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Apuntes de Cultura Clásica: El Hades

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  Hades, el dios del mundo de los muertos.

 

 Es evidente que los antiguos griegos y, en especial los romanos, tenían un sentido de la moralidad muy estricto y creían que el que había cometido maldades en vida era castigado tras la muerte. Sin embargo su culto no estaba muy extendido lo que se ve en el hecho de que no tuviese ningún templo consagrado. Tan solo se sacrificaban en su honor, animales con la piel de color negro, por lo general toros. El ciprés o los narcisos eran los atributos consagrados al dios, al igual que el número dos, que los antiguos consideraban de mal agüero.

 

A Hades se le veía como un dios oscuro, desprovisto de corazón e implacable, aunque no malvado. Por lo general solía desatenderse de lo que sucedía en el reino de los vivos y en el Olimpo, recluido siempre como estaba en su reino subterráneo. En alguna parte del reino de las sombras tenía su palacio, al que nadie, salvo él y su esposa Perséfone, tenía acceso.

 Tenía el poder de hacerse invisible gracias al yelmo mágico que los cíclopes le entregaron para luchar contra los titanes, de ahí que nadie viera llegar la muerte. Y cuando se veía llevaba unas llaves, señal de que la partida a su reino de los muertos era inminente.

Su reino era verdaderamente lúgubre por lo que nadie quería casarse con él. Su frustración en este sentido fue tal que decidió raptar a Perséfone de manos de su madre, Deméter, y hacer de ella la reina del mundo de los muertos.

 

Por otra parte, su sequito era realmente peculiar. Las tres Erinias tenían un aspecto tan terrorífico, con un manto negro salpicado de sangre, látigos acabados en aguijones de escorpión y serpientes entremezcladas con su cabellera. Eran implacables a la hora de llevar a cabo los castigos impuestos por los dioses. Los griegos las llamaban “las benevolentes”, pues existía la superstición según la cual referirse a las fuerzas oscuras con nombres halagadores servía para apaciguar o conjurar su poder diabólico. Otra de las asiduas a la corte de Hades era Hécate, una diosa que se asociaba con los fantasmas y la magia negra.

 

El Averno

Nunca se ha sabido bien dónde se encuentra la entrada de El Averno. Los que han tenido la suerte de visitarlo y salir luego «a ver nuevamente las estrellas», Orfeo, Heracles, Teseo, Ulises, Eneas y Dante están de acuerdo en que  donde empieza el Más Allá está el Aqueronte, río tenebroso, con un barquero, llamado Caronte, más tenebroso aún, quien  pretende que le paguen el viaje. Por eso los griegos tenían la costumbre de poner una moneda en la boca de los cadáveres, a fin de que estuvieran en condiciones de pagar el transporte.

Había allí un perro fabuloso, Cerbero, «despiadado y feroz», que guardaba las puertas del infierno. Se encontraba en la otra orilla de la laguna Estigia, por donde el barquero Caronte llevaba las almas desde la tierra al Hades o Averno. Su misión era no dejar salir a nadie. Sólo dos veces no pudo evitarlo. Una, cuando Orfeo lo enterneció con la música de su lira, y otra, cuando Hércules consiguió encadenarlo en lucha abierta.

 

Cuando alguien moría, Hermes conducía al muerto hasta el río Estigia, donde el barquero Caronte recogía en su barca al muerto y lo llevaba al otro lado. Varios ríos recorrían su reino: 1.  el río de la tristeza 2.  el río de las lamentaciones 3.  el río del olvido 4.  el río del fuego 5.  el río del odio

Tras atravesar en la barca de Caronte la laguna Estigia, se encontraba con Cerbero, que vigilaba que no pasase ningún ser vivo. Los muertos se sometían al juicio de Minos, Radamantis y Éaco, que los mandaban por tres senderos según sus actos:

   En el primer sendero había una llanura donde se quedaban los mediocres.   En otro camino se encontraban los Campos Elíseos, donde iban los afortunados.  Finalmente se hallaba el Tártaro, que era un lugar tétrico, oscuro y funesto, habitado por formas y sombras incorpóreas, y custodiado por Cerbero, el perro de tres cabezas y cola de dragón. Allí eran enviados los que habían llevado una vida indigna e impía.

 

Actividades.

  1. Haz un resumen del texto anterior. Ten en cuenta que un resumen debe ser aproximadamente la cuarta parte del texto.
  2. Define las siguientes palabras: Corante, Carbero, laguna Estigia.
  3. ¿Por qué no tenían los griegos y los romanos templos dedicados a Hades.
  4.  Busca información sobre Orfeo, Heracles, Teseo, Ulises, Eneas y Dante.
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