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Actividades de lengua: 1º de Bachillerato.

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Examen de 1º de Bachillerato  3º Evaluación

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Preguntaba ayer un periódico en una encuesta a los lectores de su edición digital si creían que Internet y las redes sociales han jugado un papel fundamental en las revueltas de Túnez y Egipto. Un 87% respondía afirmativamente. Y no me extraña pues todas las informaciones y análisis insisten en la importancia de estas formas de comunicación a la hora de explicar los estallidos populares.

Ahora bien: me gustaría saber qué responderían los egipcios a esa misma encuesta, si ellos consideran fundamental Facebook o Twitter para echar a Mubarak. No qué responderían los egipcios que tienen acceso a Internet (menos del 20 % de la población), sino los cientos de miles que se la están jugando en las calles estos días.

Lo de la ciberrevolución es ya un tópico de nuestro tiempo, pero dudo que lo de Egipto se explique en esa clave. La decisión del gobierno de Mubarak de cortar Internet no me parece, como pretenden algunos, una prueba de su importancia –también cortó las carreteras, y nadie habla de revolución automovilística-, sino más bien una muestra de la vulnerabilidad de estas formas de comunicación, que pueden ser apagadas por quien controla los operadores.

De hecho, el bloqueo de Internet ha devuelto el protagonismo al teléfono de toda la vida y hasta al vetusto fax para comunicar con el exterior. Los propios Google y Twitter han habilitado un servicio que funciona mediante una convencional llamada de teléfono. Y días atrás la oposición distribuía octavillas recomendando no usar las redes sociales para convocar, por ser fácilmente vigilables y manipulables por las autoridades, lo que demuestra una vez mas que, cuando más libres nos sentimos on-line, más controlados estamos.

No dudo que Internet ayuda, facilita las comunicaciones y rompe bloqueos informativos. Pero lo que estamos comprobando estos días es lo contrario: que las revoluciones se siguen ganando en la calle, en manifestaciones, y con muertos nada virtuales (147 en Túnez, tal vez más en Egipto). Una lección para nosotros, que confiamos en que todo cambiará con un clic, y de salir a la calle nos olvidamos.

Isaac Rosa, Las revoluciones todavía se ganan en la calle.

1. Explica la estructura interna del texto anterior. (1 punto)

2. ¿Cuál es la modalidad discursiva o forma de elocución? Justifica tu respuesta. (1 punto)

3. Analiza la cohesión textual del texto anterior. (3 puntos)

4. Analiza las siguientes palabras (forma, función sintáctica en el texto y significado): afirmativamente, ciberrevolución, octavillas,  vigilables y confiamos. (2 Puntos)

 

 

 

5. Responde a dos de las siguientes cuestiones de literatura: (1, 5 cada pregunta)

¿Cuál fue el propósito que animó a Cervantes a escribir Don Quijote de La Mancha? ¿Qué repercusión tuvo posteriormente?

Diferencias y similitudes entre conceptismo y culteranismo.

¿Qué diferencias existe entre la novela picaresca del siglo XVI y la del XVII?

Características generales de la comedia nacional en el Barroco.

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