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El adverbio ¡Qué fácil!

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EL ADVERBIO      

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Siempre se ha considerado a esta categoría gramatical el cajón de sastre de la gramática, puesto que todas aquellas que no se sabía exactamente qué eran se consideraban adverbios. Por otra parte, los adverbios son palabras invariables, es decir, no sufren modificaciones en su forma, aunque algunos pueden admitir diminutivos: ahorita, cerquita.

También tienes que tener en cuenta que algunos adverbios pierden parte de su forma, o sea, que pueden aparecer apocopados.

A tanto y a cuanto les sucede esto cuando van acompañados de un adjetivo. En este caso pierden la sílaba final: Dani es un chico tan inteligente.

Mucho, por su parte, se convierte en muy cuando precede. a un adjetivo o a otro adverbio: muy bueno, muy bien.

Desde un punto de vista funcional, los adverbios modifican las circunstancias del verbo. Indican modo, tiempo, cantidad, etc.; pero también pueden modificar a un adjetivo como acabamos de ver (muy simpático, poco gracioso) e incluso, a otro adverbio: Vivo bastante lejos de tu casa.

 

Clasificación semántica del adverbio:

 

Lugar: aquí, ahí, allí, arriba, lejos, delante, arriba, abajo, cerca, dentro, detrás, encima, enfrente, fuera, junto. 

 

Tiempo: ayer, hoy, anteayer, mañana, ahora, antes, luego, después, tarde, temprano, presto, siempre, nunca, jamás, todavía, aún, ya, mientras, pronto, antaño.

 

De modo: bien, mal, como, así, deprisa; además encontramos la lista de todos los acabados en mente. buenamente, cómodamente.

 

De cantidad: mucho, muy, poco, casi, bastante, harto, tan, tanto, cuanto, nada, demasiado.

 

De afirmación: sí, cierto, claro, exacto, ciertamente, seguramente, también, efectivamente, verdaderamente.

 

De negación: no, nunca, jamás, tampoco…

 

De duda: acaso, quizá, tal vez, probablemente, dudosamente, posiblemente.

 

De orden: sucesivamente, primeramente.

 

¡Ojo!: Ciertos adverbios de cantidad pueden presentar la misma forma que algunos adjetivos y pronombres indefinidos.

Determinantes indefinidos: Acompañan a un sustantivo con el concuerdan: Me gustan muchas películas.

Pronombres indefinidos: Sustituyen a un sustantivo,  cambian de género y número.

Me gustan muchas de esas películas.

Adverbios de cantidad: Acompañan al verbo, a un adjetivo o a otro adverbio y son invariables: Me gustan mucho los libros.

 

Locuciones o frases adverbiales: Son ciertas expresiones formadas por dos o más palabras, muy abundantes en nuestra lengua, y que hacen en la oración el mismo papel que el adverbio:

 

Veamos algunas: a bocajarro  a borbotones  a brazo partido,  a buen paso, a bulto  a caballo a cantaros  a ciegas  a ciencia cierta a costa de  a  deshora  a diestro y siniestro  a duras penas  a flor de piel  a grito pelado a horcajadas

a la buena de Dios

a la buena ventura

a la carrera

a la chita callando

a la fuerza

a la intemperie

a la ligera

a la postre

a la primera

a las mil maravillas

a lo mejor

a lo tonto

a los cuatro vientos

a malas

a manotadas

a manos llenar

a marchas forzadas

a media luz

a media voz

a menudo

a medio hacer

a mis anchas

a obscuras

a ojos cerrados

a pares

a paso ligero

a pecho descubierto

a pedir de boca

a pie

a pie juntillas

a pierna suelta

a pique

a propósito

a puerta cerrada

a punto

a quemarropa

 a rabiar

 a rastras

a ratos

a regañadientes

a remolque

a sabiendas

 a salto de mata

a sangre fría

a solas

 a su debido tiempo

a toda prisa

a tontas y a locas

a traición

a troche y moche

a veces

 a vida o muerte

a vista de pájaro

a voluntad

al aire libre

al amanecer

al anochecer

al atardecer

al contrario

al descubierto

al fin

al mediodía

al menos

al momento

al oído

al pelo

al pie de la letra

al principio

al raso

al revés

al trasluz

al uso

ante todo

antes de ayer

con tiento

contra viento y marea

de acá para allá

de arriba abajo

de bote en bote

de brazos cruzados

de bruces

de buena gana

de buena voluntad

de común acuerdo

de continuo

de cuando en cuando

de día

de golpe ( y porrazo)

de hoy en adelante

de lleno

de madrugada

de mal en peor

de mala gana

de mañana

de mentirijillas

de momento

de nuevo

de par en par

de poder a poder

de por medio

de por sí

de por vida

de pronto

de punta a punta

de punta en blanco

de puntillas

de rato en rato

de refilón

de remate

de repente

de rodillas

de sobra

de sol a sol

de sopetón

de soslayo

de tarde en tarde

de tú a tú

de un día para otro

de una vez

de una vez para siempre

de uno en uno

de vacío

de veras

de verdad

en absoluto

en carne viva

en ciernes

en común

en cuclillas

en efecto

en el acto

en falso

en fin

en flor

en limpio

en lugar de

en orden

en paz

en persona

en pos de

en principio

en punto

en realidad

en redondo

en regla

en resumen

en rigor

en seco

en secreto

en serie

en serio

en sueños

en un decir amén

en un dos por tres

en un santiamén

en vano

en vilo

en vista de

en vivo

en volandas

entre dos luces

entre sí

hasta cierto punto

hasta más no poder

ni por esas

por ahí

por ( todo lo) alto

por añadidura

por ( lo ) bajo

por  las buenas

por ( lo) demás

por cierto

por el contrario

por encima ( de)

por ( la) fuerza

por instantes

por la mañana

por lo común

por los siglos de los siglos

por ( las) malas

por más que

por mayor

por mi cuenta

por momentos

por nada

por nada en el mundo

por poco

por principio

por sí mismo

por sí acaso

por su propia mano

por supuesto

por (lo) tanto

por ventura

por vía directa

sin duda

sin falta sin pensar

sin picardía

sin reserva

sobre aviso

uno por uno

 

Actividades

 Clasifica los siguientes adverbios: muy, hoy, sí, ayer, aquí, quizá, cortésmente, allí, nunca, mañana, detrás, acaso, también, posiblemente, siempre, tampoco, todavía, encima, mal, lejos, bastante, antes, jamás.

 

Localiza los adverbios de las siguientes oraciones y di de qué tipo son:

a) Delante de mi casa hay un jardín.

 b) Pienso que no he actuado correctamente.

c)) Jamás me enfado con nadie.

d)) ¿Acaso le puedo echar una mano?

e)) Probablemente reciba clases de piano.

f)) Estoy pesado porque he comido demasiado.

g) Seguramente vendrá con su familia.

h) Vivo cerca del polideportivo.

 i) Todavía no han empezado las clases.

j) Iré a comprar el pan después.

k) ¿Puedes servirme? Sí, por supuesto.

 l) Si lo bordas así, te quedará muy bonito.

 

Sustituye las expresiones subrayadas por los adverbios del recuadro: Diariamente, luego, mensualmente, también, allí, probablemente, mañana, quizá.

 

a) Estuve en casa de mi abuela el fin de semana

b) Cada día me levanto a las siete en punto.

 c) Hoy es trece de mayo. El catorce tengo examen.

d) A lo mejor voy de acampada el próximo viernes.

 e) Más tarde saldré a pasear por la avenida.

f) Él lo  hizo bien y ella lo ha hecho bien.

i) Con toda probabilidad será el ganador de la prueba.

 

  

Indica si son determinantes, pronombres o adverbios los siguientes diálogos:

- La película no me ha gustado musió. Hay muchas batallas.
- A mí tampoco. Muchos se han salido del cine.

       - Me cuesta mucho creer que sea un éxito de taquilla

      2.     -¿Quieres pipas?

          - No, gracias. Te quedan pocas.

          -Tengo otras pocas pipas en el bolsillo.

          - No importa. Como pocas de esas cosas.

 

Utiliza el mayor número de adverbios para reconstruir este texto

  

Semáforo

Un hombre se topa con la mirada de una mujer que está al otro lado de la acera, en el semáforo de enfrente. Imaginemos que somos escritores y nos forjamos una historia inventada sobre ella. Podemos abordarla, podemos crearnos nuestra propia película, podemos describirla e inventarnos una historia en torno a ella, una historia verosímil, que podría ser real. Tal vez resulta que la conoces/ lo conoces, es un antiguo amigo/ a, recuerdas cómo fue esa amistad. Es importante que utilices el mayor número de adverbios.

 

Esa chica de azul que espera ahí enfrente en el semáforo ¿quién será?, ¿de dónde vendrá? ¿adónde irá con el bolso en bandolera?.. No sé nada de ella, aunque en otras circunstancias pudo haber sido quizá la mujer de mi vida. Por la calle, entre los dos, pasa un furgón de policía y el aire de la ciudad se rasga con sirenas de ambulancias. La chica será secretaria, enfermera, ama de casa, camarera o profesora. En el bolso llevará un lápiz de labios, un peine, pañuelos de papel, un bono de autobús, polvos para la nariz y una agenda con el teléfono de unos primos del pueblo, de algún amigo, de algún amante. ¿Cuántos amores frustrados habrá tenido?. Hay un rumor de motores. La alcantarilla huele a flores negras. La joven me ve desde la otra acera y probablemente

También estará pensando algo de mi. Creerá que soy agente de seguros, un tipo calvo, muy maduro, con esposa y tantos hijos o que tengo un negocio de peletería, un llavero en el bolsillo, un ignorado carné de identidad, una úlcera de estómago y 30.E en la cartera. Se oyen violentos chirridos de caucho, la tarde ya ha prendido las cornisas. El semáforo aún está rojo.

 Si esa mujer y yo nos hubiéramos conocido en cierta ocasión, tal vez nos habríamos besado, amado, casado, odiado, gritado, reconciliado  e incluso separado. Lleva un abrigo azul. Parece un poco frágil y vulgar. No sé nada de ella. Desde el otro bordillo la chica también me observa. ¿Qué estará imaginando?. Que soy un sujeto anodino, operado de apendicitis, con muchas letras de cambio firmadas para comprar un vídeo. Sin embargo, pude haber sido el hombre de su vida. Pude haberla llevado a la sierra con una tortilla o a Benidorm con grandes toallas y un patito de goma. Finalmente huye el último coche y el semáforo se abre. Por el paso de peatones la chica avanza hacia mi y yo voy hacia ella. Los dos, al cruzarnos, sorbemos sesgadamente nuestro rostro anodino con una mirada y al llegar cada uno a la acera contraria ya para siempre nos hemos olvidado. En la ciudad se oyen sirenas de ambulancia.

 

Es ahora cuando lo he visto. Pronto el semáforo se pondrá en verde y nuestras miradas cruzadas volverán a esfumarse. Camina descuidadamente, ( con garbo, a buen paso, parece segurísimo de si mismo). Sí, claro que me gusta aunque no lo conozco. Quizá, acaso si lo hubiese visto en otro lugar me habría gustado conocerla. Pero qué de tonterías que estoy diciendo. En un santiamén, se me ha ido la olla y me quedado hecho polvo, por una mirada.

Cada vez estoy peor. En lugar de ir hacia delante, hacia el mañana voy hacia atrás, Pero ¿qué podría hacer para conocerla bien?.

 

¿Cómo será? Sincero, tímido, egoísta, cerrado, abierto, optimista, temperamental, nervioso, alocado, reflexivo, demasiado responsable, tremendamente alocado.

Tristemente, veo que tal vez no lo sepa nunca. Es demasiado tarde,  ¡No¡ El semáforo se pone en verde. A cada momento que se va acercando el corazón me late muy rápido.  Me hago el loco, mientras pone el pie en la acera, camina rapidísimo. Acaso podría preguntarle algo, y así, sabría cómo es su voz. Ya está aquí. Pero bueno.  ¿Cómo es posible? Si, es ella/ él, esa mirada me resulta muy, pero que muy familiar, bastante familiar. Vaya ¿cómo se llamaba? Mientras nos acercamos, el/ ella me sonríe, me ha reconocido.  La vida es así, damos vueltas como peonzas y a veces nos preguntamos

Quién o qué nos dirige, hacia dónde vamos? ¿Y si vamos a algún lugar, cuando llegaremos? Mañana, pasado, el año que viene, nunca o ahora mismo.   

 

¡Al loro con estos casos!

Acá y aquí.

Estos adverbios pueden ir precedidos por diversas preposiciones que denotan movimiento o aproximación (hacia acá, desde aquí), pero no por a: Se acercó a aquí. Lo correcto: Se acercó aquí.

Adelante y delante:

Adelante se emplea con verbos de movimiento. No puede anteponérsele la preposición a.

Sigue adelante.

Por su parte, delante indica situación. Se está delante de algo o de alguien, nunca adelante.

No puedo verte, delante hay una farola.

Frases como vete adelante y vete delante tienen distintos significados. La primera indica que el interlocutor debe realizar un movimiento; la segunda, que debe situarse en un sitio determinado.

Con las preposiciones hacia o para se emplea ambas formas, aunque se prefiere delante. Estas preposiciones sólo deberían usarse con adelante, ya que delante, indica situación.

Adelante puede unirse a un nombre para formar una construcción con valor adverbial:

Por la carretera adelante.

Debemos evitar los vulgarismos pa lante y para alante.

Adentro y dentro- Afuera y fuera

Adentro y afuera se emplean con verbos de movimiento: Vete afuera; Vete adentro. Son incorrectas, las expresiones estoy afuera o estoy adentro.

A estas formas no se les puede anteponer la preposición a (no puede decirse Vete afuera o Vete a adentro).

Fuera y dentro se usan en todos los casos, incluso en las construcciones con verbos de movimiento.

El empleo de uno y otro de estos adverbios puede dar lugar a frases ambiguas, como ocurre con Pasa adentro o Pasa dentro. Ambas expresiones pueden significar entra, pero la segunda también que algo está ocurriendo dentro de un lugar.

Las preposiciones hacia, para y por se usan con ambas formas, aunque son más habituales con dentro y fuera: Voy para dentro (o para fuera).

Adonde, a donde y donde.

Adonde y a donde expresan la dirección que indica el verbo principal.

Aunque no siempre se respeta escrupulosamente esta norma, debe emplearse adonde cuando en la oración figura su antecedente:

Saldremos para Valencia, adonde llegaremos por la noche.

Esa es la playa adonde nos dirigimos.

A donde se reserva para cuando no está presenta en la oración su antecedente.

Nos dirigimos a donde no haga tanto calor.

También en las oraciones interrogativas se emplea adónde.

¿Adónde vamos?

Con las palabras que no indican movimiento debe emplearse donde o en donde:

Ese es el sitio donde suelo comer.

¿Dónde dejaste el libro?

Recuérdese que donde suele señalar lugar, no tiempo. No puede decirse:

Fue el año donde nos conocimos. Ya no recuerdo el tiempo donde fuimos felices.

Lo correcto: Fue el año en que nos conocimos; Ya no recuerdo el tiempo en que fuimos felices.

Ahí

No se confunda el adverbio ahí con la forma verbal hay y con la interjección ay:

Ahí llega Jorge; Hay que hacer bien este problema; ¡Ay, cómo me duele!

Arriba y abajo

Estos adverbios pueden ir precedidos de diversas preposiciones que denotan movimiento o aproximación (de abajo, desde abajo, hasta abajo, de arriba, hacia arriba, etc.); pero no por  a. No son correctas expresiones como:

 Lo mira de arriba a abajo.

Lógicamente con los verbos subir y bajar el empleo de arriba y abajo es redundante, ya que en ellos está indicada la dirección hacia lo alto o hacia lo bajo. No tiene sentido, por ejemplo, decir:

Suba hacia arriba.

Cuando se utilice la preposición de, deben sustituirse arriba y abajo por encima y debajo.

El balón estaba debajo de la cama. El joven se sentó encima de la cama.

Abajo y arriba pueden complementar a un nombre: Cuesta arriba.

Atrás y detrás

El adverbio atrás puede ir precedido de preposiciones que indican movimiento o aproximación: de atrás, para atrás, hacia atrás.

Pero nunca puede anteponérsele la preposición a, ya que es un componente de la palabra.

Detrás, por su parte, indica situación. A diferencia de atrás, que normalmente no lo lleva, puede ir acompañado de un complemento:

Vive detrás de mi casa.

Cerca

Este adverbio de lugar no puede ir precedido de un posesivo. Son incorrectas pues, expresiones como Cerca mío, cerca de tuyo. Lo correcto: Cerca de mí, cerca de ti.

Igual

El adjetivo igual, usado frecuentemente como adverbio para expresar probabilidad o posibilidad es incorrecto: Igual me dejan salir. Lo correcto: A lo mejor me dejan salir.

Más y menos

Recordemos que más y menos no deben emplearse con adjetivos en grado comparativo o superlativo: más inferior, menos superior, etc.

Más puede ir precedido de la preposición de: Me has hecho tres ejercicios de más.

No debemos confundirlo con el indefinido demás, a veces sustantivado:

Dile que vengan los demás. Los demás delegados no asistieron a la reunión.

Mejor

Mejor, como adjetivo comparativo de bueno, admite plural:

Tenemos los mejores discos.

En cambio, cuando se emplea como adverbio en grado comparativo de bien, y seguido de un adjetivo, siempre va en singular:

Estos son libros mejor encuadernados.

Mientras

Mientras o mientras que tienen un valor temporal e indican simultaneidad de dos o más acciones.

Quédate conmigo mientras (o mientras que) termino mis actividades.

Cuando se indica disparidad, divergencia y oposición de acciones o cualidades debe emplearse mientras que:

Tiene sus razones para haberse enfadado; mientras que su hermano no.

No

No puede coincidir en una frase con nunca y con jamás (No te lo diré nunca), pero no con tampoco. En vez de No lo sé yo tampoco, debemos decir: Tampoco lo sé yo.  

Hay que prevenir contra el empleo, que se ha puesto de moda, de no como un sustantivo:

Los chicos expresaron su no apoyo al castigo. Lo correcto: Los chicos expresaron su rechazo al castigo.

Quizá

Pueden utilizarse indistintamente quizá (que es la forma etimológica) y quizás, frecuente desde la segunda mitad del XVI.  Sin embargo, la RAE da preferencia a la primera.

Quizá puede preceder o seguir a formas verbales en indicativo. Con el subjuntivo lo normal es que se anteponga.

Quizá haya venido Ángel.

La locución quizá y sin quizá se emplea para dar por segura o por cierta una cosa.

Ya

El empleo de desde ya, aunque se conocía en el habla regional de la península, procede del español de América. En España suele emplearse en su lugar  desde ahora, en este momento.

Adverbios en mente.

El adjetivo realiza una función adverbial cuando añadimos -mente. Este añadido se agrega a la forma femenina o indiferente del singular: buenamente, obviamente, fácilmente.

Dicho adjetivo es susceptible de aparecer en el adverbio, no sólo en forma positiva, sino con el morfema - ísimo:

Rapidísimamente.

Se trata pues de adverbios que conservan el acento propio de cada uno de sus componentes. Esto permite que en los casos en que aparecen varios seguidos, como complementos del mismo verbo, se pueda mantener sólo la forma en -mente del último, que irá precedido de la conjunción y: Pura y simplemente.

Cuando se enumeran los adverbios en su forma plena, lo que al texto un más subjetivo, pueden emplearse comas: Estaba allí sentada serenamente, tranquilamente.

Cuando dos o más adverbios en mente se encuentran próximos, conviene sustituir alguno de ellos por otras expresiones.

Él, simplemente, ha dicho que el problema se va a arreglar fácilmente.

Él, simplemente, ha dicho que el problema se va a arreglar con facilidad.

Los adverbios mayormente y mismamente se consideran vulgares; el primero puede sustituirse por sobre todo o principalmente; el segundo, por precisamente.

Seguidamente se emplea de forma incorrecta en frases como:

Seguidamente a su discurso, se sentó. Después de su discurso, se sentó.

 

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