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Adecuación textual

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LA ADECUACIÓN. TIPOLOGÍA DEL TEXTO

 

Nos informa sobre cómo se ha construido un texto según el punto de vista comunicativo. Un texto adecuado se adapta a la intención del emisor y a la finalidad que pretende. Tiene en cuenta los seis factores de la comunicación: emisor, receptor, mensaje, canal, código y contexto. Es necesario además tener en cuenta el ámbito de uso, las funciones comunicativas, el grado de involucración del emisor que le confiere más objetividad o subjetividad y el registro idiomático que depende las variedades diastráticas, diafásicas, incluso diatópicas del idioma.

 

Ambitó de uso: por ejemplo, los medios de comunicación, considerados el cuarto poder de un Estado por su repercusión social. La intención del emisor puede ser convencer, exponer, emocionar… debemos conocer qué pretende el emisor y  qué respuesta desea provocar en el receptor. La finalidad del texto, que tiene que ver con la intención del autor y tiene en cuenta el contexto en el que se produce el texto. El tono del discurso: es importante saber cuál es el punto de vista o enfoque del emisor: reflexivo, académico, soez, irónico. Las formas de elocución: narración, descripción, exposición, argumentación y diálogo. Además tendremos en cuenta el género y el subgénero (género periodístico, editorial que no aparece firmado), género publicitario (un anuncio, un panfleto para las elecciones), género jurídico (una ley), género administrativo (un texto que informe sobre las causas de baja de una institución), género literario (un microrrelato, un cuento), género académico (un fragmento expositivo sobre el cambio climático).  

 

Función comunicativa: relacionada con la intención del emisor y la finalidad del texto. Función expresiva (emisor), apelativa (receptor), referencial (contexto), fática (canal), metalingüística (código) y estética (mensaje). Es necesario hacer referencia a las  funciones dominantes y  secundarias.

 

Participantes de la comunicación: Emisor:presencia voluntaria o ausencia del autor en el texto a partir de marcas léxicas o ausentes de primera persona o de la impersonalidad. La subjetividad se relaciona con la modalización del enunciado. El receptor: El emisor tiene en cuenta al lector potencial. Sabe que  es probable que no comparta su ideología e intenta involucrarlo,  lo cita o interpela, pretende su complicidad, le pregunta o increpa para que lo escuche.  En el texto se ve por la presencia del vocativo, las interrogaciones retóricas, el uso del imperativo, las menciones explícitas o valorativas, el uso de la primera persona del plural, el humor, la ironía, las frases inacabadas porque se sobreentiende la respuesta, etc.

 

Modalización del enunciado: grado de subjetividad o presencia del autor. Si está muy modalizado predomina la subjetividad, en caso contrario el autor se oculta y el texto es o intenta ser impersonal.

El autor puede utilizar la modalización epistémica con expresiones asertivas que afirman de manera convincente, u bien, apelando a las concesiones: ( “Es evidente que”, “No hay dudas”…), atenuación y duda (“Puede que”, “Quizás…”),  concesiones (“Imagino que…”, “Parece evidente, pero…”), énfasis y duda (“A lo mejor…”), verbos preformativos (“prometo”, “juro”).

Modalización valorativa: juicios de valor y la opinión del emisor con expresiones apreciativas o despreciativas y vocabulario enjuiciador, palabras compuestas o derivadas con matices afectivos, etc.

Modalización deóntica: el emisor expresa la necesidad, convenencia o prohibición de un hecho, estado, proceso o idea. Recurre a verbos de prohibición, a la perífrasis modal, a la hipótesis y a las proposiciones temporales: Estamos obligados a, conviene que, hay que, mañana deberíamos actuar así….

Modalizadores o marcas lingüísticas que indican la presencia del emisor y la subjetividad del texto: Deixis personal: menciones a la primera y segunda persona gramaticales que identifican a los  que participan en la comunicación: Pronombres, adjetivos, determinativos, desinencias del verbo (yo, tú, nosotros, me, nuestro). Deixis social: indica cuál es la posición social de los que intervienen en la comunicación, así como las de los mencionados o aludidos en 3ª persona:  tuteo, ustedes, indicadores de parentesco con sus variedades idiomáticas: padre, papá, colega, doctor, fórmulas ceremoniales como SS. MM, Usía,  etc.

Verbos modales: Expresan el estado subjetivo de las creencias, pensamientos, deseos o sentimientos: Creo, pienso, quiero, lamento, me alegro, hay que, parece qué… Léxico valorativo: palabras derivadas con sufijos despectivos, diminutivos, aumentativos… presencia de neologismos, vocabulario connotativo, uso de comillas, cursivas, cambios de tipografía (negrita), etc. Cuantificación: adverbios, adjetivos, determinantes o pronombres numerales u indefinidos, sustantivos, verbos, estructuras comparativas y consecutivas (Es tan fácil ese examen que seguro que apruebo), sufijos intensificadores, superlativos, etc.

Modalidad oracional y actitud del hablante: refleja la actitud del emisor hacia el receptor. Oraciones enunciativas o declarativas, imperativa, interrogativa, dubitativas, desiderativas, exclamativas, etc.

Tendremos en cuenta además los actos de habla, o sea el punto de vista pragmático: dobles sentidos, presuposiciones, etc. Si lo que se dice (acto de habla) coincide con el tipo de oración, es un acto de habla directo. Si el emisor busca efectos distintos, el acto de habla será indirecto. Por ejemplo: Papá, ha subido la gasolina. Pretendemos que nos den más dinero.

Complementos oracionales: complementos oracionales valorativos: felizmente, por fortuna, afortunadamente, en mi opinión.

Figuras literarias valorativas: metáforas, personificación, comparación, metonimia, hipérbole, interrogación retórica, ironía. Uso del humor, cambio premeditado de registro.

 

Registro idiomático: Variedad diacrónica: por ejemplo, en un texto literario o un texto que pretende remontarse en el tiempo a usos antiguos descontextualizados o que adquieren un nuevo vigor porque vuelven a ser usados. Variedad diatópica: variedades desde la perspectiva espacial o geográfica: dialectos o hablas locales. Variedad diastrática: según los estratos socioculturales: vulgar, medio (estándar), culto. Variedad diafásica: variedades de habla del emisor según la situación o contexto de enunciación y que repercuten en el uso de un estilo determinado. En el comentario se tiene sobre todo en cuenta, las variedades diastráticas y diafásicas.

 

Contexto de enunciación o sea el contexto en el que se produce la comunicación:

El canal (si es un texto oral o escrito), la situación (formal o informal), el código (elaborado o restringido, estándar), la norma de uso (si se ciñe u no a la norma académica), el nivel (si es culto, medio o vulgar) y el registro (culto, estándar, popular, vulgar, argótico).

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