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¡Al loro con las interjecciones!

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Interjecciones

Se caracterizan las interjecciones en primer lugar por ser palabras tónicas, capaces de construir enunciados exclamativos por sí mismas: ¡ay!, ¡venga! Su característica más inmediata es la entonación exclamativa.

La interjección ( del latín" interjicere," arrojar) es una palabra - un grito, una voz, un gesto expresivo- que, sin ser una palabra o parte de la oración, es más bien una oración elíptica o abreviada que puede expresar diversos afectos del ánimo.  Responden a varios y distintos estados del ánimo. De hecho una misma interjección puede expresar alegría, tristeza, admiración, burla, espanto, ira, terror, espanto, enojo o sorpresa, según las circunstancias, tono, gesto del que la pronuncia.

Podemos encontrar interjecciones propias, que constan de una sola palabra - en su mayoría, monosílabas- y las que únicamente se emplean como interjecciones. Las más frecuentes: ¡uf!, ¡ea!, ¡ah!, ¡bah!, ¡oh!, etcétera.

Pero la lengua también hace uso de interjecciones impropias: palabras o partes de la oración, que se despojan de su significado original, para revestirse accidentalmente del carácter emotivo de las interjecciones. Dentro de este grupo encontramos:

Sustantivos: ¡hombre!, ¡mujer!

Adjetivos : ¡genial! ¡estupendo!

Formas verbales: ¡anda!, ¡venga!

Oraciones o frases interjectivas. ¡Mecachis en la mar!

En definitiva, diferenciamos:

  • a) Las interjecciones imitativas, que tienen valor onomatopéyico: ¡plaf! ¡zas!.
  • b) Las expresivas: indican todo tipo de sentimientos: dolor, admiración. EJ.: ¡ay!, ¡uf!

También se incluyen en este grupo ciertas frases interjectivas. ¡Hay que ver!

  • c) Interjecciones apelativas: se usan para actuar sobre la voluntad del receptor: ¡aúpa!
  • d) Interjecciones formularías: son, en realidad, clichés, fórmulas de saludo, despedida, cortesía, etc. Ej.: ¡Enhorabuena!

 

 

¡Abajo! : Se usa para reclamar la destitución de una ley, etc.  

¡Abur!: adiós.

¡Ah!: admiración, dolor, satisfacción,  sorpresa, etc.

¡Ajá!: aprobación, sorpresa.

¡Ajajay!: burla o risa.

¡Alto!: sirve para ordenar a alguien que se detenga.

¡Anda!: admiración, sorpresa, alegría. También se usa para impulsar a alguien a hacer algo (¡Anda, dímelo!). Seguida de ya, indica rechazo o protesta (¡Anda ya!). Antes de y que, manifiesta desprecio (¡Anda y que te den morcilla!). Con una expresión encabezada por que intensifica un reproche, una crítica (¡Anda, que no te lo he dicho mil veces) o un temor ( ¡Anda, que como llegue a enterarse!).

¡Arrea!: pasmo, asombro, admiración.

¡Atiza!: asombro, sorpresa, reprobación, admiración.

¡Aúpa!: sirve para dar ánimos a alguien para que se levante. Ser de aúpa: ser de cuidado, es decir, violento, desagradable,  de mala condición.

¡Ave María! ¡Ave María Purísima!: asombro, extrañeza.

¡Ay!: aflicción, sobresalto, dolor, suspiro, riesgo inmediato (¡Ay mi padre!), quejido, protesta, expresión de regocijo (¡Ay, que me troncho de risa!). Seguida de la partícula de y de un nombre o pronombre, denota, pena, temor, conmiseración o amenaza: ¡Ay de mí! ¡Ay del que no me respete!

¡Ay Dios! : susto, lástima, dolor.

¡Bah! o ¡Bah, bah!: desdén, incredulidad, rechazo de lo que se ha expresado previamente. También se utiliza para quitar importancia a algo.

¡Bravo!: entusiasmo, aprobación, aplauso.

¡Bueno!: por lo general sirve para rellenar o comenzar una conversación.

¡Ca!: negación, incredulidad.

¡Caliente!: indica que alguien está cerca de un objeto escondido.

¡Canastos!: sorpresa.

¡Caracoles!: caramba.

¡Carajo!: caramba.

¡Caramba!: extrañeza, enfado, sorpresa.

¡Caray!: caramba.

¡Cáscaras!: sorpresa, admiración

¡Cáspita!: extrañeza, admiración.

¡Chis!: chitón.

¡Chitón!: impone silencio. A veces denota que es conveniente o necesario no hablar para precaverse de un peligro.

¡Claro!: es un recurso enfático para dar por cierto algo o asegurar lo que se dice.

¡Cómo!: extrañeza, enfado.

¡Córcholis!: caramba.

¡Dale! o ¡Dale que dale!: sirve para reprobar la obstinación o la terquedad.

¡Demonio! o ¡Diablo!: extrañeza, sorpresa, admiración, disgusto.

¡Demontre!: diablo.

¡Dios mío!: extrañeza, temor, dolor.

¡Ea!: se emplea para denotar alguna resolución de la voluntad, o para animar, estimular o excitar.

¡Eh!: sirve para llamar, preguntar, advertir o reprender. Con entonación interrogativa indica sorpresa o el final de un discurso que implica acercamiento o complicidad entre los hablantes

(No te arrepentirás, ¿eh?).

¡Ejem!: con ella se llama la atención o se deja en suspenso el discurso.

¡Hala!: exageración, fastidio. También se usa para infundir aliento o meter prisa o para indicar sorpresa.

¡Hola!: además de su empleo como saludo, sirve, aunque este uso ha quedado anticuado, para manifestar sorpresa.

¡Hombre!: objeción, disentimiento, asentimiento.

¡Hostia!: sorpresa, asombro, admiración.

¡Hum! o ¡Humm!: desagrado, suspicacia, duda, incredulidad.

¡Hurra!: entusiasmo, alegría, satisfacción, aprobación.

¡Huy!: asombro o extrañeza, dolor físico, alegría.

¡Ja, ja! o ¡Ja, ja, ja!: risa, burla o incredulidad.

¡Je, je! o ¡Je, je, je!: ja, ja.

¡Jesús! o ¿Jesús, Jesús!: dolor, extrañeza, temor.

¡Jo!: fórmula abreviada de joder.

¡Joder!: enfado, irritación, asombro.

¡Madre (mi, su)!: admiración, sorpresa, ponderación de algo (¡Mi madre, qué cogorza!).

¡Menudo!: reprobación.

¡Mujer!: objeción, disentimiento, asentimiento.

¡Oh!: aparte de su uso enfático ante un vocativo ( ¡Oh, Dios mío!), sirve para manifestar admiración, temor, sorpresa, decepción, alegría, dicha, tristeza.

¡Oiga!: extrañeza, enfado, reprensión.

¡Ojalá!: deseo intenso de que ocurra algo o añoranza de lo no ocurrido. Se combina siempre con verbos en subjuntivo, por eso es un buen método para saber el subjuntivo: ojalá venga, ojalá sea..., etc. En el uso coloquial puede aparecer acompañada de que (¡Ojalá que lo consiga!).

¡Ojo!: advertencia, amenaza.

¡Olé!: aprobación, entusiasmo, aplauso.

¡Pardiez!: caramba.

¡Porra!: disgusto, enfado.

¡Ps!, ¡Pss!, ¡Psh!, ¡Pché! ¡Pchs!: indiferencia, indecisión, reserva.

¡Pu!, ¡Puaf!, ¡Puf!: desprecio, fastidio, desagrado, repugnancia.

¡Querido!: reprobación, desacuerdo, con matiz irónico.

¡Quia!: incredulidad, negación.

¡Quita!: aunque no se pierde del todo su valor verbal, manifiesta rechazo u oposición (¡Quita, no me incordies más!).

¡Rediez!: rediós.

¡Rediós!: cólera, enfado, sorpresa.

¡Repámpanos!: caramba.

¡Sopla!: admiración, ponderación.

¡Tatalá! o ¡ta, ta, ta!: disconformidad con lo dicho. También equivale a ¡cuidado!

¡Tate!: equivale a cuidado o poco a poco. También denota que se ha entendido algo que antes aparecía oscuro.

¡Toma!: sorpresa, admiración, asombro o que algo se comprende de pronto. Seguida de una expresión reiterativa, puede convertirse en signo de reafirmación de lo que se ha dicho: - Está mal lo que hecho. -¡Toma, y tan mal!

¡Uf!: cansancio, fastidio, sofoco, repugnancia, alivio.

¡Uh!: desilusión, desdén.

¡Vamos!: sirve para exhortar, atenuar lo ya expresado o darse ánimo a sí mismo. También se emplea como forma de rechazo (-¡Vamos! ¡Mira con lo que sales ahora!).

¡Vaya!: desagrado, disgusto, fastidio, compasión, asombro. Con un sustantivo o un adjetivo puede indicar admiración (¡Vaya notas!) o desprecio (¡Vaya una cosa!). Seguida de la preposición con y un sustantivo, adquiere matices irónicos (¡Vaya con el profesor! ¡Qué callado se lo tenía!). Acompañado de si una oración reafirma lo que se ha dicho (Ese me va oír. ¡Vaya si me va oír!). También puede equivaler a un adverbio con el significado de regular, así. ( -¿Qué tal la película!- ¡Vaya!).

¡Venga!: tiene valores similares a vamos. Con el adverbio ya, indica rechazo o protesta (¡Venga ya!). También expresa complicidad (-¿Estamos de acuerdo?- ¡Venga!) o sirve para quitar importancia o rechazar un agradecimiento (- No sé como pagárselo. -¡Venga!). Seguida de un infinitivo, indica acciones reiteradas. ( Y él, venga a darle a la lengua).

¡Virgen santa!: extrañeza, temor, dolor.

¡Viva!: aprobación, entusiasmo, alegría.

¡Ya! o ¡Ya, ya!: indica que recordamos algo y caemos en ello o que no hacemos caso de lo que se nos dice.

 

Subraya todas las expresiones que tengan un valor interjectivo en esta conversación.

Busca todas las expresiones que tengan un sentido vulgar o coloquial.

Adecúa la conversación a una situación que hayas vivido tú mismo/a. Respeta los elementos interjectivos, así como todas las expresiones coloquiales o vulgares e introduce otros elementos similares.  

 

Me la imaginaba en su habitación con una sonrisa torcida, una pila de expedientes al pie de la cama, un montón de colillas ahogadas en los restos de una infusión en una taza y el horroroso camisón de felpa al que ella llamaba su salto de cama de solterona. De hecho la oía sonarse los mocos en él.

-No son más que tonterías sin sentido, ¿verdad?

-Exactamente- le aseguré.

-¿ Por qué soy tan tonta?- imploró Claire.

-Será culpa de los genes, supongo... La inteligencia se la quedaron todas tus hermanas...

Oí sus hoyitos en las mejillas.

-bueno, venga, ya te dejo -concluyó-, pero tú también, Carles, cariño mío, cuídate...

-Bah, yo...- me ahuyenté con un gesto cansado.

-Sí, tú. Tú que no dices nunca nada. Tú que nunca cuentas lo tuyo y te dedicas a la caza de la grúa como si fueras el príncipe Andrés...

-Has dado en el clavo...

-Pfff... ¡claro, es mi trabajo, no es por nada! Venga... buenas noches.

-Espera... una última cosa.

-¿Sí?

- No estoy seguro de que me guste de verdad ser tu mejor amiga, pero, bueno, vale, lo acepto. Entonces voy a hablarte como la mejor de las mejores amigas, ¿vale?

-...

- Déjalo, Claire. Deja a ese tío.

-...

Ya no tienes edad. No es Alexis. No es el pasado. Es él. Es él quien te hace daño. Un día, me acuerdo, estábamos hablando de tu curro y me dijiste: <<Hacer justicia es imposible, porque la justicia no existe. Pero en cambio la injustica, sí. La injustica es fácil combatirla porque salta a la vista, y entonces todo se vuelve muy claro.>> Pues bien, de eso se trata... Me importa un rábano ese tío, lo que es o lo que vale, pero lo que sé es que, en sí, es algo injusto en tu vida. Mándalo a la mierda.

-...

-¿Sigues ahí?

-Tienes razón. Me voy a poner a régimen, voy a dejar de fumar y luego lo voy a plantar.

-¡Eso es!

-Es pan comido.

-anda, vete a dormir y sueña con un chico majo...

-Que tenga un precioso 4x4...- suspiró ella.

-Enoooorme.

-Y una pantalla de plasma...

-Por supuesto. Venga, un beso.

-Otrgggro para ti...

-Joder, tía, eres la leche... Pero si te oigo llorar...

-Sí, pero ahora estoy mejor- dijo, sorbiéndose la nariz-, ahora estoy mejor. Lloró a lágrima viva, eso es bueno, y te lo debo a ti, tonto.

Y volvió a colgar.

Charles cogió un cojín y se envolvió en su chaqueta.

Fin del melodrama del sábado noche.

 

El consuelo, Anna Gavalda.

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Comentarios ¡Al loro con las interjecciones!

interesante post...
kareni Karen 08/06/2009 a las 00:24
¡ Repánpanos! muy buen post querida
SEXY REBELDE
Eres la nueva Fernando Lázaro Carreter. Tu blog es un tratado del bien hacer y del bien escribir, didáctico y a la vez divertido. 
Siempre un placer. 
Cuánto amo a las interjecciones!!!
me has dado muchas ideas,
besos!
Muchas gracias, amigo... en realidad sólo pretendo que reconozcan las herramientas que utilizamos todos los días.
Besos.
Hola, Ireth. Me alegro de que te den ideas, aunque siempre tienes las musas de tu parte
¿eh?
hola, sòlo para decir que me gusta mucho utilizar interjeccìones; èstas le dan sabor a nuestro discurso, yeah!

mmm, ando buscando ejercicios de interjecciones, ¿sabes de algún sitio? gracias!
Brenda Brenda 09/11/2009 a las 18:02
q esta chvr pero yo lo q estoy buscando son 20 oraciones pero me  guta la frase ¡Al loro con las interjecciones! asi q los apoyo con la frase ;-)       que viva la frse             ¡Al loro con las interjecciones!
allison mori quispe allison mori quispe 11/11/2009 a las 00:28
Hola, qué bien, mis chicos adolescentes les va a encantar estas interjecciones.
Mis felicitaciones de una profe contenta...y olé!
Ana Fonseca Ana Fonseca 22/01/2010 a las 15:31
Hola... me preguntaba si podrías ayudarme?? La interjección ¡ESTUPENDO!.. es una frase o una oración??? Porque me han dicho que puede ser una oración ya que el verbo estaría elíptico....
Gracias...
Jose
Jose Jose 14/03/2010 a las 22:11
Me ha agradado encontrar esta página, y en verdad que en Internet está todo pero no he visto por ahí esta interjeción: " agh!" que se traduce en una a aprobacion con desden, o de algo que te enteras y no se puede remediar.
Chao los aprecio mucho por su trabajo.
Jose Luis Zavala R Jose Luis Zavala R 27/04/2010 a las 15:41
Precioso lugar, muy agradecido por todo. ¡Gracias!
Que lenguaje más bonito las interjecciones. Un abrazo
Frutos Gómez Sanz Frutos Gómez Sanz 26/04/2014 a las 16:44

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