Avisar de contenido inadecuado

Soy uno de ellos

{
}

Soy uno de ellos

Estaba empezando a oscurecer. Hacía frío y aún me quedaba un kilómetro hasta llegar a mi casa. En mitad del camino pasó por encima de mí una especie de avión redondo con muchas luces, la verdad era que aquello era lo más parecido a un ovni que había visto en mi vida.

Cuando llegué a casa, observé que mi madre se comportaba de un modo extraño, como si no fuera ella. Subí a mi habitación a cambiarme y cuando abrí la puerta, allí estaba ella. Pegué un grito y me fui corriendo al cuarto de baño y cerré con pestillo.

Pensé que estaría a salvo, pero me di media vuelta y ahí estaba mi madre. Le di un empujón, le propiné un golpe a la puerta y corrí fuera de casa. Me metí en el coche, pero… ¿no os lo imagináis? Allí estaba ella. Me cogió y me mordió en el cuello. En cuanto noté sus dientes en el cuello, ¡zas!, me encontré nuevamente en mi habitación y sobre la cama. Estaba inmovilizado. Por suerte, sólo había sido una pesadilla.

Al día siguiente, me levanté todavía nervioso por lo sucedido el día anterior. Bajé con rapidez las escaleras. Quería desayunar cuanto antes y largarme al instituto. Pensaréis que estoy solo, pero… Vi a mi padre leyendo el periódico. Le dije “buenos días” y ni me dirigió la palabra. Se comportaba de un modo muy extraño, tal vez estaba enfadado por algo que había dicho o hecho. Sería mejor que lo averiguase, no es muy agradable irse con la espinita al instituto. Le pregunté que le ocurría, él fijo su mente en mí y empezó a transformarse en un bicho extraño de color gris pálido. ¡Era horroroso! ¡Otro extraterrestre! ¿Acaso el mundo se estaba volviendo loco o era yo? Estaba casi petrificado. Esta vez no era un sueño. Eché a correr, aunque tropecé y me caí con tan mala suerte que me golpeé en la cabeza y me desmayé.

Cuando desperté, ellos estaban a mi lado. Me levanté y me di cuenta que desconocía dónde me encontraba. Aquello no era mi habitación. Era una habitación de paredes blanquísimas e impolutas. ¿Y mis posters? ¿A dónde habían ido a parar mis cosas?  Me miré las manos y las tenía grises, del mismo gris pálido que tanto detestaba. Un presentimiento se apoderó de mí. Temblando, pero decidido a averiguar la verdad, me dirigí a uno de los espejos. Y era peor de lo que me temía: tan simple, ni me creía que era uno de ellos.

Oliver, 1º F

{
}

Comentarios Soy uno de ellos

Deja tu comentario Soy uno de ellos

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.