Avisar de contenido inadecuado

Apuntes de 2º Bachillerato. Filosofía: Hume

{
}

 

 TAGS:undefined

fotografodebodaenValencia.JFrehcina.http://www.jfrechina.com/

 

El empirista Hume se constituye como uno de los autores clave de la Filosofía. Después de recibir la influencia de Locke o Berkeley So obra maestra –Tratado de la naturaleza humana-  hace hincapié en los principios de la racionalidad con el fin de cuestionar el carácter universal de las leyes científicas o la repercusión mediática que ha tenido sobre ellas la experiencia. Además el autor incidirá en otras cuestiones, como la que hace referencia a la no existencia de la sustancia material o espiritual: según él, los cuerpos son únicamente grupos de sensaciones, y según esto, el yo, es una colección de estados de conciencia.

Hume recuerda que para los racionalistas  las matemáticas eran el modelo del conocimiento verdadero, puesto que se fundamentaba en las operaciones de la razón. También eran importantes las ciencias de la naturaleza –que centraban su método en la observación de la realidad-, o la metafísica, que se ocupaba de los principios de la realidad y de cómo el hombre había llegado a descubrirlos. Esta última, sin embargo, fracasa porque sus objetivos se alejan de la razón humana.

El autor indaga y nos propone los principios de una nueva ciencia humana que pretende criticar los postulados anteriores de la metafísica y dotarnos de un método que nos permita construir una ciencia que explique el problema del conocimiento. El método que seguirá partirá de dos puntos: en primer lugar, hacer de la observación y la experiencia, la fuente del conocimiento; en segundo lugar, rechazar cualquier hipótesis explicativa que no se base en la experiencia. 

Lo primero que plantea Hume es que los contenidos de nuestra mente proceden directa o indirectamente de la experiencia.  Se pregunta pues, cómo la razón puede establecer conocimientos verdaderos a partir de la información que nos llega de la experiencia. Lo primero que hace es llamar percepción a los contenidos del entendimiento y seguidamente distinguir dentro de las percepciones, las impresiones de las ideas.

Para Hume el conocimiento se basa tanto en impresiones obtenidas mediante los sentidos, como en ideas, copias o representaciones de las impresiones. En qué medida sabemos que las ideas son ciertas. Cuando una idea haga referencia a una impresión, podremos verificarla si podemos señalar la impresión que se ha constituido como fuente. Según esto, no podemos certificar que las ideas futuras sean ciertas, ya que no disponemos de las impresiones que las ocasionan.

Es evidente que la impresión es el origen, la idea depende de ella. Según esto, Hume rechaza <<las ideas innatas>> puesto que la inexistencia de impresiones, nos impiden forjar su idea. Existen además combinaciones en nuestra mente que dependen de una serie de principios generales: semejanza, contigüidad en el tiempo y el espacio y, finalmente, causa-efecto. Por ejemplo, la idea de un barco, me sugiere por contigüidad espacial la del espacio; de la misma manera, una visión paisajística, me sugiere otro, por semejanza.

Sin embargo, Hume critica la relación causa-efecto. Nosotros asociamos las conexiones entre los hechos a través de lo que hemos experimentado, de las impresiones que se han ido repitiendo con anterioridad. Pese a ello, no existe ninguna condición necesaria de que esto suceda así.

 

Para el empirismo, el origen de nuestro conocimiento reside en la experiencia. Ante un objeto cualquiera percibimos unas determinadas cualidades –color, olor, tamaño-, pero no sabemos con exactitud cuál es la esencia del objeto, porque esta no podemos percibirla por los sentidos, ya que la esencia no es la suma de las cualidades del objeto. Si aceptamos esto, el límite de nuestro conocimiento es la experiencia sensible.

Hume distinguió entre dos modos de conocimiento: las relaciones de hechos y las relaciones entre ideas. En el primer caso –relaciones de hechos- esta relación se expresa mediante juicios de hechos o sintéticos, o sea, aquellos en los que se predica del sujeto, no está contenido en el concepto de dicho sujeto. Pero además el autor se refirió a las relaciones entre ideas, que se expresan mediante juicios analíticos, que son aquellos en los que  lo  que se predica del sujeto está incluido en el sujeto mismo, de manera que si afirmásemos lo contrario, incurriríamos en una contradicción. Las ciencias formales, como la lógica o las Matemáticas, están formadas por este tipo de juicios.

Las ideas son copias de impresiones, copias generadas por nuestra memoria (al recordar una impresión) o por nuestra imaginación (al combinar distintas impresiones o diferentes ideas). Las operaciones de la imaginación no son caóticas sino que siguen unas leyes propias de nuestra mente: las leyes de asociación de ideas (semejanza, contigüidad en el espacio y en el tiempo, causalidad). Ahora bien, la imaginación no sigue estrictamente estas leyes, y a menudo es fuente de errores. Compete a la razón analizar nuestras ideas y nuestras asociaciones de ideas para evaluar cuáles nos aportan un conocimiento válido y cuáles son el resultado de una pura operación de la imaginación. Cuando no exista una impresión sensible que esté en la base de la idea que pretendemos aclarar, tendremos que concluir que la idea es producto de nuestra imaginación y que por tanto no aporta ningún conocimiento de la realidad. Según esto muchos de los conceptos de la metafísica, no tienen ningún significado real. 

El autor critica a los racionalistas pues, según él, la razón no puede ser el fundamento de los enunciados generales que basamos en la experiencia. Los enunciados científicos, al igual que los que guían nuestra vida cotidiana, no se limitan a describir experiencias presentes o pasadas, sino que, a partir de ellas, establecen enunciados generales que explican el funcionamiento de la naturaleza.  Para él, el único fundamento es la costumbre, es cuando observamos muchos fenómenos semejantes que se comportan de una determinada manera, cuando los verificamos. El autor no niega que los conocimientos basados en la experiencia sean válidos, sino que rechaza la pretensión racionalista de que sólo la razón puede ser el fundamento de nuestras verdades.

El autor se refiere además a la idea del yo, que para él no es más que una serie de impresiones e ideas.  De hecho son la imaginación y la propia memoria la que nos ayuda a reconstruirnos. Niega –desde su empirismo- la existencia de la libertad, tal y como la concebimos. Según él, siempre que hablamos de libertad, entendemos que se trata de ausencia de coacción externa; sin embargo –como contrapartida- siempre que realizamos un acto por propia voluntad, estamos obedeciendo unos impulsos internos que no dominamos. La razón no puede contraponerse a esa pasión, pues tampoco puede suscitar un acto volitivo nacido de la voluntad.

Así Hume postula que la razón no puede mover la voluntad, ni ser el fundamento de la moral,  pues la moral depende del sentimiento y éste a su vez está supeditado al placer y el dolor.  La razón nos permite analizar los hechos y sus consecuencias, pero no nos insta a aprobarlos o desaprobarlos. Es el sentimiento de agrado o desagrado que provoca en nuestro espíritu el que en definitiva decide.

 Este planteamiento vuelve a oponerse al racionalismo, para los cuales la razón era que decidía lo que estaba bien o mal. Según Hume, la razón se limitaría a informarnos de las consecuencias de nuestros actos, facilitándonos la tarea de decidir qué medios son los más adecuados para obtener tal o cual objetivo. Este es el sentido de la tesis humana, según la cual la razón solo puede ser la esclava de las pasiones.

{
}
{
}

Deja tu comentario Apuntes de 2º Bachillerato. Filosofía: Hume

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.