lutero ya se mezcla con su resistencia a la autoridad imperial. Y se intenta la vía de los contactos bilaterales en el seno del imperio, al margen del papa. Se convocan reuniones de todos los príncipes alemanes y de teólogos católicos y reformados. Serán en 1521, la Dieta de Worms, en 1529, la de Spira; en 1530, la de Habsburgo. Nada se consigue. Las diferencias se ahondaban en cada reunión y no valían componendas ni términos medios. Las protestas de los <<reformados>> en Spira darían nombre a la reforma: el protestantismo.

 

La reacción católica.


Los cristianos que no aceptan la reforma de Lutero no abandonan la idea de reformar la Iglesia. Será la reforma católica que, por aparecer más tarde y como reacción a la luterana, es una <<contrarreforma>>.


Así, el 22 de mayo de 1545, en Trento, convocado por Paulo III se reunirá el Concilio. A él asisten teólogos reformados. Pero muy pronto abandonan las sesiones. Protestantismo y catolicismo eran ya dos ideologías, dos sistemas de entender la vida, y el propio tiempo, dos versiones diferentes del cristianismo.


a) El Concilio durará hasta 1563 y servirá para fortalecer el catolicismo y frenar el avance protestante. En Trento se señala un texto único y oficial para la Biblia (la traducción conocida como la <<Vulgata>>) que, unida a la tradición, se reconoce como base para la doctrina de la Iglesia, frente a la interpretación personal protestante. Se concretan y definen los Sacramentos y se organizan obispados y parroquias, así como los seminarios, centros de formación para el sacerdocio. Las concepciones fijadas por Trento en el siglo XVI han sido las que la Iglesia católica ha seguido hasta nuestros días.


Pero el Concilio poco hubiese conseguido sin una renovación a nivel popular y unos movimientos motores que la impusieran. Efectivamente, junto a reformadores diversos, como Cisneros, en España, surgirán dos vehículos de reforma y actualización del pensamiento en el campo católico. Uno a nivel de renovación espiritual interior: el misticismo. otros a nivel de movimiento expansivo reconquistador del terreno ganado por los protestantes: los jesuitas.


b) El misticismo supone la aproximación a la divinidad a través de la imaginación y de la meditación. Es una relación apasionada e individual basada en el amor. El misticismo supone la adaptación católica a la mentalidad renacentista y, por ello, el concepto individualista y de relación directa con Dios, propio de los protestantes. Por ello fue vigilado muy estrechamente por la Inquisición. Sus máximos representantes serán Santa Teresa de Jesús (1515- 1582), que emprenderá una reforma de la Orden Carmelita, y San Juan de la Cruz (1542- 1591), poeta de finísima espiritualidad.


c) El papel de la Compañía de Jesús, congregación fundada por San Ignacio de Loyola (1491- 1556), será de una importancia capital. Punta de lanza del catolicismo y el papado (al que están sometidos por un cuarto voto), los jesuitas <<reconquistan>> Polonia y se extienden por Austria, Hungría y Baviera. Ellos impulsan una piedad popular. Surge un arte eucarístico, se publican libros de milagros, se organiza una liturgia barroca (el Barroco es el arte de la Compañía), que atrae a las masas. Al propio tiempo, con una moral más flexible, para la que lo fundamental no son los principios, sino la casuística, atraen a la nobleza y al capitalismo. El libro de San Ignacio <<Los ejercicios espirituales>>, es dirigido hacia unas élites que, por otra parte, mantienen el vínculo con la Compañía a través de directores espirituales. Los jesuitas fundan universidades y colegios en toda Europa. Sus miembros se dedican, en los primeros lugares, a todas las ramas del saber: las ciencias, la teología, el derecho… Droysen habla de la invasión de los jesuitas.


El Gesú, su iglesia en Roma, construida entre 1568-1575, es el triunfo del Barroco frente al Renacimiento y, por lo tanto, marca una nueva época.


Al mismo tiempo surgen otras congregaciones como el oratorio del Amor Divino,, los teatinos, los capuchinos.


A principios del siglo XVII el protestantismo se ha hecho frío, ortodoxo y puritano. El catolicismo, aunque ha perdido el norte de Europa, ha superado la crisis y se muestra triunfante en una gran parte del continente.

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